Exhortación
Confesión
Absolución
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Cántico 1
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Oración Vespertina

Fecha: 14 de febrero de 2026

Sábado después del Domingo de Sexagésima

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 73

1 Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos,
3 porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4 Porque no hay ataduras de muerte para ellos, y su fuerza está entera.
5 No pasan trabajos humanos, ni son azotados con los otros hombres.
6 Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.
7 Los ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos del corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9 Ponen contra el cielo su boca y su lengua pasea la tierra.
10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, aumentaron sus riquezas.
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón y lavado mis manos en inocencia,
14 pues he sido azotado todo el día, y mi castigo empezaba por las mañanas.
15 Si dijera yo: Hablaré así; he aquí habría traicionado a la generación de tus hijos.
16 Cuando pensaba para saber esto, fue duro trabajo a mis ojos,
17 hasta que, entrando en el santuario de Dios, entendí el fin de ellos.
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamientos los harás caer.
19 ¡Cómo han sido asolados en un momento! Perecieron, se consumieron de terrores.
20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despiertes, menospreciarás sus apariencias.
21 Ciertamente se amargó mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22 Mas yo era ignorante y no entendía; era como una bestia delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de mi mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque, he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que fornica apartándose de ti.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor Jehová mi refugio, para contar todas tus obras.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 74

1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste desde antiguo, que redimiste, la tribu de tu heredad; este monte Sion, donde has habitado.
3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a todo lo que ha hecho mal el enemigo en el santuario.
4 Tus enemigos han bramado en medio de tus congregaciones, han puesto sus divisas por señales.
5 Era conocido como el que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
6 Y ahora sus entalladuras a una han quebrado con hachas y martillos.
7 Han puesto a fuego tu santuario, han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez Han quemado todas las congregaciones de Dios en la tierra.
9 No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta, ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Blasfemará el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano y tu diestra? ¿qué la escondes en tu seno?
12 Pero Dios es mi rey desde antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú dividiste el mar con tu fortaleza; quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.
14 Tú rompiste las cabezas del Leviatán; lo diste por comida al pueblo del desierto.
15 Tú abriste la fuente y el río; tú secaste ríos impetuosos.
16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú preparaste la luna y el sol.
17 Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha afrentado a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
20 Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
21 No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alaben tu nombre.
22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
23 No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Números 14

1 Entonces toda la congregación alzó su voz y gritó, y el pueblo lloró aquella noche.
2 Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón, y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto o en este desierto, ojalá hubiéramos muerto!
3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?
4 Y decían el uno al otro: Pongamos un capitán y volvámonos a Egipto.
5 Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros delante de toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel.
6 Y Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos.
7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla es tierra buena en gran manera.
8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos introducirá en esta tierra y nos la entregará, tierra que fluye leche y miel.
9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová ni temáis al pueblo de esta tierra, porque serán como pan para nosotros; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos con piedras Pero la gloria de Jehová se mostró en el Tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel.
11 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de despreciar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me ha de creer con todas las señales que he hecho en medio de él?
12 Yo lo heriré con pestilencia y lo destruiré, y haré de ti una nación más grande y fuerte que él.
13 Y Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder.
14 y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube y de noche en columna de fuego;
15 y oirán que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las naciones que hubieren oído tu fama hablarán diciendo:
16 Por cuanto no pudo Jehová introducir a este pueblo en la tierra que les había jurado, los mató en el desierto.
17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo has hablado diciendo:
18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, y que de ningún modo dará por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación.
19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.
21 Pero ciertamente como vivo yo y mi gloria llena toda la tierra,
22 que todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces y no han oído mi voz,
23 no verán la tierra que juré a sus padres; no, ninguno de los que me han despreciado la verá.
24 Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu y me siguió plenamente, yo lo introduciré en la tierra donde entró, y su descendencia tomará posesión de ella.
25 Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y partid al desierto, camino del mar Rojo.
26 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
27 ¿Hasta cuándo oiré a esta perversa congregación que murmura contra mí, las murmuraciones de los hijos de Israel, que de mí murmuran?
28 Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.
29 En este desierto caerán vuestros cuerpos muertos, todos vuestros contados conforme a toda vuestra cuenta, de veinte años arriba, los cuales habéis murmurado contra mí.
30 Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano jurando haceros habitar en ella, exceptuando a Caleb, hijo de Jefone, y a Josué, hijo de Nun.
31 Mas a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros rechazasteis.
32 Y en cuanto a vosotros, vuestros cuerpos muertos caerán en este desierto.
33 Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras fornicaciones, hasta que vuestros cuerpos muertos sean consumidos en el desierto.
34 Conforme al número de los días en que reconocisteis la tierra, cuarenta días, un año por cada día, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años; y conoceréis mi castigo.
35 Yo, Jehová, he hablado; así haré a toda esta congregación perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos y ahí morirán.
36 Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver hicieron murmurar contra él a toda la congregación, hablando mal de aquella tierra,
37 aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.
38 Pero Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, quedaron con vida de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra.
39 Y Moisés dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo hizo gran duelo.
40 Y se levantaron muy de mañana y subieron a la cumbre del monte diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová, porque hemos pecado.
41 Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el dicho de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien.
42 No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos.
43 Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada, pues por cuanto os habéis vuelto de seguir a Jehová, Jehová no estará con vosotros.
44 Pero ellos se obstinaron en subir a la cima del monte; mas ni el Arca del pacto de Jehová ni Moisés se apartaron de en medio del campamento.
45 Y descendieron el amalecita y el cananeo, que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron hasta llegar a Horma.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Corintios 10

1 Y yo mismo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y benignidad de Cristo, yo que presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy atrevido con vosotros;
2 ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que pienso ser osado con algunos que nos tienen como si anduviéramos según la carne.
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne.
4 Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 destruyendo argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo,
6 y estando preparados para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea completa.
7 ¿Miráis las cosas según la apariencia? Si alguno está convencido en sí mismo de que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.
8 Porque aunque me gloríe algo más de nuestra autoridad (la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción), no seré avergonzado,
9 para que no parezca como que os quiero atemorizar por cartas.
10 Porque a la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes, mas la presencia corporal es débil y la palabra menospreciable.
11 Esto piense el tal, que así como somos en palabra por cartas estando ausentes, lo seremos también en hechos estando presentes.
12 Porque no osamos contarnos ni compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.
13 Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la medida de la regla que Dios nos repartió, para llegar también hasta vosotros.
14 Porque no nos extendemos más allá de nuestra medida como si no hubiéramos llegado hasta vosotros, porque también hasta vosotros hemos llegado con el evangelio de Cristo;
15 no gloriándonos desmedidamente en trabajos ajenos, sino teniendo esperanza de que, conforme crezca vuestra fe, seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla,
16 para que anunciemos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en los términos de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.
17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor.
18 Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien el Señor recomienda.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Dios, que ves que no ponemos nuestra confianza en nada de lo que hacemos: Concede misericordiosamente que por tu poder seamos defendidos contra toda adversidad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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