Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 24 de septiembre de 2025

Miércoles de la Decimoquinta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 116

1 Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas,
2 porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, lo invocaré en todos mis días.
3 Me rodearon los lazos de la muerte y me encontraron las angustias del sepulcro; angustia y dolor había yo hallado.
4 Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.
5 Clemente es Jehová, y justo; y nuestro Dios es misericordioso.
6 Jehová guarda a los sencillos; estaba yo postrado, y me salvó.
7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien.
8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas y mis pies de caída.
9 Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes.
10 Creí; por lo cual hablé, estando afligido en gran manera.
11 Y dije en mi premura: Todo hombre es mentiroso.
12 ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?
13 Tomaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de Jehová.
14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo.
15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
16 Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, yo soy tu siervo, hijo de tu sierva; has roto mis prisiones.
17 Te ofreceré sacrificio de alabanza e invocaré el nombre de Jehová.
18 A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo,
19 en los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalén Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 117

1 Alabad a Jehová, todas las naciones; loadlo, todos los pueblos,
2 porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 118

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 Diga ahora Israel que para siempre es su misericordia.
3 Diga ahora la casa de Aarón que para siempre es su misericordia.
4 Digan ahora los que temen a Jehová que para siempre es su misericordia.
5 Desde la angustia invoqué a Jah, y me respondió Jah, poniéndome en lugar espacioso.
6 Jehová está por mí, no temeré; ¿qué me puede hacer el hombre?
7 Jehová está por mí entre los que me ayudan; por tanto, yo veré la venganza en los que me aborrecen.
8 Mejor es esperar en Jehová que confiar en el hombre.
9 Mejor es esperar en Jehová que confiar en los príncipes.
10 Todas las naciones me cercaron; en el nombre de Jehová ciertamente las destruiré.
11 Me cercaron, sí, me cercaron; en el nombre de Jehová ciertamente las destruiré.
12 Me cercaron como abejas; fueron apagadas como fuego de espinos; en el nombre de Jehová ciertamente las destruiré.
13 Me empujaste con violencia para que cayera, pero Jehová me ayudó.
14 Mi fortaleza y mi canción es Jah, y él me ha sido por salvación.
15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas.
16 La diestra de Jehová es sublime; la diestra de Jehová hace proezas.
17 No moriré, sino que viviré y contaré las obras de Jah.
18 Me castigó gravemente Jah, pero no me entregó a la muerte.
19 Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas, alabaré a Jah.
20 Esta es la puerta de Jehová; por ella entrarán los justos.
21 Te alabaré, porque me has oído y me fuiste por salvación.
22 La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo;
23 de parte de Jehová es esto; es cosa maravillosa a nuestros ojos.
24 Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.
25 Oh Jehová, salva ahora, te ruego; oh Jehová, te ruego que nos hagas prosperar ahora.
26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos.
27 Jehová es Dios y nos ha resplandecido; atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
28 Mi Dios eres tú y te alabaré; Dios mío, te ensalzaré.
29 Alabad a Jehová porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Zacarías 12

1 Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel Ha dicho Jehová, que extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él:
2 He aquí, yo pongo a Jerusalén por copa de temblor para todos los pueblos de alrededor, y también lo será contra Judá, cuando se ponga sitio contra Jerusalén.
3 Y sucederá en aquel día que yo pondré a Jerusalén por piedra pesada para todos los pueblos; todos los que la carguen serán enteramente despedazados Y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.
4 En aquel día, dice Jehová, heriré con aturdimiento a todo caballo y con locura a su jinete; pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera.
5 Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Mi fuerza son los moradores de Jerusalén en Jehová de los ejércitos, su Dios.
6 En aquel día pondré a los capitanes de Judá como un brasero de fuego entre leña y como una antorcha de fuego entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor, y Jerusalén será habitada otra vez en su lugar, en Jerusalén.
7 Y salvará Jehová las tiendas de Judá primero, para que la gloria de la casa de David y del morador de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.
8 En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén, y el que entre ellos sea débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David será como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.
9 Y sucederá que en aquel día yo buscaré quebrantar a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.
10 Y derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén espíritu de gracia y de oración, y mirarán a mí, a quien traspasaron; y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito.
11 En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido.
12 Y la tierra se lamentará, cada linaje aparte; el linaje de la casa de David aparte, y sus mujeres aparte; el linaje de la casa de Natán aparte, y sus mujeres aparte;
13 el linaje de la casa de Leví aparte, y sus mujeres aparte; el linaje de Simei aparte, y sus mujeres aparte;
14 todos los otros linajes, cada linaje aparte, y sus mujeres aparte.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 25

1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.
2 Y cinco de ellas eran prudentes, y cinco insensatas.
3 Las que eran insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5 Y como el esposo tardaba, cabecearon todas, y se durmieron.
6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡He aquí, el esposo viene; salid a recibirlo!
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y prepararon sus lámparas.
8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron diciendo: No, no sea que nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden y comprad para vosotras.
10 Y mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta.
11 Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos.
12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo que no os conozco.
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que, partiendo lejos, llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes.
15 Y a este dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego partió lejos.
16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
17 Y asimismo el que había recibido dos, también él ganó otros dos.
18 Mas el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19 Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.
20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí he ganado otros cinco talentos con ellos.
21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22 Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado con ellos.
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24 Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía, que eres un hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste;
25 y tuve miedo, y fui, y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo.
26 Y respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré y recojo donde no esparcí;
27 por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con intereses.
28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 Porque a todo el que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.
32 Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a la izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui extranjero, y me recogisteis;
36 estuve desnudo, y me vestisteis; estuve enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí.
37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
38 ¿Y cuándo te vimos extranjero, y te recogimos, o desnudo, y te vestimos?
39 ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis.
41 Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43 fui extranjero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.
44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, tampoco a mí lo hicisteis.
46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, danos el aumento de la fe, la esperanza y la caridad; y, para que obtengamos lo que tú prometes, haz que amemos lo que tú mandas, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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