Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 3 de marzo de 2026

Martes de la Segunda Semana de Cuaresma

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 18

1 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, peña mía, en él confiaré; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi refugio.
3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
4 Me cercaron lazos de muerte y torrentes de perversidad me atemorizaron.
5 Lazos del sepulcro me rodearon, me salieron al encuentro redes de muerte.
6 En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios; él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
7 Entonces la tierra fue conmovida y tembló; y los fundamentos de los montes se conmovieron y se estremecieron, porque se indignó él.
8 Subió humo de su nariz y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos.
9 E inclinó los cielos y descendió; y había oscuridad debajo de sus pies.
10 Y cabalgó sobre un querubín y voló, y velozmente voló sobre las alas del viento.
11 Puso tinieblas por su escondedero, su pabellón alrededor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12 Por el resplandor que había delante de él, sus nubes pasaron; y hubo granizo y carbones ardientes.
13 Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones ardientes.
14 Y envió sus saetas, y los dispersó; y lanzó relámpagos, y los destruyó.
15 Y aparecieron los lechos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz.
16 Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas.
17 Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
18 Me salieron al encuentro en el día de mi calamidad, mas Jehová fue mi apoyo.
19 Y me sacó a lugar espacioso; me libró porque se agradó de mí.
20 Me ha pagado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
21 Porque yo guardé los caminos de Jehová y no me aparté impíamente de mi Dios.
22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí y no aparté de mí sus estatutos.
23 Y fui íntegro para con él, y me guardé de mi iniquidad.
24 Me recompensó, pues, Jehová conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, con el hombre íntegro serás íntegro.
26 Con el limpio te mostrarás limpio y con el perverso serás sagaz.
27 Porque tú salvarás al pueblo humilde y humillarás los ojos altivos.
28 Tú, pues, alumbrarás mi lámpara; Jehová, mi Dios, iluminará mis tinieblas.
29 Porque contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros.
30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino; la palabra de Jehová es pura; escudo es él a todos los que en él esperan.
31 Porque, ¿quién es Dios, sino Jehová? ¿Y quién la roca, sino nuestro Dios?
32 Dios es el que me ciñe de fuerza y él hace perfecto mi camino;
33 quien hace mis pies como de ciervas y él me hace estar sobre mis alturas;
34 quien enseña mis manos para la batalla, para tensar con mis brazos el arco de bronce.
35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido.
36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí y no titubearon mis tobillos.
37 Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos.
38 Los herí y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
39 Pues me ceñiste de fortaleza para la batalla; postraste debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
40 Y me diste la cerviz de mis enemigos, y destruí a los que me aborrecían.
41 Clamaron, y no hubo quien salvara; aun a Jehová, mas no les respondió.
42 Y los molí como polvo delante del viento; los esparcí como lodo de las calles.
43 Me libraste de las contiendas del pueblo; me pusiste por cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió.
44 Al oírme, me obedeció; los hijos de los extranjeros se sometieron a mí;
45 los hijos de los extranjeros desfallecían y salían temblando de sus encierros.
46 Viva Jehová y bendita sea mi roca, y ensalzado sea el Dios de mi salvación,
47 el Dios que me concede la venganza y sujeta pueblos debajo de mí.
48 El que me libra de mis enemigos; y aun me elevas sobre los que se levantan contra mí, me libras de varón violento.
49 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré salmos a tu nombre.
50 El que engrandece las victorias de su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 20

1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y veas caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te hizo subir de la tierra de Egipto.
2 Y sucederá que cuando os acerquéis para combatir, se adelantará el sacerdote y hablará al pueblo,
3 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis ni os turbéis, ni tampoco os aterroricéis delante de ellos,
4 porque Jehová vuestro Dios anda con vosotros para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva y no la ha estrenado? Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la estrene.
6 ¿Y quién ha plantado viña y no la ha disfrutado? Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la disfrute.
7 ¿Y quién se ha desposado con mujer y no la ha tomado? Vaya y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la tome.
8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y apocado de corazón? Vaya y vuélvase a su casa, y no haga desfallecer el corazón de sus hermanos como desfallece su corazón.
9 Y sucederá que cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ejércitos tomarán el mando a la cabeza del pueblo.
10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le ofrecerás la paz.
11 Y sucederá que si te respondiere: Paz, y te abriere sus puertas, entonces todo el pueblo que se hallare en ella te serán tributarios y te servirán.
12 Mas si no hiciere la paz contigo, y emprendiere guerra contigo, entonces le pondrás sitio,
13 y Jehová tu Dios la entregará en tu mano, y herirás a todo varón suyo a filo de espada.
14 Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti; y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó.
15 Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones.
16 Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida,
17 sino que los destruirás del todo: al heteo, y al amorreo, y al cananeo, y al ferezeo, y al heveo, y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado,
18 para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos hacen a sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.
19 Cuando pusieres sitio a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás su arboleda metiendo el hacha en ella, porque de ella comerás; y no la talarás, pues el árbol del campo no es hombre para venir en sitio contra ti.
20 Mas el árbol que sepas que no es árbol para comer, lo destruirás y lo talarás, y construirás baluartes contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Filipenses 2

1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable y misericordia,
2 completad mi gozo, que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.
3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo;
4 no mirando cada uno por lo suyo, sino cada cual también por lo de los otros.
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6 quien, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios;
7 sin embargo, se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y hallado en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios también lo ensalzó a lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10 para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.
12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
13 porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
14 Haced todo sin murmuraciones ni contiendas,
15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo,
16 reteniendo la palabra de vida, para que yo pueda gloriarme en el día de Cristo, que no he corrido en vano ni en vano he trabajado.
17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.
18 Y asimismo gozaos también vosotros, y regocijaos conmigo.
19 Mas espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado.
20 Porque a ninguno tengo del mismo ánimo, que tan sinceramente se interese por vosotros.
21 Porque todos buscan lo suyo, no lo que es de Cristo Jesús.
22 Pero ya conocéis su probada conducta, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.
23 Así que a este espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;
24 y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.
25 Mas consideré necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano, y colaborador y compañero de milicia, y vuestro mensajero y el que ministra mis necesidades;
26 porque tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y se angustió porque habíais oído que había enfermado.
27 Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; mas Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviera tristeza sobre tristeza.
28 Así que lo envío más rápidamente, para que al verlo os gocéis de nuevo, y yo esté con menos tristeza.
29 Recibidlo, pues, en el Señor con todo gozo, y tened en estima a los tales,
30 porque por la obra de Cristo estuvo cercano a la muerte, sin importarle su vida, para suplir lo que os faltaba en vuestro servicio por mí.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que ves que no tenemos poder por nosotros mismos para ayudarnos: Guárdanos tanto exteriormente en nuestros cuerpos como interiormente en nuestras almas, para que seamos defendidos de todas las adversidades que puedan suceder al cuerpo, y de todos los malos pensamientos que puedan asaltar y herir el alma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente