Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
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1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
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Oración Vespertina

Fecha: 8 de diciembre de 2025

Segundo Lunes de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 41

1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová.
2 Jehová lo guardará y le dará vida, será bienaventurado en la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.
4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque he pecado contra ti.
5 Mis enemigos hablan mal de mí: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
6 Y si venía a verme, hablaba mentira; su corazón amontonaba iniquidad; cuando salía fuera, la hablaba.
7 A una murmuraban contra mí todos los que me aborrecían; contra mí pensaban mal diciendo:
8 Cosa maligna se ha apoderado de él; y el que cayó en cama no volverá a levantarse.
9 Aun mi amigo, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí y hazme levantar, y les daré el pago.
11 En esto conoceré que te he agradado, en que mi enemigo no se alegre de mí.
12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre.
13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos Amén y amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 42

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?
4 Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí, de cuando pasaba con la multitud y los guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de alabanza de la muchedumbre en fiesta.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas en mí? Espera a Dios, porque aún he de alabarlo por la salvación que viene de su presencia.
6 Dios mío, mi alma está abatida en mí; me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán y de los hermonitas, desde el monte Mizar.
7 Un abismo llama a otro abismo a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
8 De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, mi oración al Dios de mi vida.
9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
10 Como quien quebranta mis huesos, mis enemigos me afrentan diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas en mí? Espera a Dios, porque aún he de alabarlo; salvación de mi persona y mi Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 43

1 Júzgame, oh Dios, y pleitea mi causa contra gente impía, líbrame del hombre engañador e inicuo.
2 Pues tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán, me conducirán a tu santo monte y a tus tabernáculos.
4 Y entraré al altar de Dios, a Dios, alegría de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas en mí? Espera a Dios, porque aún he de alabarlo; salvación de mi persona y mi Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 30

1 ¡Ay de los hijos que se rebelan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi Espíritu, añadiendo pecado sobre pecado!
2 Parten para descender a Egipto sin haber preguntado a mi boca, para fortalecerse con la fuerza de Faraón y para poner su esperanza en la sombra de Egipto.
3 Mas la fuerza de Faraón se os volverá en vergüenza, y el amparo a la sombra de Egipto, en confusión.
4 Cuando estén sus príncipes en Zoán y sus embajadores lleguen a Hanes,
5 todos se avergonzarán de un pueblo que no les trae provecho; no socorre ni trae provecho, antes les será para vergüenza y aun para oprobio.
6 Profecía sobre las bestias del Neguev Por tierra de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente voladora, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas y sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les traerá provecho.
7 Y Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos.
8 Ahora ve y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y grábala en un libro para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre.
9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren oír la ley de Jehová;
10 que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos halagos, profetizad mentiras,
11 dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.
12 Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;
13 por tanto, os será esta iniquidad como grieta que se abre, extendiéndose en un alto muro, cuyo quebrantamiento viene súbita y repentinamente.
14 Y lo quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; y entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar o para sacar agua de la cisterna.
15 Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza estará vuestra fortaleza Y no quisisteis,
16 sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis Y: Sobre caballos ligeros cabalgaremos; por tanto, serán ligeros vuestros perseguidores.
17 Un millar huirá ante la amenaza de uno; ante la amenaza de cinco huiréis todos vosotros, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte y como bandera sobre un collado.
18 Por tanto, Jehová esperará para tener compasión de vosotros, y por tanto, será ensalzado teniendo de vosotros compasión Porque Jehová es Dios de juicio; bienaventurados todos los que lo esperan.
19 Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén Nunca más llorarás; de cierto se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá.
20 Aunque el Señor os dará pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus enseñadores nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus enseñadores.
21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas una palabra que diga: Este es el camino, andad por él, ya sea que vayáis a la mano derecha o ya sea que vayáis a la mano izquierda.
22 Entonces profanarás la cubierta de plata de tus esculturas y el revestimiento de oro de tus imágenes de fundición; las arrojarás como trapo de menstruo ¡Sal fuera! , les dirás.
23 Entonces el Señor dará lluvia a tu sementera con la que sembrarás la tierra, y pan del fruto de la tierra, y será abundante y fértil; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en anchas dehesas.
24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, el cual será aventado con pala y con aventador.
25 Y sobre todo monte alto y sobre todo collado elevado habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.
26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vende Jehová la rotura de su pueblo y cure la llaga de su herida.
27 He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos; su rostro encendido y pesado de soportar, sus labios llenos de ira y su lengua como fuego que consume;
28 y su aliento, como torrente que inunda, llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con zarandeo de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndolos errar.
29 Vosotros tendréis una canción, como en la noche en que se celebra fiesta solemne, y alegría de corazón, como el que va con flauta para ir al monte de Jehová, a la Roca de Israel.
30 Y Jehová hará oír su voz potente y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con aguacero y con turbión y piedra de granizo.
31 Porque Asiria, que hirió con vara, será quebrantada con la voz de Jehová.
32 Y en todo lugar de paso habrá un madero clavado que Jehová pondrá sobre ella con tamboriles y arpas, y con batallas tumultuosas peleará contra ellos.
33 Porque el Tofet ya de tiempo está preparado, para el rey está dispuesto, el cual ahondó y ensanchó; su hoguera tiene fuego y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Santiago 1

1 Jacobo, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión, salud.
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4 Mas tenga la paciencia su obra perfecta, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
6 Pero pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, que es movida por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor.
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
9 El hermano que es de humilde condición gloríese en su exaltación;
10 mas el que es rico, en su humillación, porque él pasará como la flor de la hierba.
11 Porque sale el sol con su calor y seca la hierba, y su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todos sus caminos.
12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya sido probado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman.
13 Cuando alguno es tentado, no diga: Soy tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie;
14 sino que cada uno es tentado cuando por su propia concupiscencia es atraído y seducido.
15 Y la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, engendra la muerte.
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación.
18 Él, de su voluntad, nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira;
20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
21 Por lo cual, dejando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan sólo oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra y no hacedor, este es semejante a un hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo y se va, y luego se olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.
26 Si alguno cree ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
27 La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Aviva, te suplicamos, oh Señor, las voluntades de tu pueblo fiel, para que produzcan abundantemente el fruto de las buenas obras y sean de ti abundantemente recompensados, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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