Exhortación
Confesión
Absolución
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Cántico 1
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Oración Vespertina

Fecha: 13 de diciembre de 2025

Segundo Sábado de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 69

1 Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta mi alma.
2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; he entrado en lo profundo de las aguas, y la corriente me ha anegado.
3 Me he consumido de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.
4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han fortalecido los que me destruyen, mis enemigos fraudulentos Entonces tuve que devolver lo que no robé.
5 Dios, tú conoces mi insensatez, y mis delitos no te son ocultos.
6 No sean avergonzados por causa mía los que esperan en ti, oh Señor, Jehová de los ejércitos; no sean confundidos por causa mía los que te buscan, oh Dios de Israel.
7 Porque por causa de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro.
8 Extraño he sido para mis hermanos y extranjero para los hijos de mi madre.
9 Porque el celo de tu casa me consumió y los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.
10 Y lloré afligiendo con ayuno mi alma y esto me ha sido por afrenta.
11 Puse además saco por mi vestido y vine a serles por proverbio.
12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y fui la canción de los bebedores de cerveza.
13 Pero yo elevaba mi oración a ti, oh Jehová, en el tiempo de tu buena voluntad; oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, por la verdad de tu salvación, respóndeme.
14 Sácame del lodo y no sea yo sumergido; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.
15 No me anegue la corriente de las aguas, ni me trague lo profundo, ni el pozo cierre sobre mí su boca.
16 Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia; mírame conforme a la multitud de tus piedades.
17 Y no escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy angustiado; apresúrate, respóndeme.
18 Acércate a mi alma, redímela; líbrame por causa de mis enemigos.
19 Tú conoces mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio; delante de ti están todos mis enemigos.
20 La afrenta ha quebrantado mi corazón y estoy acongojado; y esperé quien se compadeciera de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé.
21 Me dieron además hiel por comida y en mi sed me dieron a beber vinagre.
22 Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para bien, por tropiezo.
23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y haz temblar siempre sus lomos.
24 Derrama sobre ellos tu ira y el furor de tu enojo los alcance.
25 Sea su habitación asolada; en sus tiendas no haya morador.
26 Porque persiguieron al que tú heriste y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
27 Pon iniquidad sobre su iniquidad, y no entren en tu justicia.
28 Sean raídos del libro de los vivientes y no sean escritos con los justos.
29 Pero yo estoy afligido y dolorido; tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.
30 Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo ensalzaré con alabanza.
31 Y agradará esto a Jehová más que sacrificio de buey o becerro que tiene cuernos y pezuñas.
32 Lo verán los humildes y se gozarán Buscad a Dios y vivirá vuestro corazón,
33 porque Jehová oye a los menesterosos y no menosprecia a sus prisioneros.
34 Alábenlo los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos,
35 porque Dios salvará a Sion y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí y la poseerán.
36 Y la descendencia de sus siervos la heredará y los que aman su nombre habitarán en ella.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 70

1 Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Jehová, a socorrerme.
2 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que desean mi mal.
3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta, los que dicen: ¡Ah! ¡Ah!
4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.
5 Pero yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios Mi ayuda y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 40

1 Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios.
2 Hablad al corazón de Jerusalén y decidle a voces que su tiempo se ha cumplido, que su pecado es perdonado, que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.
3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
4 Todo valle sea alzado y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece y lo áspero se allane.
5 Y se manifestará la gloria de Jehová y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado.
6 Voz que decía: Da voces Y él respondió: ¿Qué tengo que decir a voces? Toda carne es hierba y toda su gloria como flor del campo.
7 La hierba se seca y la flor se cae, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente hierba es el pueblo.
8 Se seca la hierba, se cae la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡He aquí vuestro Dios!
10 He aquí que el Señor Jehová vendrá con poder, y su brazo señoreará He aquí que su recompensa viene con él, y su obra delante de su rostro.
11 Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos y en su seno los llevará; conducirá suavemente a las paridas.
12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano, y preparó los cielos con su palmo, y con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?
13 ¿Quién preparó al Espíritu de Jehová o le aconsejó enseñándole?
14 ¿A quién pidió consejo para que él entendiera? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó conocimiento, o le hizo conocer la senda de la prudencia?
15 He aquí que las naciones son estimadas como gota en el balde y como polvo en la balanza; he aquí que levanta las islas como cosa menuda.
16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni sus animales bastarán para el sacrificio.
17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
18 ¿A quién, pues, haréis semejante a Dios o a qué imagen lo compararéis?
19 El artífice prepara la imagen de fundición, el fundidor le extiende el oro y le funde cadenas de plata.
20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se pudra; se busca un artífice experto que le haga una imagen de fundición que no se mueva.
21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis entendido desde la fundación de la tierra?
22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar;
23 él convierte en nada a los poderosos y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
24 Apenas han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas su tronco ha echado raíz en la tierra, tan pronto como sopla en ellos se secan y el torbellino los lleva como hojarasca.
25 ¿A quién, pues, me haréis semejante o seré comparado? , dice el Santo.
26 Levantad en alto vuestros ojos y mirad quién creó estas cosas; él saca por número sus ejércitos; a todos ellos llama por su nombre, por la grandeza de su fuerza y la fortaleza de su poder; ninguno faltará.
27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y mi juicio pasó de mi Dios?
28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los términos de la tierra? No se fatiga ni se cansa, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
29 Él da esfuerzo al cansado, y al que no tiene fuerzas multiplica el vigor.
30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Pedro 1

1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los extranjeros de la dispersión en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia y en Bitinia,
2 los elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.
3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos ha regenerado para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
4 para una herencia incorruptible, e incontaminada, e inmarchitable, reservada en los cielos para vosotros,
5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas,
7 para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando Jesucristo sea manifestado;
8 a quien, no habiendo visto, lo amáis; en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;
9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.
10 Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que había de venir a vosotros han inquirido y diligentemente buscado,
11 escudriñando a quién y en qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano las aflicciones que habían de venir a Cristo y las glorias después de ellas.
12 A los cuales fue revelado que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales desean mirar los ángeles.
13 Por eso, teniendo ceñidos los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad completamente en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.
14 Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia,
15 sino, como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación,
18 sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación;
20 ya ordenado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por causa de vosotros,
21 que por medio de él creéis en Dios, quien lo resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
22 Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, en amor fraternal sin fingimiento, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
24 Porque toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba; se secó la hierba, y la flor se cayó,
25 mas la palabra del Señor permanece para siempre Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Aviva, te suplicamos, oh Señor, las voluntades de tu pueblo fiel, para que produzcan abundantemente el fruto de las buenas obras y sean de ti abundantemente recompensados, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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