Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 12 de febrero de 2026

Jueves después del Domingo de Sexagésima

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 65

1 A ti es plácida la alabanza, oh Dios, en Sion, y a ti se pagará el voto,
2 tú que oyes la oración; a ti vendrá toda carne.
3 Las iniquidades prevalecen contra mí, mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
4 Bienaventurado el que tú escojas y atraigas a ti para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.
5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra y de los más remotos confines del mar.
6 Tú, el que afirma los montes con su poder, ceñido de valentía;
7 el que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas y el alboroto de los pueblos.
8 Por tanto, los habitantes de los confines de la tierra tienen temor de tus maravillas Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
9 Visitas la tierra y la haces abundar, en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas; preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
10 Haces que se empapen sus surcos, haces descender sus canales; la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
11 Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan grosura.
12 Destilan sobre los pastos del desierto, y los collados se ciñen de alegría.
13 Se visten los prados de manadas y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo y aun cantan.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 66

1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.
2 Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza.
3 Decid a Dios: ¡Cuán temibles son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
4 Toda la tierra te adorará y cantará a ti; cantarán a tu nombre Selah.
5 Venid y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres.
6 Volvió el mar en tierra seca; por el río pasaron a pie; allí nos alegramos en él.
7 Él señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no serán ensalzados Selah.
8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.
9 Él es quien mantiene nuestra alma con vida y no permite que nuestros pies resbalen.
10 Porque tú nos probaste, oh Dios; nos refinaste como se refina la plata.
11 Nos metiste en la red; pusiste pesada carga sobre nuestros lomos.
12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por las aguas, y nos sacaste a la abundancia.
13 Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos,
14 que pronunciaron mis labios y habló mi boca cuando estaba angustiado.
15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; sacrificaré bueyes y machos cabríos Selah.
16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.
17 A él clamé con mi boca, y fue ensalzado con mi lengua.
18 Si en mi corazón hubiera yo mirado a la iniquidad, no me habría escuchado el Señor.
19 Mas ciertamente me oyó Dios; atendió a la voz de mi súplica.
20 Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración ni de mí su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 67

1 Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
2 para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación.
3 Te alaben los pueblos, oh Dios; te alaben todos los pueblos.
4 Alégrense y gócense las naciones; porque juzgarás los pueblos con equidad y pastorearás las naciones en la tierra Selah.
5 Te alaben los pueblos, oh Dios; te alaben todos los pueblos.
6 La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los confines de la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Levítico 26

1 No os haréis ídolos, ni escultura, ni os levantaréis pilar, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros ante ella, porque yo soy Jehová vuestro Dios.
2 Guardad mis sábados y tened en reverencia mi santuario Yo, Jehová.
3 Si anduviereis en mis estatutos, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra,
4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto;
5 y vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la siembra, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra.
6 Y yo daré paz en la tierra y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar las malas bestias de vuestra tierra y la espada no pasará por vuestra tierra.
7 Y perseguiréis a vuestros enemigos y caerán a espada delante de vosotros;
8 y cinco de vosotros perseguirán a cien y cien de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a espada delante de vosotros,
9 porque yo me volveré a vosotros, y os haré fructificar, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.
10 Y comeréis lo añejo de mucho tiempo, y sacaréis fuera lo añejo a causa de lo nuevo.
11 Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;
12 y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo.
13 Yo soy Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para que no fuerais sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar erguidos.
14 Pero si no me oyereis ni cumpliereis todos estos mandamientos,
15 y si desechareis mis estatutos, y vuestra alma abominare mis decretos, no cumpliendo todos mis mandamientos e invalidando mi pacto,
16 yo también haré con vosotros esto: pondré sobre vosotros terror, extenuación y fiebre, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán;
17 y pondré mi rostro contra vosotros y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.
18 Y si aun con esas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.
19 Y quebrantaré la soberbia de vuestra fortaleza, y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce.
20 Y vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto y los árboles de la tierra no darán su fruto.
21 Y si anduviereis en oposición contra mí y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.
22 Enviaré también contra vosotros bestias del campo que os arrebaten los hijos, y destruyan vuestros animales, y os reduzcan en número, y así vuestros caminos queden desiertos.
23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis en oposición contra mí,
24 yo también andaré en oposición contra vosotros y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.
25 Y traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y os reuniréis en vuestras ciudades, mas yo enviaré pestilencia entre vosotros y seréis entregados en mano del enemigo.
26 Cuando yo os quebrantare el sustento del pan, diez mujeres cocerán vuestro pan en un horno y os devolverán vuestro pan por peso, y comeréis y no os saciaréis.
27 Y si con esto no me oyereis, sino que anduviereis en oposición contra mí,
28 yo andaré con ira en oposición contra vosotros, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados.
29 Y comeréis la carne de vuestros hijos y comeréis la carne de vuestras hijas.
30 Y destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes del sol, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará;
31 y dejaré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro olor agradable.
32 Yo asolaré también la tierra, y se espantarán por ella vuestros enemigos que moran en ella;
33 y a vosotros os esparciré entre las naciones y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra quedará asolada, y desiertas vuestras ciudades.
34 Entonces la tierra gozará sus sábados todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus sábados.
35 Todo el tiempo que esté asolada, descansará lo que no descansó en vuestros sábados mientras habitabais en ella.
36 Y a los que quedaren de vosotros, infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
37 Y tropezarán los unos con los otros como si huyeran delante de la espada, aunque nadie los persiga, y no podréis resistir delante de vuestros enemigos.
38 Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.
39 Y los que quedaren de vosotros se consumirán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad, y por la iniquidad de sus padres se consumirán con ellos.
40 Y confesarán su iniquidad y la iniquidad de sus padres, por su infidelidad que cometieron contra mí y también porque anduvieron en oposición contra mí;
41 yo también andaré en oposición contra ellos y los introduciré en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso y reconocerán su pecado;
42 y yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra.
43 Pero la tierra será abandonada por ellos y gozará sus sábados, estando desierta a causa de ellos; y ellos aceptarán el castigo de sus iniquidades, por cuanto menospreciaron mis decretos y el alma de ellos tuvo fastidio de mis estatutos.
44 Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos, porque yo, Jehová, soy su Dios.
45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones para ser su Dios Yo, Jehová.
46 Estos son los estatutos, los decretos y las leyes que estableció Jehová entre él y los hijos de Israel en el monte Sinaí por mano de Moisés.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Corintios 8

1 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que ha sido dada a las iglesias de Macedonia;
2 que en gran prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.
3 Porque conforme a sus fuerzas, yo testifico, y aun más allá de sus fuerzas han dado voluntariamente,
4 pidiéndonos con muchos ruegos que aceptáramos la dádiva y la participación en el servicio para los santos.
5 Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y a nosotros por la voluntad de Dios.
6 De manera que exhortamos a Tito que, tal como comenzó antes, asimismo acabe también esta obra de gracia entre vosotros.
7 Por tanto, como en todo abundáis, en fe, y en palabra, y en conocimiento, y en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, que también abundéis en esta gracia.
8 No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por la diligencia de otros, también la sinceridad de vuestro amor.
9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por causa de vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos.
10 Y en esto doy mi consejo, porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino aun a quererlo, desde el año pasado.
11 Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como hubo solicitud en el querer, así también la haya en el cumplir conforme a lo que tenéis.
12 Porque si primero hay solicitud, será acepta por lo que uno tiene, no por lo que no tiene.
13 Porque no digo esto para que haya para otros desahogo y para vosotros estrechez,
14 sino para que en este tiempo, con igualdad, vuestra abundancia supla la falta de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra estrechez, para que haya igualdad,
15 como está escrito: El que recogió mucho no tuvo de más, y el que poco, no tuvo de menos.
16 Pero gracias a Dios que puso la misma solicitud por vosotros en el corazón de Tito,
17 pues a la verdad recibió la exhortación; mas estando también muy solícito, voluntariamente partió hacia vosotros.
18 Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias;
19 y no sólo esto, sino que también fue designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje para llevar esta dádiva, que es administrada por nosotros para gloria del mismo Señor y para demostrar vuestra solicitud;
20 evitando esto, que alguien nos vitupere en esta abundancia que ministramos,
21 procurando lo honesto, no sólo delante del Señor, sino también delante de los hombres.
22 Enviamos también con ellos a nuestro hermano, a quien hemos hallado diligente muchas veces en muchas cosas, pero ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.
23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo.
24 Mostrad, pues, para con ellos y ante las iglesias la prueba de vuestro amor y de nuestro gloriarnos acerca de vosotros.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Dios, que ves que no ponemos nuestra confianza en nada de lo que hacemos: Concede misericordiosamente que por tu poder seamos defendidos contra toda adversidad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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