Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 21 de diciembre de 2025

Santo Tomás, Apóstol y Mártir

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 105

1 Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos.
2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
4 Buscad a Jehová y su fortaleza; buscad siempre su rostro.
5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6 oh vosotros, descendencia de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7 Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
8 Se acordó para siempre de su pacto, de la palabra que mandó para mil generaciones,
9 el cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac.
10 Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto eterno,
11 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad.
12 Cuando ellos eran pocos en número y extranjeros en ella,
13 y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo.
14 No consintió que ningún hombre los oprimiera, y por causa de ellos castigó a reyes.
15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.
17 Envió a un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo.
18 Afligieron sus pies con grillos; entre hierros fue puesta su persona.
19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová lo probó.
20 Envió el rey y lo soltó; el señor de los pueblos, y lo desató.
21 Lo puso por señor de su casa y por gobernador sobre todas sus posesiones,
22 para aprisionar a sus grandes como él quisiera, y a sus ancianos enseñar sabiduría.
23 Después entró Israel en Egipto y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam.
24 E hizo fructificar a su pueblo en gran manera y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
25 Cambió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo, para que pensaran mal contra sus siervos.
26 Envió a su siervo Moisés y a Aarón, a quien escogió.
27 Pusieron entre ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.
28 Envió tinieblas e hizo que se oscureciera, y no fueron rebeldes a su palabra.
29 Volvió sus aguas en sangre y mató sus peces.
30 Su tierra produjo ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
31 Habló, y vinieron enjambres de moscas y piojos en todos sus términos.
32 Les dio granizo por lluvia y llamas de fuego en su tierra.
33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de sus términos.
34 Habló, y vinieron langostas y pulgón sin número;
35 y comieron toda la hierba de su país, y comieron el fruto de su tierra.
36 Hirió, además, a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza.
37 Y los sacó con plata y oro, y no hubo en sus tribus enfermo.
38 Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído sobre ellos.
39 Extendió una nube por cubierta y fuego para alumbrar la noche.
40 Pidieron, e hizo venir codornices, y los sació de pan del cielo.
41 Abrió la peña y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.
42 Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo.
43 Y sacó a su pueblo con gozo, con júbilo a sus escogidos.
44 Y les dio las tierras de las naciones, y las labores de los pueblos heredaron,
45 para que guardaran sus estatutos y observaran sus leyes Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Proverbios 23

1 Cuando te sientes a comer con algún señor, considera bien lo que está delante de ti,
2 y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito.
3 No codicies sus manjares, porque es pan engañoso.
4 No trabajes por hacerte rico; desiste de tu propia prudencia.
5 ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, que nada son? Porque se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo.
6 No comas el pan del envidioso ni codicies sus manjares,
7 porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él Come y bebe, te dirá, pero su corazón no está contigo.
8 Vomitarás la parte que comiste y perderás tus suaves palabras.
9 No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones.
10 No desplaces el término antiguo ni entres en la heredad de los huérfanos,
11 porque el defensor de ellos es el Fuerte, quien juzgará la causa de ellos contra ti.
12 Aplica tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras de conocimiento.
13 No rehúses corregir al muchacho, porque si lo azotas con vara, no morirá.
14 Tú lo azotarás con vara y librarás su alma del infierno.
15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, también a mí se me alegrará el corazón;
16 mis entrañas también se alegrarán cuando tus labios hablen cosas rectas.
17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová en todo tiempo,
18 porque ciertamente habrá un buen fin y tu esperanza no será cortada.
19 Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón en el buen camino.
20 No estés con los bebedores de vino ni con los comilones de carne,
21 porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el adormecimiento hará vestir harapos.
22 Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejezca, no la menosprecies.
23 Compra la verdad y no la vendas; la sabiduría, la instrucción y la inteligencia.
24 Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra a un sabio se gozará con él.
25 Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te engendró.
26 Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos mis caminos.
27 Porque fosa profunda es la ramera y pozo angosto la extraña.
28 También ella, como ladrón, acecha, y multiplica entre los hombres los traidores.
29 ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el lamento? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas sin razón? ¿Para quién lo amoratado de los ojos?
30 Para los que se detienen en el vino, para los que van buscando la mistura.
31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso; entra suavemente,
32 pero al final como serpiente morderá y como áspid causará dolor.
33 Tus ojos mirarán a las extrañas y tu corazón hablará perversidades.
34 Y serás como el que yace en medio del mar, o como el que yace en la punta de un mástil.
35 Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; me azotaron, mas no lo sentí; cuando despierte, aún lo volveré a buscar.

BENEDICITE, OMNIA OPERA

Bendecid al Señor, todas las obras del Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid, cielos, al Señor,

bendecid al Señor, Ángeles del Señor.

Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos:

bendiga todo poder al Señor.

Bendecid al Señor, sol y luna:

estrellas del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío:

todos los vientos, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, el fuego y el calor:

frío y calor, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, rocíos y escarchas:

hielo y frío, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, hielos y nieves:

noches y días, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, luz y tinieblas:

rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor:

alábele y ensálcele por siempre.

Bendecid al Señor, montes y collados:

todas las cosas que germinan en la tierra,

bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, mares y ríos:

fuentes, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor,

ballenas y todo lo que vive en el mar:

todas las aves del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, todos los animales y ganados:

bendecid, hijos de los hombres, al Señor.

Bendice, Israel al Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor:

bendecid al Señor, siervos del Señor.

Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos:

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo:

alabémosle y ensalcémosle por siempre.

Bendito eres en el firmamento del cielo:

y loable y glorioso por siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 21

1 Y sucedió que, después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos directamente a Cos, y al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara.
2 Y hallando un barco que pasaba a Fenicia, nos embarcamos y partimos.
3 Y cuando avistamos Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria y llegamos a Tiro, porque el barco había de dejar su cargamento allí.
4 Y nos quedamos allí siete días, habiendo hallado a los discípulos, quienes decían a Pablo por el Espíritu que no subiera a Jerusalén.
5 Y cumplidos aquellos días, salimos y fuimos, acompañándonos todos con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramos.
6 Y abrazándonos los unos a los otros, subimos al barco, y ellos se volvieron a sus casas.
7 Y nosotros, al completar la navegación, fuimos de Tiro a Tolemaida; y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día.
8 Y al día siguiente, Pablo y los que estábamos con él partimos y llegamos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con él.
9 Y este tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban.
10 Y permaneciendo nosotros allí muchos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo;
11 y, viniendo a nosotros, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles.
12 Y cuando oímos esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar que no subiera a Jerusalén.
13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón? Porque yo no sólo estoy dispuesto a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.
14 Y como no lo pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.
15 Y después de estos días, hechos ya los preparativos, subimos a Jerusalén.
16 Y vinieron también con nosotros desde Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a un tal Mnasón, chipriota, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos.
17 Y cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con alegría.
18 Y al día siguiente, Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y todos los ancianos estaban presentes;
19 y cuando los hubo saludado, contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.
20 Y cuando ellos lo oyeron, glorificaron al Señor, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.
21 Pero se les ha informado acerca de ti, que enseñas a apartarse de Moisés a todos los judíos que están entre los gentiles, diciéndoles que no han de circuncidar a sus hijos ni andar según las costumbres.
22 ¿Qué, pues, hay que hacer? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido.
23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que han hecho voto;
24 tómalos y purifícate con ellos, y paga sus gastos para que rasuren sus cabezas y todos entiendan que no hay nada de lo que se les ha informado acerca de ti, sino que tú también andas guardando la ley.
25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, y de sangre, y de lo estrangulado, y de fornicación.
26 Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el Templo para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, hasta que se presentara la ofrenda por cada uno de ellos.
27 Y cuando estaban por cumplirse los siete días, unos judíos de Asia, cuando lo vieron en el Templo, alborotaron a todo el pueblo y le echaron mano,
28 dando voces: ¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y además de esto ha metido a griegos en el Templo, y ha contaminado este lugar santo.
29 Porque antes habían visto con él en la ciudad a Trófimo, el efesio, a quien pensaban que Pablo había metido en el Templo.
30 Así que toda la ciudad se alborotó, y se agolpó el pueblo; y tomando a Pablo, lo hicieron salir fuera del Templo, y luego las puertas fueron cerradas.
31 Y procurando ellos matarlo, fue dado aviso al tribuno de la compañía que toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada;
32 el cual, tomando inmediatamente soldados y centuriones, corrió hacia ellos Y ellos, cuando vieron al tribuno y a los soldados, cesaron de golpear a Pablo.
33 Entonces llegando el tribuno, lo prendió, y lo mandó atar con dos cadenas; y preguntó quién era, y qué había hecho.
34 Y entre la multitud, unos gritaban una cosa y otros otra; y como no podía entender nada de cierto a causa del alboroto, mandó llevarlo a la fortaleza.
35 Y cuando llegó a las gradas, aconteció que fue llevado por los soldados a causa de la violencia del pueblo,
36 porque la multitud del pueblo venía detrás, gritando: ¡Mátalo!
37 Y cuando iban a meter a Pablo en la fortaleza, dijo al tribuno: ¿Se me permite decirte algo? Y él dijo: ¿Sabes griego?
38 ¿No eres tú aquel egipcio que levantó una sedición antes de estos días, y sacó al desierto cuatro mil hombres que eran asesinos?
39 Entonces dijo Pablo: Yo de cierto soy judío, ciudadano de Tarso, ciudad no insignificante de Cilicia; pero te ruego que me permitas que hable al pueblo.
40 Y cuando él se lo permitió, Pablo, estando de pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo Y hecho un gran silencio, habló en lengua hebrea, diciendo:

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que para confirmar aún más la fe permitiste que tu santo apóstol Tomás dudara de la resurrección de tu Hijo: Concédenos creer tan perfectamente, y sin ninguna duda, en tu Hijo Jesucristo, que nuestra fe nunca sea reprobada ante ti. Óyenos, oh Señor, por el mismo Jesucristo, a quien, contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y para siempre. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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