Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 17 de septiembre de 2025

Miércoles de la Decimocuarta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 86

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y respóndeme, Porque yo estoy afligido y menesteroso.
2 Guarda mi alma, porque yo soy piadoso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
3 Ten misericordia de mí, oh Señor, porque a ti clamo todo el día.
4 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.
5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
6 Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos.
7 En el día de mi angustia te invocaré, porque tú me responderás.
8 Ninguno hay como tú entre los dioses, oh Señor, ni obras como las tuyas.
9 Todas las naciones que hiciste vendrán y se postrarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.
10 Porque tú eres grande y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios.
11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre.
12 Te alabaré, oh Señor, Dios mío, con todo mi corazón y glorificaré tu nombre para siempre,
13 porque tu misericordia es grande para conmigo y has librado mi alma del abismo profundo.
14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, y una reunión de violentos ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.
15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad,
16 mírame y ten misericordia de mí; da tu poder a tu siervo y salva al hijo de tu sierva.
17 Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 87

1 Su cimiento está en los santos montes.
2 Ama Jehová las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob.
3 Cosas gloriosas se dicen de ti, ciudad de Dios Selah.
4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allá.
5 Y de Sion se dirá: Este y aquel han nacido en ella, y el Altísimo mismo la establecerá.
6 Jehová contará al inscribir los pueblos: Este nació allí Selah.
7 Y cantores y los que tocan flautas dirán en ella: Todas mis fuentes están en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 88

1 Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor,
3 porque mi alma está harta de males y mi vida se ha acercado al sepulcro.
4 Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza,
5 dejado entre los muertos, como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos y que son cortados de tu mano.
6 Me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en profundidades.
7 Sobre mí reposa tu ira y me has afligido con todas tus olas Selah.
8 Has alejado de mí a mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; estoy encerrado y no puedo salir.
9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he invocado, oh Jehová, cada día; he extendido a ti mis manos.
10 ¿Mostrarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah.
11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia o tu fidelidad en la perdición?
12 ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas y tu justicia en la tierra del olvido?
13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración llega a ti.
14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿qué escondes de mí tu rostro?
15 Yo estoy afligido y menesteroso desde la juventud; he llevado tus terrores, he estado medroso.
16 Sobre mí han pasado tus iras; tus terrores me han consumido.
17 Me han rodeado como aguas continuamente; a una me han cercado.
18 Has alejado de mí al amigo y al compañero, y mis conocidos se esconden en las tinieblas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sofonías 3

1 ¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora!
2 No escuchó la voz, no recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.
3 Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la mañana;
4 sus profetas, livianos, hombres traicioneros; sus sacerdotes contaminaron el santuario, violaron la ley.
5 Jehová es justo en medio de ella, no hará iniquidad; cada mañana sacará a luz su juicio, nunca falta; pero el perverso no conoce la vergüenza.
6 Hice cortar naciones, sus torres están desoladas; hice desiertas sus calles, hasta no quedar quien pase; sus ciudades están asoladas, hasta no quedar hombre, hasta no quedar morador.
7 Dije: Ciertamente me temerás, recibirás corrección; y no será destruida su morada por todo aquello por lo que la visité Pero ellos se levantaron de mañana y corrompieron todas sus obras.
8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante al despojo, porque mi determinación es reunir a las naciones, juntar a los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el furor de mi ira, porque en el fuego de mi celo será consumida toda la tierra.
9 Porque entonces daré a los pueblos pureza de labios, para que todos ellos invoquen el nombre de Jehová, para que de común consentimiento lo sirvan.
10 Desde más allá de los ríos de Etiopía, los que me suplican, la hija de mis esparcidos, me traerán ofrenda.
11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí, porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte.
12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, los cuales se refugiarán en el nombre de Jehová.
13 El resto de Israel no hará iniquidad ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa, porque ellos serán apacentados y yacerán tranquilos, y no habrá quien los espante.
14 Canta, oh hija de Sion, da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, oh hija de Jerusalén.
15 Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera a tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti, nunca más verás el mal.
16 En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas, Sion, no se debiliten tus manos.
17 Jehová tu Dios está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.
18 Reuniré a los afligidos por ser privados de la fiesta solemne; tuyos fueron; para quienes el oprobio de ella era una carga.
19 He aquí, en aquel tiempo yo trataré con todos tus opresores; y salvaré a la coja y recogeré a la descarriada, y los pondré por alabanza y por renombre en todo país donde fueron avergonzados.
20 En aquel tiempo os traeré, en aquel tiempo os reuniré; pues os pondré por renombre y por alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando haga volver vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 18

1 En aquella hora se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es, pues, el mayor en el reino de los cielos?
2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,
3 y dijo: De cierto os digo que si no os volviereis y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, este es el mayor en el reino de los cielos.
5 Y cualquiera que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe.
6 Y cualquiera que escandalice a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiera en lo profundo del mar.
7 ¡Ay del mundo por los escándalos! Porque es necesario que vengan los escándalos; mas ¡ay de aquel hombre por el cual viene el escándalo!
8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar cojo o manco en la vida, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.
9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el fuego del infierno.
10 Mirad, no tengáis en poco a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.
11 Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve, va por los montes y busca la que se había descarriado?
13 Y si llegara a hallarla, de cierto os digo que se goza más por esta, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.
14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños.
15 Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve y redargúyelo entre tú y él a solas; si te oyere, has ganado a tu hermano.
16 Pero si no te oyere, toma aún contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra.
17 Y si los desoyere a ellos, dilo a la iglesia; y si también desoyere a la iglesia, tenlo por gentil y publicano.
18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo.
19 Otra vez os digo que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
21 Entonces Pedro, acercándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y yo lo perdonaré? ¿Hasta siete veces?
22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino aun hasta setenta veces siete.
23 Por lo cual, el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos.
24 Y comenzando a pedir cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.
25 Pero no teniendo él con qué pagar, su señor mandó venderlo, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, y que se le pagara.
26 Entonces el siervo, postrado, le suplicaba diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
27 Y el señor de aquel siervo, movido a misericordia, lo soltó y le perdonó la deuda.
28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios; y agarrándolo, lo ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
29 Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
30 Mas él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara la deuda.
31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y declararon a su señor todo lo que había pasado.
32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné porque me rogaste.
33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
34 Entonces su señor, enojado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía.
35 Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y misericordioso, de cuyo don solamente proviene que tu pueblo fiel te preste verdadero y loable servicio: Concede, te suplicamos, que te sirvamos tan fielmente en esta vida, que no dejemos de alcanzar finalmente tus promesas celestiales, por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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