Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 15 de septiembre de 2025

Lunes de la Decimocuarta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 75

1 Te alabamos, oh Dios, te alabamos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas.
2 Cuando yo señale el tiempo oportuno, juzgaré rectamente.
3 Se arruinaban la tierra y sus moradores; yo sostengo sus columnas Selah.
4 Dije a los insensatos: No os infatuéis; y a los impíos: No levantéis el cuerno;
5 no levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.
6 Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.
7 Mas Dios es el juez; a este abate, y a aquel ensalza.
8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, lleno de mistura; y él derrama del mismo; ciertamente sus heces apurarán y beberán todos los impíos de la tierra.
9 Mas yo lo anunciaré siempre, cantaré salmos al Dios de Jacob.
10 Y quebraré todos los cuernos de los pecadores; los cuernos del justo serán ensalzados.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 76

1 Dios es conocido en Judá; en Israel es grande su nombre.
2 Y en Salem está su tabernáculo y su habitación en Sion.
3 Allí quebró las saetas del arco, el escudo y la espada, y la guerra Selah.
4 Glorioso eres tú, poderoso más que los montes de caza.
5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño, y no hicieron uso de sus manos todos los hombres valientes.
6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo se quedaron dormidos.
7 Tú, temible eres tú; ¿y quién podrá estar en pie delante de ti cuando comience tu ira?
8 Desde los cielos hiciste oír juicio; la tierra tuvo temor y quedó quieta.
9 cuando te levantaste para juzgar, oh Dios, para salvar a todos los mansos de la tierra Selah.
10 Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras.
11 Prometed y pagad a Jehová vuestro Dios; todos los que están alrededor de él traigan presentes al Temible.
12 Él cortará el espíritu de los príncipes; temible es a los reyes de la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 77

1 Con mi voz he clamado a Dios, he clamado con mi voz a Dios, y él me escuchará.
2 En el día de mi angustia busqué al Señor; mis manos se extendían a él de noche, sin cansarse; mi alma rehusaba consuelo.
3 Me acordaba de Dios y clamaba; me quejaba y desmayaba mi espíritu Selah.
4 Mantenías abiertos los párpados de mis ojos; estaba yo quebrantado y no hablaba.
5 Consideraba los días desde el principio, los años antiguos.
6 Me acordaba de mis canciones en la noche; meditaba con mi corazón y mi espíritu inquiría.
7 ¿Desechará el Señor para siempre y no volverá más a sernos propicio?
8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado su palabra de generación en generación?
9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah.
10 Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
11 Me acordaré de las obras de Jah; sí, me acordaré de tus maravillas antiguas;
12 y meditaré en todas tus obras, y en tus hechos reflexionaré.
13 Oh Dios, en santidad es tu camino; ¿qué dios es grande como nuestro Dios?
14 Tú eres el Dios que hace maravillas; tú hiciste notorio en los pueblos tu poder.
15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José Selah.
16 Te vieron las aguas, oh Dios; te vieron las aguas, temieron; temblaron también los abismos.
17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos y cayeron tus saetas.
18 La voz de tus truenos estaba en el torbellino; los relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra.
19 En el mar fue tu camino y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
20 Condujiste a tu pueblo como ovejas por mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Habacuc 2

1 Sobre mi puesto de guardia estaré de pie, y sobre la fortaleza estaré firme, y vigilaré para ver qué me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.
2 Y Jehová me respondió y dijo: Escribe la visión y declárala en tablas, para que corra el que las lea.
3 Aunque la visión tarde aún por un tiempo, al fin hablará y no mentirá; aunque tarde, espérala, que sin duda vendrá, no tardará.
4 He aquí, se enorgullece aquel cuya alma no es recta en él, mas el justo por su fe vivirá.
5 Y también, por cuanto el vino es traicionero, el hombre soberbio no permanecerá; el cual ensanchó como el sepulcro su alma, y es como la muerte, que no se sacia, y reunió para sí a todas las naciones y juntó para sí a todos los pueblos.
6 ¿No han de levantar todos estos parábola contra él y sarcasmos acerca de él? Y dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de amontonar sobre sí muchas prendas?
7 ¿No se levantarán de repente tus acreedores y se despertarán los que te han de quitar de tu lugar, y les serás por rapiña?
8 Porque tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre humana, y de la violencia de la tierra, de las ciudades y de todos los que moran en ellas.
9 ¡Ay del que codicia maligna codicia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!
10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos y has pecado contra tu vida.
11 Porque la piedra clamará desde el muro y la viga de madera le responderá.
12 ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre y del que funda la villa con iniquidad!
13 ¿No viene esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego y las naciones se fatigarán en vano.
14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
15 ¡Ay del que da de beber a sus compañeros! ¡de ti, que les acercas tu hiel y también los embriagas para mirar su desnudez!
16 Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tú también y muestra tu incircuncisión El cáliz de la mano derecha de Jehová se volverá sobre ti, y vómito de afrenta caerá sobre tu gloria.
17 Porque la violencia del Líbano caerá sobre ti y el despojo de las fieras lo aterrará, a causa de la sangre humana, y de la violencia de la tierra, de las ciudades y de todos los que moran en ellas.
18 ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿La estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
19 ¡Ay del que dice al leño: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí, él está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu alguno dentro de él.
20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 16

1 Y llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pedían que les mostrara señal del cielo.
2 Mas él, respondiendo, les dijo: Al atardecer, decís: Sereno; porque el cielo está rojizo.
3 Y a la mañana: Hoy habrá tempestad; porque el cielo está rojizo y nublado Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¿y en las señales de los tiempos no podéis?
4 Una generación mala y adúltera demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás Y dejándolos, se fue.
5 Cuando llegaron sus discípulos al otro lado del lago, se habían olvidado de llevar panes.
6 Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7 Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos panes.
8 Y entendiéndolo, Jesús les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no trajisteis panes?
9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y de cuántas cestas tomasteis?
10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y de cuántas canastas tomasteis?
11 ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardarais de la levadura de los fariseos y de los saduceos?
12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.
13 Cuando llegó Jesús a las regiones de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que soy yo, el Hijo del hombre?
14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16 Y respondiendo, Simón Pedro dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
17 Entonces, respondiendo, Jesús le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijeran que él era Jesús, el Cristo.
21 Desde entonces comenzó Jesús a mostrar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén, y padecer mucho de parte de los ancianos, y de los principales sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22 Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reprenderlo, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
23 Entonces él, volviéndose, dijo a Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás, me eres escándalo; porque no piensas en lo que es de Dios sino en lo que es de los hombres.
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
26 Porque ¿de qué le aprovecha al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?
27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
28 De cierto os digo: Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y misericordioso, de cuyo don solamente proviene que tu pueblo fiel te preste verdadero y loable servicio: Concede, te suplicamos, que te sirvamos tan fielmente en esta vida, que no dejemos de alcanzar finalmente tus promesas celestiales, por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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