Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
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Cántico 1
2ª Lección
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Oración Matutina

Fecha: 19 de diciembre de 2025

Tercer Viernes de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 95

1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 96

1 Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra.
2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación.
3 Contad entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus maravillas.
4 Porque grande es Jehová y digno de suprema alabanza; temible es él sobre todos los dioses.
5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, mas Jehová hizo los cielos.
6 Alabanza y magnificencia delante de él; poder y gloria en su santuario.
7 Dad a Jehová, oh familias de los pueblos, dad a Jehová la honra y el poder.
8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus atrios.
9 Adorad a Jehová en la hermosura de su santidad; temed delante de él, toda la tierra.
10 Decid entre las naciones: Jehová reina, también ha establecido el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos con justicia.
11 Alégrense los cielos y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud.
12 Regocíjese el campo y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento.
13 delante de Jehová, porque vino; porque vino a juzgar la tierra Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 97

1 Jehová reina; regocíjese la tierra, alégrense las muchas islas.
2 Nube y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el fundamento de su trono.
3 Fuego irá delante de él y abrasará alrededor de sus enemigos.
4 Sus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra vio y se estremeció.
5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, delante del Señor de toda la tierra.
6 Los cielos anunciaron su justicia y todos los pueblos vieron su gloria.
7 Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de fundición, los que se glorían en los ídolos; póstrense ante él todos los dioses.
8 Oyó Sion y se alegró; y las hijas de Judá se gozaron por tus juicios, oh Jehová,
9 porque tú, Jehová, eres altísimo sobre toda la tierra; eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
10 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra.
11 Luz está sembrada para el justo y alegría para los rectos de corazón.
12 Alegraos, justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 51

1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová; mirad a la piedra de donde fuisteis cortados y al hoyo de la cisterna de donde fuisteis sacados.
2 Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; cuando era uno solo lo llamé, y lo bendije, y lo multipliqué.
3 Ciertamente consolará Jehová a Sion, consolará todos sus lugares desolados, y pondrá su desierto como el Edén y su soledad como el huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voz de canto.
4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley y estableceré mi juicio para luz de pueblos.
5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; en mí esperarán las islas y en mi brazo pondrán su esperanza.
6 Alzad a los cielos vuestros ojos y mirad abajo a la tierra, porque los cielos se desvanecerán como humo y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre y mi justicia no perecerá.
7 Oídme, los que conocéis la justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley No temáis afrenta de hombre ni desmayéis por sus vituperios.
8 Porque como a vestidura los comerá la polilla, como a lana los comerá el gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente y mi salvación por los siglos de los siglos.
9 Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados ¿No eres tú el que despedazó a Rahab y el que traspasó al dragón?
10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo, el que puso las profundidades del mar por camino para que pasaran los redimidos?
11 Y volverán los redimidos de Jehová y entrarán en Sion con cánticos, y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y dolor y gemido huirán.
12 Yo, yo soy vuestro consolador ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo del hombre, que como heno será contado?
13 Y te has olvidado de Jehová, tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra, y todo el día temiste continuamente ante el furor del que aflige, cuando se disponía para destruir Pero ¿dónde está el furor del que aflige?
14 El preso se da prisa para ser soltado, y no morirá en la mazmorra ni le faltará su pan.
15 Pero yo soy Jehová, tu Dios, que agito el mar y suenan sus olas Jehová de los ejércitos es su nombre.
16 Y puse mis palabras en tu boca y con la sombra de mi mano te cubrí, para plantar los cielos y fundar la tierra, y decir a Sion: Pueblo mío eres tú.
17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor; las heces del cáliz de aturdimiento bebiste y apuraste.
18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe, y no hay quien la tome por su mano de todos los hijos que crio.
19 Estas dos cosas te han acontecido, ¿quién se dolerá de ti? , el asolamiento, y el quebrantamiento, y el hambre, y la espada ¿Quién te consolará?
20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey salvaje en la red, llenos del furor de Jehová, de la ira de tu Dios.
21 Por tanto, oye ahora esto, miserable y borracha, y no de vino:
22 Así dijo tu Señor, Jehová, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aquí, he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, la hez del cáliz de mi furor; nunca más lo volverás a beber.
23 Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate y pasaremos Y tú pusiste tu espalda como tierra y como camino a los que pasan.

BENEDICITE, OMNIA OPERA

Bendecid al Señor, todas las obras del Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid, cielos, al Señor,

bendecid al Señor, Ángeles del Señor.

Bendecid al Señor todas las aguas que hay sobre los cielos:

bendiga todo poder al Señor.

Bendecid al Señor, sol y luna:

estrellas del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, toda la lluvia y el rocío:

todos los vientos, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, el fuego y el calor:

frío y calor, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, rocíos y escarchas:

hielo y frío, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, hielos y nieves:

noches y días, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, luz y tinieblas:

rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor:

alábele y ensálcele por siempre.

Bendecid al Señor, montes y collados:

todas las cosas que germinan en la tierra,

bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, mares y ríos:

fuentes, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor,

ballenas y todo lo que vive en el mar:

todas las aves del cielo, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, todos los animales y ganados:

bendecid, hijos de los hombres, al Señor.

Bendice, Israel al Señor:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendecid al Señor, sacerdotes del Señor:

bendecid al Señor, siervos del Señor.

Bendecid al Señor, espíritus y almas de los justos:

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Bendecid al Señor, Ananías, Azarías y Misael:

alabadle y ensalzadle por siempre.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo:

alabémosle y ensalcémosle por siempre.

Bendito eres en el firmamento del cielo:

y loable y glorioso por siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 19

1 Y aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces les dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Y dijo Pablo: Juan ciertamente bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban.
7 Y eran entre todos como unos doce hombres.
8 Y entrando él en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo acerca del reino de Dios.
9 Pero como algunos se endurecieron y no creyeron, maldiciendo el Camino delante de la multitud, Pablo se apartó de ellos y separó a los discípulos, disputando cada día en la escuela de un tal Tiranno.
10 Y esto continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.
11 Y Dios hacía milagros extraordinarios por manos de Pablo,
12 de tal manera que aun se ponían sobre los enfermos los pañuelos o delantales que habían tocado su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos.
13 Y algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuramos por Jesús, el que Pablo predica.
14 Y algunos de los que hacían esto eran siete hijos de Esceva, judío, principal de los sacerdotes.
15 Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; mas vosotros, ¿quiénes sois?
16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
17 Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y cayó temor sobre todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.
18 Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta del precio de ellos, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.
20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.
21 Y cuando se acabaron estas cosas, se propuso Pablo en su espíritu partir a Jerusalén, pasando por Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allá, me será necesario ver también Roma.
22 Y enviando a Macedonia a dos de los que lo ayudaban, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia.
23 En aquel tiempo hubo un alboroto no pequeño acerca del Camino.
24 Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba a los artífices no poca ganancia;
25 a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio tenemos nuestra ganancia;
26 y veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a mucha gente con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.
27 Y no solamente hay peligro de que este negocio caiga en descrédito, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida su majestad, la cual honra toda Asia y el mundo.
28 Y cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!
29 Y toda la ciudad se llenó de confusión; y unánimes se precipitaron hacia el teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.
30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.
31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, enviaron a él rogando que no se presentara en el teatro.
32 Unos, pues, gritaban una cosa y otros otra, porque la asamblea estaba confusa y la mayoría no sabía por qué se habían reunido.
33 Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándolo los judíos Entonces Alejandro, pidiendo silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo.
34 Pero cuando conocieron que era judío, todos gritaron a una voz casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!
35 Entonces el escribano, cuando hubo apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?
36 Puesto que esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigüéis, y que nada hagáis temerariamente;
37 pues habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.
38 Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguien, audiencias se hacen y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.
39 Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.
40 Porque hay peligro de que seamos acusados de sedición por lo de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este tumulto.
41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Jesucristo, que en tu primera venida enviaste a tu mensajero para preparar el camino delante de ti: Concede que los ministros y administradores de tus misterios de igual manera preparen y allanen tu camino, al convertir los corazones de los desobedientes a la sabiduría de los justos, para que en tu segunda venida a juzgar al mundo seamos hallados un pueblo aceptable ante tu presencia, tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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