Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 26 de diciembre de 2025

Segundo Día de Navidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 119:105–144

105 Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.
106 Juré y ratifiqué que guardaré tus justos juicios.
107 Afligido estoy en gran manera; oh Jehová, vivifícame conforme a tu palabra.
108 Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, y enséñame tus juicios.
109 De continuo está mi alma en mi mano, mas no me he olvidado de tu ley.
110 Me pusieron lazo los impíos, pero yo no me desvié de tus preceptos.
111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque ellos son el gozo de mi corazón.
112 Incliné mi corazón a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.
113 Aborrezco a los hipócritas, pero amo tu ley.
114 Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado.
115 Apartaos de mí, malignos, y guardaré los mandamientos de mi Dios.
116 Susténtame conforme a tu dicho y viviré, y no dejes que me avergüence de mi esperanza.
117 Sostenme y seré salvo, y atenderé siempre a tus estatutos.
118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, porque su astucia es falsedad.
119 Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto, yo he amado tus testimonios.
120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti, y de tus juicios tengo miedo.
121 Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores.
122 Responde por tu siervo para bien; no me opriman los soberbios.
123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación y por el dicho de tu justicia.
124 Haz con tu siervo según tu misericordia y enséñame tus estatutos.
125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios.
126 Tiempo es para Jehová de actuar; han invalidado tu ley.
127 Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.
128 Por eso estimé rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas; aborrecí todo camino de mentira.
129 Maravillosos son tus testimonios; por eso los ha guardado mi alma.
130 La exposición de tus palabras alumbra, hace entender a los simples.
131 Mi boca abrí y suspiré, porque deseaba tus mandamientos.
132 Mírame y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre.
133 Ordena mis pasos con tu dicho, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
134 Redímeme de la violencia de los hombres, y guardaré tus preceptos.
135 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo y enséñame tus estatutos.
136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.
137 Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.
138 Has ordenado tus testimonios en justicia y en suma fidelidad.
139 Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
140 Sumamente refinado es tu dicho, y lo ama tu siervo.
141 Pequeño soy yo y desechado, mas no me he olvidado de tus preceptos.
142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley, la verdad.
143 Aflicción y angustia me hallaron, mas tus mandamientos fueron mi deleite.
144 Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento y viviré.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Proverbios 28

1 Huye el impío sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león joven.
2 Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos, pero por el hombre entendido y sabio permanecerá estable.
3 El hombre pobre que oprime a los pobres es lluvia torrencial que deja sin pan.
4 Los que dejan la ley alaban a los impíos, mas los que guardan la ley contenderán con ellos.
5 Los hombres malos no entienden el juicio, mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.
6 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de perversos caminos y rico.
7 El que guarda la ley es hijo prudente, mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
8 El que aumenta sus riquezas con usura e interés, para el que se compadece de los pobres las recoge.
9 El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable.
10 El que hace errar a los rectos por el mal camino, él caerá en su propia fosa; pero los perfectos heredarán el bien.
11 El hombre rico es sabio en su propia opinión, más el pobre que es entendido lo escudriña.
12 Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; pero cuando los impíos se levantan, se esconden los hombres.
13 El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
14 Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios, mas el que endurece su corazón caerá en el mal.
15 León rugiente y oso hambriento es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.
16 El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión, pero el que aborrece la avaricia prolongará sus días.
17 El hombre cargado con sangre humana huirá hasta el sepulcro sin que nadie lo detenga.
18 El que camina en integridad será salvo, pero el de perversos caminos caerá en uno de ellos.
19 El que labra su tierra se hartará de pan, mas el que sigue a los ociosos se hartará de pobreza.
20 El hombre fiel tendrá muchas bendiciones, mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.
21 Hacer acepción de personas no es bueno; hasta por un bocado de pan delinquirá el hombre.
22 Se apresura a ser rico el hombre envidioso, y no sabe que le ha de venir pobreza.
23 El que reprende al hombre hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua.
24 El que roba a su padre o a su madre y dice que no es maldad es compañero del hombre destructor.
25 El altivo de ánimo suscita contiendas, mas el que confía en Jehová prosperará.
26 El que confía en su propio corazón es necio, mas el que camina en sabiduría será librado.
27 El que da al pobre no tendrá pobreza, mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.
28 Cuando los impíos se levantan, se esconden los hombres; pero cuando perecen, los justos se multiplican.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 6:8-7:29

6:8Pero Esteban, lleno de fe y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.
6:9Entonces se levantaron algunos de la sinagoga que se llama de los libertos, y cireneos, y alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban.
6:10Mas no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
6:11Entonces sobornaron a unos hombres que dijeran: Lo hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.
6:12E instigaron al pueblo, y a los ancianos, y a los escribas; y arremetiendo, lo arrebataron y lo llevaron al Concilio.
6:13Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley;
6:14porque lo hemos oído decir que este Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las ordenanzas que nos dio Moisés.
6:15Entonces todos los que estaban sentados en el Concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.
7:1Entonces el sumo sacerdote dijo: ¿Es esto así?
7:2Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que morara en Harán,
7:3y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostraré.
7:4Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, cuando murió su padre, Dios lo trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora;
7:5y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie, pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.
7:6Y Dios le habló así, que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y maltratarían por cuatrocientos años.
7:7Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.
7:8Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y lo circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.
7:9Y los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él,
7:10y lo libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
7:11Vino entonces hambre sobre toda la tierra de Egipto y de Canaán, y gran tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.
7:12Y cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.
7:13Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José.
7:14Y José mandó llamar a su padre Jacob y a toda su parentela, que eran setenta y cinco personas.
7:15Así descendió Jacob a Egipto, y murió él y nuestros padres;
7:16y fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro que por una suma de dinero Abraham compró de los hijos de Hamor, padre de Siquem.
7:17Mas cuando se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
7:18hasta que se levantó otro rey que no conocía a José.
7:19Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusieran a la muerte a sus niños para que no vivieran.
7:20En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue hermoso a los ojos de Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre.
7:21Mas siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón lo tomó y lo crio como hijo suyo.
7:22Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en sus palabras y hechos.
7:23Y cuando cumplió la edad de cuarenta años, le vino al corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.
7:24Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido.
7:25Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les daría libertad por su mano, mas ellos no lo habían entendido.
7:26Y al día siguiente, se les presentó mientras ellos reñían, y trató de ponerlos en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis los unos a los otros?
7:27Entonces el que maltrataba a su prójimo lo empujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros?
7:28¿Quieres tú matarme como mataste ayer al egipcio?
7:29Al oír esta palabra, Moisés huyó y vino a ser extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concede, oh Señor, que en todos nuestros sufrimientos aquí en la tierra por el testimonio de tu verdad, alcemos firmemente la mirada al cielo, y por la fe contemplemos la gloria que se revelará; y, llenos del Espíritu Santo, aprendamos a amar y bendecir a nuestros perseguidores siguiendo el ejemplo de tu primer mártir, San Esteban, quien oró por sus asesinos ante ti, oh Jesús bendito, que estás a la diestra de Dios para socorrer a todos los que sufren por ti, nuestro único mediador y abogado. Amén.

Dios todopoderoso, que nos has dado a tu Hijo unigénito para asumir nuestra naturaleza, y como en este tiempo, nacer de una virgen pura: Concede que, al ser regenerados y hechos tus hijos por adopción y gracia, seamos renovados diariamente por tu Espíritu Santo, por medio de nuestro mismo Señor Jesucristo, quien vive y reina contigo y el mismo Espíritu, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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