Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 21 de septiembre de 2025

San Mateo, Apóstol, Evangelista y Mártir

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 105

1 Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos.
2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
4 Buscad a Jehová y su fortaleza; buscad siempre su rostro.
5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6 oh vosotros, descendencia de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7 Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
8 Se acordó para siempre de su pacto, de la palabra que mandó para mil generaciones,
9 el cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac.
10 Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto eterno,
11 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad.
12 Cuando ellos eran pocos en número y extranjeros en ella,
13 y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo.
14 No consintió que ningún hombre los oprimiera, y por causa de ellos castigó a reyes.
15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.
17 Envió a un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo.
18 Afligieron sus pies con grillos; entre hierros fue puesta su persona.
19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová lo probó.
20 Envió el rey y lo soltó; el señor de los pueblos, y lo desató.
21 Lo puso por señor de su casa y por gobernador sobre todas sus posesiones,
22 para aprisionar a sus grandes como él quisiera, y a sus ancianos enseñar sabiduría.
23 Después entró Israel en Egipto y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam.
24 E hizo fructificar a su pueblo en gran manera y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
25 Cambió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo, para que pensaran mal contra sus siervos.
26 Envió a su siervo Moisés y a Aarón, a quien escogió.
27 Pusieron entre ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.
28 Envió tinieblas e hizo que se oscureciera, y no fueron rebeldes a su palabra.
29 Volvió sus aguas en sangre y mató sus peces.
30 Su tierra produjo ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
31 Habló, y vinieron enjambres de moscas y piojos en todos sus términos.
32 Les dio granizo por lluvia y llamas de fuego en su tierra.
33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de sus términos.
34 Habló, y vinieron langostas y pulgón sin número;
35 y comieron toda la hierba de su país, y comieron el fruto de su tierra.
36 Hirió, además, a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza.
37 Y los sacó con plata y oro, y no hubo en sus tribus enfermo.
38 Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído sobre ellos.
39 Extendió una nube por cubierta y fuego para alumbrar la noche.
40 Pidieron, e hizo venir codornices, y los sació de pan del cielo.
41 Abrió la peña y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.
42 Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo.
43 Y sacó a su pueblo con gozo, con júbilo a sus escogidos.
44 Y les dio las tierras de las naciones, y las labores de los pueblos heredaron,
45 para que guardaran sus estatutos y observaran sus leyes Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 35

1 Cumplir la ley vale tanto como hacer muchas ofrendas; obedecer los mandamientos es como ofrecer sacrificios de reconciliación.
2 Ser agradecido es como ofrecer la mejor harina a Dios, y dar limosna es como hacer sacrificios de alabanza.
3 Lo que agrada al Señor es que te apartes del mal; si te apartas de la injusticia, obtendrás el perdón de tus pecados.
4 No te presentes al Señor con las manos vacías, pues todo esto debe hacerse porque es un mandamiento.
5 Cuando un hombre honrado ofrece grasa sobre el altar, el buen olor llega hasta el Altísimo.
6 Cuando un hombre honrado ofrece un sacrificio, Dios lo acepta y no lo olvidará.
7 Honra al Señor con generosidad; no seas tacaño cuando ofrezcas los primeros frutos.
8 Siempre que ofrezcas algo, pon buena cara y da los diezmos con alegría.
9 Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con generosidad, de acuerdo con tus capacidades,
10 porque Dios sabe premiar y te pagará siete veces más.
11 No pretendas sobornarlo con regalos, porque no los acepta, ni confíes en ofrendas de cosas mal habidas,
12 porque él es un Dios justo y trata a todos por igual.
13 No favorece a nadie con perjuicio del pobre, y escucha las súplicas del afligido.
14 Él oye las quejas del huérfano y los muchos gemidos de la viuda.
15 ¡Cómo ruedan las lágrimas por las mejillas de la viuda y gime por sus hijos sin hogar!
16 Sus amargas quejas alcanzan el favor de Dios, y sus súplicas llegan hasta el cielo.
17 El clamor del pobre traspasa las nubes y no descansa hasta llegar a Dios;
18 no desiste hasta que Dios lo atiende y, como juez justo, le hace justicia.
19 Y Dios no se demora; como guerrero valiente, no se detiene.
20 hasta hacer pedazos al hombre cruel y dar su castigo a los paganos;
21 hasta dejar sin fuerzas a los arrogantes y hacer pedazos el poder de los malvados;
22 hasta pagar a cada cual como merecen sus acciones y dar a los hombres de acuerdo con lo que han tramado;
23 hasta defender la causa de su pueblo y alegrarlo con su salvación.
24 La misericordia de Dios en tiempo de aflicción llega como nubes de lluvia en tiempo de sequía.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 22

1 Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:
2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo bodas a su hijo;
3 y envió a sus siervos para que llamaran a los invitados a las bodas; mas no querían venir.
4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los invitados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está preparado; venid a las bodas.
5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;
6 y otros, tomando a sus siervos, los afrentaron y los mataron.
7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas y quemó su ciudad.
8 Entonces dijo a sus siervos: La boda a la verdad está preparada; mas los que fueron llamados no eran dignos.
9 Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos halléis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, así malos como buenos; y la boda se llenó de convidados.
11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no llevaba vestido de boda.
12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin tener vestido de boda? Mas él enmudeció.
13 Entonces el rey dijo a los que servían: Tomadlo atado de pies y de manos, y echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.
15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo lo atraparían en alguna palabra.
16 Y le enviaron sus discípulos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
17 Dinos, pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo al César, o no?
18 Mas Jesús, entendiendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
19 Mostradme la moneda del tributo Y ellos le presentaron un denario.
20 Entonces les dijo: ¿De quién es esta figura, y la inscripción?
21 Le dijeron: Del César Y les dijo: Pagad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
22 Y oyendo esto, se maravillaron, y dejándolo, se fueron.
23 Aquel día se acercaron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,
24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.
25 Había, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.
27 Y después de todos murió también la mujer.
28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? Porque todos la tuvieron.
29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección, ni se casan ni se dan en casamiento, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo.
31 Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, que dijo:
32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
33 Y oyendo esto, las multitudes estaban admiradas de su doctrina.
34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.
35 Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándolo y diciendo:
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
37 Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y el gran mandamiento.
39 Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó,
42 diciendo: ¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es Hijo? Le dijeron: De David.
43 Él les dijo: ¿Cómo, pues, David en Espíritu lo llama Señor, diciendo:
44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
45 Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es su hijo?
46 Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de San Atanasio

Todo el que quiera salvarse, es preciso ante todo que profese la fe católica;
Pues quien no la observe íntegra y sin tacha, sin duda alguna perecerá eternamente.
Y la fe católica consiste en esto: en que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad;
Sin confundir las personas ni separar la sustancia.
Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo;
Pero la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es una sola: igual la gloria, coeterna la majestad.
Cual es el Padre, tal es el Hijo, tal es el Espíritu Santo.
Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo.
Inmenso es el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo.
Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo.
Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno;
Como no son tres increados ni tres inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso.
Así también el Padre es omnipotente, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo;
Y, sin embargo, no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente.
Así el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios;
Y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios.
Así el Padre es Señor, el Hijo es Señor, el Espíritu Santo es Señor;
Y, sin embargo, no son tres señores, sino un solo Señor.
Porque así como nos obliga la verdad cristiana a confesar que cada una de las personas, por sí misma, es Dios y Señor;
Así también nos prohíbe la religión católica decir que hay tres dioses o tres señores.
El Padre no ha sido hecho por nadie, ni creado, ni engendrado.
El Hijo procede solo del Padre, no fue hecho ni creado, sino engendrado.
El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado ni engendrado, sino que procede.
Hay, pues, un solo Padre, no tres Padres; un solo Hijo, no tres Hijos; un solo Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.
Y en esta Trinidad nada es anterior o posterior, nada mayor o menor;
Sino que las tres personas son coeternas y coiguales entre sí;
De suerte que, como se ha dicho antes, en todo debemos venerar la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad.
Por tanto, quien quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad.
Pero también es necesario para la salvación eterna creer fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo.
La fe verdadera es que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre.
Es Dios, engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, y es hombre, nacido de la sustancia de la madre en el tiempo.
Dios perfecto y hombre perfecto, subsistente de alma racional y de carne humana.
Igual al Padre según la divinidad, inferior al Padre según la humanidad.
Y aunque es Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo;
Uno, no por conversión de la divinidad en carne, sino por asunción de la humanidad en Dios.
Uno absolutamente, no por confusión de sustancia, sino por unidad de persona.
Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y el hombre es un solo Cristo.
Que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente;
Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
A su venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos;
Y darán cuenta de sus propias acciones.
Los que obraron bien irán a la vida eterna, los que obraron mal al fuego eterno.
Esta es la fe católica, y quien no la crea fiel y firmemente no se podrá salvar.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios todopoderoso, que por tu bendito Hijo llamaste a Mateo de la recaudación de impuestos para ser apóstol y evangelista: Concédenos la gracia de abandonar todos los deseos codiciosos y el amor desordenado a las riquezas, y seguir a tu mismo Hijo Jesucristo, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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