Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 4 de diciembre de 2025

Primer Jueves de Adviento

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 22

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿qué estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2 Dios mío, clamo de día y no respondes, y de noche y no hay para mí silencio.
3 Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4 En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste.
5 Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no se avergonzaron.
6 Mas yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.
7 Todos los que me ven me escarnecen; tuercen los labios, menean la cabeza diciendo:
8 Encomiéndese a Jehová, líbrelo; sálvelo, puesto que en él se complacía.
9 Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me hace esperar desde que estaba a los pechos de mi madre.
10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude.
12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
13 Abrieron sobre mí su boca, como león que despedaza y que ruge.
14 He sido derramado como aguas y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
15 Se secó como un tiesto mi vigor y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16 Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
17 Puedo contar todos mis huesos; ellos miran, me observan.
18 Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes.
19 Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a venir en mi ayuda.
20 Libra de la espada mi alma, mi única del poder del perro.
21 Sálvame de la boca del león, y respóndeme librándome de los cuernos de los búfalos.
22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
23 Los que teméis a Jehová, alabadlo; glorificadlo, descendencia toda de Jacob; y tened temor de él, vosotros, descendencia toda de Israel.
24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a él, lo oyó.
25 Será de ti mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que lo temen.
26 Comerán los pobres y serán saciados; alabarán a Jehová los que lo buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.
27 Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra; y se postrarán delante de ti todas las familias de las naciones.
28 Porque de Jehová es el reino; y él se enseñorea de las naciones.
29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, y el que no puede conservar la vida a su propia alma.
30 La posteridad lo servirá; se contará acerca del Señor a la generación venidera.
31 Vendrán y anunciarán su justicia, al pueblo no nacido aún, que él lo hizo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 23

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2 En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará.
3 Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por causa de su nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Preparas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 22

1 Profecía sobre el valle de la visión ¿Qué tienes ahora, que toda tú has subido a los terrados?
2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada ni muertos en guerra.
3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los que en ti se hallaron fueron atados juntamente, aunque habían huido lejos.
4 Por esto dije: Dejad de mirarme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
5 Porque es día de alboroto, y de humillación, y de confusión de parte del Señor Jehová de los ejércitos en el valle de la visión, para derribar el muro y clamar hacia el monte.
6 Y Elam tomó aljaba con carro de hombres de jinetes, y Kir descubrió escudo.
7 Y aconteció que tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los jinetes acamparon a la puerta.
8 Y quitó la cobertura de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque.
9 Y visteis las aberturas de la ciudad de David, que se multiplicaron, y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
10 Y contasteis las casas de Jerusalén y derribasteis casas para fortificar el muro.
11 E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas del estanque viejo, y no tuvisteis respeto al que lo había hecho ni mirasteis al que lo había formado desde antiguo.
12 Por tanto, el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día a llanto y a endechas, y a raparse y a vestir saco.
13 Mas he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo Comamos y bebamos, que mañana moriremos.
14 Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será expiado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos.
15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este mayordomo, a Sebna, el que está sobre la casa, y dile:
16 ¿Qué tienes tú aquí o a quién tienes tú aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura o el que esculpe para sí morada en una peña?
17 He aquí que Jehová te lanzará con violencia, y de cierto te cubrirá el rostro.
18 De cierto te echará a rodar con ímpetu, como a una bola por tierra espaciosa; allá morirás y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.
19 Y te arrojaré de tu lugar y de tu puesto te empujaré.
20 Y acontecerá en aquel día que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías,
21 y lo vestiré de tus vestiduras, y lo fortaleceré con tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será por padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá.
22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá y nadie cerrará, y cerrará y nadie abrirá.
23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme y será por asiento de honra a la casa de su padre.
24 Y colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los utensilios menores, desde los vasos de beber hasta toda clase de jarros.
25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado, y será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová lo ha dicho.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 10

1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, pero no la imagen misma de esas cosas, nunca puede hacer perfectos a los que se acercan, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente cada año.
2 De otra manera cesarían de ofrecerse, porque los que tributan este culto, una vez limpios, no tendrían más conciencia de pecado.
3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados.
4 Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me preparaste cuerpo;
6 holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7 Entonces dije: He aquí que vengo (en el rollo del libro está escrito de mí) para hacer, oh Dios, tu voluntad.
8 Diciendo arriba: Sacrificio y ofrenda, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste ni te agradaron (las cuales se ofrecen según la ley),
9 entonces dijo: He aquí que vengo para hacer, oh Dios, tu voluntad Quita lo primero para establecer lo segundo.
10 Por cuya voluntad somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote está en pie cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero este, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado a la diestra de Dios,
13 esperando lo que falta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
15 Y de lo mismo nos testifica el Espíritu Santo, porque después de haber dicho previamente:
16 Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré;
17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.
18 Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado.
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesús,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos consagró, por el velo, esto es, por su carne;
21 y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
23 Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin fluctuar, porque fiel es el que hizo la promesa;
24 y considerémonos los unos a los otros para provocarnos al amor y a las buenas obras;
25 no dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto que veis que aquel día se acerca.
26 Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado,
27 sino una horrenda expectación de juicio y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
28 El que desechaba la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos moría sin ninguna misericordia;
29 ¿de cuánto mayor castigo pensáis que será digno el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por común la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
30 Porque sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.
32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, soportasteis un gran combate de aflicciones;
33 por una parte, fuisteis hechos espectáculo con vituperios y tribulaciones, y por otra parte, fuisteis hechos compañeros de los que así eran tratados.
34 Porque os compadecisteis también de mí en mis cadenas, y el despojo de vuestros bienes padecisteis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una posesión mejor en los cielos, y que permanece.
35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene gran remuneración,
36 porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
37 Porque aún un poquito y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
38 Mas el justo vivirá por la fe; pero si se retirare, mi alma no se complacerá en él.
39 Pero nosotros no somos de los que se retiran para perdición, sino de los fieles para la preservación del alma.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que absuelvas a tu pueblo de sus ofensas, para que por tu abundante bondad todos seamos librados de las ataduras de aquellos pecados que por nuestra fragilidad hemos cometido. Concede esto, oh Padre celestial, por amor de Jesucristo, nuestro bendito Señor y Salvador. Amén.

Dios todopoderoso, danos gracia para que podamos desechar las obras de las tinieblas, y revestirnos de las armas de la luz, ahora en el tiempo de esta vida mortal, en la cual tu Hijo Jesucristo vino a visitarnos en gran humildad, para que en el día postrero, cuando venga de nuevo en su gloriosa majestad, a juzgar a los vivos y a los muertos, nos levantemos a la vida inmortal, por aquel que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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