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Cántico 1
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Oración Vespertina

Fecha: 26 de enero de 2026

Lunes de la Tercera Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Sagradas Escrituras nos exhortan en muchos lugares a confesar y reconocer la multitud de nuestros pecados y maldades, y a no disimularlas ni ocultarlas ante nuestro Dios y Padre celestial, sino a confesarlas con un corazón humilde, contrito y penitente, para alcanzar el perdón de ellas por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos hacer una humilde confesión de nuestras culpas ante su divina presencia, esta obligación es especialmente necesaria cuando nos reunimos para darle gracias por los grandes e inefables beneficios que recibimos de su generosa mano, para proclamar su alabanza, escuchar su santa Palabra y pedirle todo lo necesario, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los que están aquí presentes que, con un corazón verdaderamente humillado, me acompañen diciendo:

Confesión General

Padre Todopoderoso y misericordioso, nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido demasiado los deseos y anhelos de nuestro propio corazón. Hemos quebrantado tus santos mandamientos. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho lo que no debíamos y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restablece a los que se arrepienten, según tus promesas declaradas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por amor a él, concédenos, oh Padre misericordioso, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y que ha otorgado poder y mandato a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y el perdón de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que las obras que ahora realizamos le sean agradables, y para que nuestra vida de aquí en adelante sea pura y santa, de modo que finalmente podamos gozar de su gloria eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Señor, apresúrate a socorrernos.

Señor, date prisa en ayudarnos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabado sea el Señor.

El nombre del Señor sea alabado.

Salmo 119:145–176

145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.
146 A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
147 Me anticipé al alba y clamé; esperé en tu palabra.
148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.
149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley.
151 Cercano estás tú, oh Jehová, y todos tus mandamientos son verdad.
152 Hace mucho que he entendido de tus testimonios, que para siempre los has establecido.
153 Mira mi aflicción y líbrame, porque de tu ley no me he olvidado.
154 Aboga mi causa y redímeme; vivifícame con tu dicho.
155 Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos.
156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame conforme a tus juicios.
157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, mas de tus testimonios no me he apartado.
158 Veía a los traidores y me disgustaba, porque no guardaban tus dichos.
159 Mira que amo tus preceptos; oh Jehová, vivifícame conforme a tu misericordia.
160 La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.
161 Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.
162 Me regocijo yo en tu dicho, como el que halla muchos despojos.
163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.
164 Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios.
165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.
166 Tu salvación he esperado, oh Jehová, y tus mandamientos he puesto por obra.
167 Mi alma ha guardado tus testimonios y los he amado en gran manera.
168 He guardado tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.
169 Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra.
170 Llegue mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu dicho.
171 Mis labios rebosarán alabanza cuando me enseñes tus estatutos.
172 Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia.
173 Venga tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.
174 He deseado tu salvación, oh Jehová, y tu ley es mi deleite.
175 Viva mi alma y te alabe, y tus juicios me ayuden.
176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Génesis 49

1 Y llamó Jacob a sus hijos y dijo: Reuníos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días.
2 Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y oíd a vuestro padre Israel.
3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza y el principio de mi vigor; principal en dignidad, principal en poder.
4 Impetuoso como las aguas, no serás el principal, por cuanto subiste a la cama de tu padre; entonces la profanaste, subiendo a mi lecho.
5 Simeón y Leví son hermanos; instrumentos de violencia son sus armas.
6 En su consejo no entre mi alma, ni a su asamblea se una mi gloria, porque en su furor mataron hombres, y por placer desjarretaron toros.
7 Maldito su furor, que fue fiero, y su ira, que fue dura; yo los dividiré en Jacob y los esparciré en Israel.
8 Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano estará en la cerviz de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán a ti.
9 Cachorro de león, Judá; de la presa subiste, hijo mío; se encorvó, se echó como león, y como leona; ¿quién lo despertará?
10 No será quitado de Judá el cetro ni legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él será la obediencia de los pueblos.
11 Atando a la vid su pollino y a la cepa el hijo de su asna, lavó en vino su vestido y en sangre de uvas su manto.
12 Los ojos brillantes del vino, y los dientes blancos de la leche.
13 Zabulón habitará en puertos de mar y será puerto de navíos, y su término será hasta Sidón.
14 Isacar, asno fuerte echado entre las majadas;
15 y vio que el descanso era bueno y que la tierra era deleitosa, y bajó su hombro para llevar carga, y fue tributario.
16 Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Israel.
17 Será Dan serpiente junto al camino, cerasta junto a la senda, que muerde los talones del caballo y hace caer por detrás a su jinete.
18 Tu salvación esperé, oh Jehová.
19 Gad, ejército lo acometerá, mas él acometerá al fin.
20 El pan de Aser será grueso, y él dará deleites al rey.
21 Neftalí, cierva suelta que da palabras hermosas.
22 Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro.
23 Y le causaron amargura, y lo asaetearon, y lo aborrecieron los arqueros,
24 mas su arco se mantuvo firme, y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob (de allí es el Pastor, la Roca de Israel),
25 por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, y por el Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones de los pechos y de la matriz.
26 Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores hasta el límite de los collados eternos; sean sobre la cabeza de José y sobre la coronilla del apartado de sus hermanos.
27 Benjamín es lobo arrebatador; a la mañana comerá la presa y a la tarde repartirá los despojos.
28 Todos estos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, y los bendijo; a cada uno conforme a su bendición los bendijo.
29 Les mandó luego y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo; sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón, el heteo,
30 en la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre, en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham junto con el campo de Efrón, el heteo, para posesión de sepultura.
31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara, su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí también sepulté yo a Lea.
32 La compra del campo y de la cueva que está en él se hizo a los hijos de Het.
33 Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama y expiró; y fue reunido con sus padres.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
50
Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia
55
De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 7

1 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer.
2 Mas por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.
3 El marido cumpla con la mujer la benevolencia debida, y asimismo la mujer con el marido.
4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
5 No os privéis el uno del otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en el ayuno y en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
6 Mas esto digo como concesión, no como mandamiento.
7 Quisiera más bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.
8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les sería si se quedaran como yo.
9 Pero si no tienen don de continencia, cásense; pues mejor es casarse que quemarse.
10 Mas a los que están casados, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;
11 pero si se separare, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no repudie a su mujer.
12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula, y ella consiente en habitar con él, no la repudie.
13 Y la mujer que tiene marido incrédulo, y él consiente en habitar con ella, no lo repudie.
14 Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula por el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, pero ahora son santos.
15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso sino que a paz nos llamó Dios.
16 Porque, ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
17 Pero como Dios le repartió a cada uno, y como el Señor llamó a cada uno, así ande; y así ordeno en todas las iglesias.
18 ¿Es llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso ¿Es llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.
19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.
20 Cada uno en la vocación en que es llamado, en ella permanezca.
21 ¿Eres llamado siendo siervo? No te dé cuidado; pero también si puedes llegar a ser libre, procúralo más.
22 Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor; y asimismo el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo.
23 Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres.
24 Cada uno, hermanos, en el estado en que es llamado, en este permanezca para con Dios.
25 Pero acerca de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia, que bueno es al hombre quedarse así.
27 ¿Estás ligado a mujer? No busques soltarte ¿Estás libre de mujer? No busques mujer.
28 Mas también si te casares, no pecas; y si la virgen se casare, no peca; pero los tales tendrán aflicción de carne; mas yo os la quiero evitar.
29 Pero esto digo, hermanos, que el tiempo es corto; lo que resta es que los que tienen mujer sean como los que no la tienen;
30 y los que lloran, como los que no lloran; y los que se alegran, como los que no se alegran; y los que compran, como los que no poseen;
31 y los que hacen uso de este mundo, como los que no lo usan; porque la apariencia de este mundo se pasa.
32 Quisiera, pues, que estuvierais sin preocupaciones El soltero se preocupa de las cosas que son del Señor, de cómo ha de agradar al Señor;
33 pero el casado se preocupa de las cosas que son del mundo, de cómo ha de agradar a su mujer.
34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la virgen La soltera se preocupa de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu; mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo ha de agradar a su marido.
35 Pero digo esto para vuestro provecho, no para tenderos lazo, sino para lo honesto, y para que la dedicación al Señor sea sin impedimento.
36 Mas, si alguno piensa que es impropio para su hija virgen, si pasare ya de edad y así conviene que se haga, haga lo que quiera, no peca; cásese.
37 Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene potestad sobre su propia voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar a su hija virgen, hace bien.
38 Así que el que la da en casamiento hace bien y el que no la da en casamiento hace mejor.
39 La casada está atada por la ley mientras vive su marido; mas si su marido muriere, es libre de casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.
40 Pero más dichosa será si se quedare así, según mi parecer; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
Porque han visto mis ojos tu salvación,
31
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Señor, salva a los gobernantes.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Llena a tus ministros de virtudes.

Y da alegría a tu pueblo elegido.

Señor Dios, defiende a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, purifica nuestros corazones.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, mira misericordiosamente nuestras debilidades, y en todos nuestros peligros y necesidades extiende tu diestra para ayudarnos y defendernos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta de la Oración Vespertina

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta, para pedir ayuda contra todos los peligros

Aclara nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y riesgos de esta noche, por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios Todopoderoso, cuyo reino es eterno y cuyo poder es infinito: ten misericordia de toda esta tierra, y gobierna de tal manera los corazones de todos los que tienen autoridad [especialmente — ], para que, reconociendo de quién son ministros, busquen sobre todas las cosas tu honor y gloria; y para que nosotros, junto con todo el pueblo, considerando debidamente de quién proviene la autoridad que ellos ejercen, los honremos fiel y obedientemente, conforme a tu bendita palabra y ordenanza. Por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios Todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas; envía sobre nuestros obispos y pastores, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que realmente te agraden, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro abogado y mediador, Jesucristo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios Todopoderoso, que nos has dado gracia para que en este momento te presentemos nuestras súplicas en común; y has prometido que cuando dos o tres estén congregados en tu nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según les convenga más, concediéndonos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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