Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 14 de septiembre de 2025

Decimotercer Domingo después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 71

1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo avergonzado jamás.
2 Socórreme y líbrame en tu justicia; inclina a mí tu oído y sálvame.
3 Sé para mí por peña de refugio adonde acuda yo continuamente; Tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
4 Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del inicuo e implacable.
5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud.
6 Por ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste; a ti será siempre mi alabanza.
7 Como prodigio he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte.
8 Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
9 No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabe, no me desampares.
10 Porque mis enemigos han hablado de mí y los que acechan mi alma consultaron juntamente,
11 diciendo: Dios lo ha dejado; perseguidlo y tomadlo, porque no hay quien lo libre.
12 Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, apresúrate a ayudarme.
13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.
14 Mas yo siempre esperaré y te alabaré más y más.
15 Mi boca publicará tu justicia y tu salvación todo el día, aunque no sé su número.
16 Vendré a los hechos poderosos del Señor Jehová; haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.
17 Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
18 Y aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad, tu poderío a todos los que han de venir.
19 Y tu justicia, oh Dios, alcanza hasta lo excelso; tú que has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿quién como tú?
20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
21 Aumentarás mi grandeza y volverás a consolarme.
22 Asimismo yo te alabaré con salterio, oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti con el arpa, oh Santo de Israel.
23 Mis labios se regocijarán cuando te cante salmos, y mi alma, la cual redimiste.
24 También mi lengua hablará de tu justicia todo el día; por cuanto fueron avergonzados, por cuanto fueron confundidos los que procuraban mi mal.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 72

1 Oh Dios, da tus juicios al rey y tu justicia al hijo del rey.
2 Él juzgará a tu pueblo con justicia y a tus afligidos con juicio.
3 Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.
4 Juzgará a los afligidos del pueblo, salvará a los hijos del menesteroso y quebrantará al opresor.
5 Te temerán mientras duren el sol y la luna, de generación en generación.
6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como los aguaceros que riegan la tierra.
7 Florecerá en sus días justicia y abundancia de paz, hasta que no haya luna.
8 Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.
9 Delante de él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo.
10 Los reyes de Tarsis y de las islas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.
11 Y se postrarán delante de él todos los reyes; lo servirán todas las naciones.
12 Porque él librará al menesteroso que clame y al afligido que no tenga quien lo socorra.
13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.
14 De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
15 Y vivirá, y se le dará del oro de Sabá, y se orará por él continuamente; todo el día se le bendecirá.
16 Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
17 Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras el sol dure; y benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán bienaventurado.
18 Bendito sea Jehová Dios, el Dios de Israel, el único que hace maravillas.
19 Y bendito sea su glorioso nombre para siempre; y toda la tierra sea llena de su gloria Amén y amén.
20 Se acaban aquí las oraciones de David, hijo de Isaí.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 19

1 Y aconteció que cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, y se cubrió de saco, y entró en la casa de Jehová.
2 Y envió a Eliaquim, que estaba sobre la casa, y a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de saco, al profeta Isaías, hijo de Amoz,
3 que le dijeran: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, y de reprensión, y de blasfemia, porque los hijos han venido hasta la abertura de la matriz y no hay fuerzas para dar a luz.
4 Quizá oiga Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria, su señor, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y ha reprendido con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva oración por el remanente que queda.
5 Fueron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías.
6 Y les dijo Isaías: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales han blasfemado contra mí los siervos del rey de Asiria.
7 He aquí, voy a poner en él un espíritu, y oirá un rumor y se volverá a su tierra; y yo haré que caiga a espada en su tierra.
8 Y regresando el Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo contra Libna, porque había oído que se había ido de Laquis.
9 Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra Entonces él volvió y envió mensajeros a Ezequías diciendo:
10 Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí, tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas completamente; ¿y te vas a librar tú?
12 ¿Las libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, esto es a Gozán, y a Harán, y a Resef, y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13 ¿Dónde está el rey de Hamat, y el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los mensajeros; y después que las leyó, subió a la casa de Jehová y las extendió Ezequías delante de Jehová.
15 Entonces Ezequías oró delante de Jehová, diciendo: Jehová, Dios de Israel, que habitas entre los querubines, sólo tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.
16 Inclina, oh Jehová, tu oído y oye; abre, oh Jehová, tus ojos y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado para injuriar al Dios viviente.
17 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras,
18 y que echaron sus dioses al fuego, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, de madera y piedra, y los destruyeron.
19 Y ahora, oh Jehová Dios nuestro, te ruego, sálvanos de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios.
20 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib, rey de Asiria, he oído.
21 Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él: Te ha menospreciado, te ha escarnecido la virgen hija de Sion, ha movido su cabeza detrás de ti la hija de Jerusalén.
22 ¿A quién has injuriado y blasfemado? ¿Y contra quién has alzado la voz y has levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
23 Por medio de tus mensajeros has injuriado al Señor y has dicho: Con la multitud de mis carros yo he subido a las cumbres de los montes, a las laderas del Líbano, y cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos, y entraré a la morada más remota, al bosque frondoso.
24 Yo he cavado y bebido las aguas ajenas, y he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de Egipto.
25 ¿Nunca has oído que hace mucho tiempo lo hice, que desde días antiguos lo he formado? Ahora lo he hecho venir, y será para reducir ciudades fortificadas a montones de ruinas.
26 Y sus moradores, débiles de manos, quebrantados y avergonzados, fueron como pasto del campo y como hortaliza verde, como hierba de los tejados que se seca antes de madurar.
27 He conocido tu sentarte y tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí.
28 Por cuanto te has airado contra mí y tu arrogancia ha subido a mis oídos, pondré, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
29 Y esta será la señal para ti: Este año comerás lo que nace de suyo, y el segundo año lo que brota de suyo, y el tercer año sembrad y segad, y plantad viñas y comed su fruto.
30 Y lo que haya escapado, lo que haya quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíz abajo y dará fruto arriba.
31 Porque de Jerusalén saldrá un remanente y del monte Sion los que escapen; el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
32 Por tanto, Jehová dice así acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni tirará saeta en ella, ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte.
33 Por el camino que vino se volverá y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
34 Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por causa de mí y por causa de David, mi siervo.
35 Y aconteció que la misma noche salió el ángel de Jehová e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todos ellos eran cuerpos de muertos.
36 Entonces partiendo Senaquerib, rey de Asiria, se fue, y volvió, y moró en Nínive.
37 Y aconteció que estando él adorando en el templo de Nisroc, su dios, Adramelec y Sarezer, sus hijos, lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat Y reinó en su lugar Esar-hadón, su hijo.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 15

1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
2 ¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.
3 Y él, respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros transgredís el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
5 Mas vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con lo que te hubieras beneficiado de mí,
6 ya no ha de honrar a su padre y a su madre Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:
8 Este pueblo se acerca a mí con su boca y de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí.
9 Mas en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended:
11 No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12 Entonces, acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron al oír esta palabra?
13 Mas él, respondiendo, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.
14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos Y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
16 Y Jesús dijo: ¿También vosotros estáis aún sin entendimiento?
17 ¿No entendéis aún que todo lo que entra por la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
18 Mas lo que sale de la boca, del corazón procede, y esto contamina al hombre.
19 Porque del corazón proceden los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
21 Y saliendo Jesús de allí, se fue a las regiones de Tiro y de Sidón.
22 Y he aquí una mujer cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
23 Pero él no le respondió palabra Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
24 Y él, respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
25 Entonces ella vino y lo adoró, diciendo: ¡Señor, socórreme!
26 Y respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.
28 Entonces Jesús, respondiendo, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres Y su hija fue sanada desde aquella hora.
29 Y partiendo Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.
30 Y llegaron a él grandes multitudes que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;
31 de manera que las multitudes se maravillaban, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.
32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y no quiero enviarlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.
33 Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?
34 Y Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pescadillos.
35 Y mandó a las multitudes que se recostaran en tierra.
36 Y tomando los siete panes y los pescados, dando gracias, los partió y los dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.
38 Y los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
39 Entonces, despedidas las multitudes, subió a la barca; y vino a los términos de Magdala.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y misericordioso, de cuyo don solamente proviene que tu pueblo fiel te preste verdadero y loable servicio: Concede, te suplicamos, que te sirvamos tan fielmente en esta vida, que no dejemos de alcanzar finalmente tus promesas celestiales, por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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