Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 1 de septiembre de 2025

Lunes de la Duodécima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 6

1 Jehová, no me reprendas en tu furor ni me castigues con tu ira.
2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.
3 Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
5 Porque en la muerte no hay memoria de ti; ¿quién te loará en el sepulcro?
6 Me he consumido con mi gemido; toda la noche inundo mi cama, riego mi lecho con mis lágrimas.
7 Mis ojos están consumidos de pesar; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad, porque Jehová ha oído la voz de mi llanto.
9 Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 7

1 Jehová, Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
2 no sea que alguno arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre.
3 Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad,
4 si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo),
5 persiga el enemigo mi alma y alcáncela, y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo Selah.
6 Levántate, oh Jehová, en tu furor; álzate a causa de la ira de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7 Y te rodeará congregación de pueblos, y sobre ella vuélvete a levantar en alto.
8 Jehová juzgará a los pueblos Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad.
9 Acábese ahora la maldad de los malos, mas establece al justo; pues el Dios justo es el que prueba el corazón y la conciencia.
10 Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón.
11 Dios es el que juzga al justo; y Dios está airado todos los días contra el impío.
12 Si no se convierte, él afilará su espada; ha tensado su arco y lo ha preparado.
13 Asimismo ha preparado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los perseguidores.
14 He aquí ha tenido parto de iniquidad, concibió dolor y dio a luz mentira.
15 Pozo ha cavado y lo ha ahondado, y en la fosa que hizo caerá.
16 Su dolor volverá sobre su cabeza y su agravio descenderá sobre su coronilla.
17 Alabaré a Jehová conforme a su justicia y cantaré salmos al nombre de Jehová, el Altísimo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 8

1 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, tú que has puesto tu gloria sobre los cielos!
2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo y al vengador.
3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste,
4 digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?
5 Pues lo has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.
6 Lo hiciste enseñorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:
7 ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo,
8 las aves de los cielos y los peces del mar, todo cuanto pasa por las sendas de los mares.
9 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Joel 1

1 Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
2 Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra ¿Ha acontecido esto en vuestros días o en los días de vuestros padres?
3 De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.
4 Lo que quedó de la oruga lo comió la langosta, y lo que quedó de la langosta lo comió el saltón, y lo que quedó del saltón lo comió el revoltón.
5 Despertad, borrachos, y llorad; y aullad, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
6 Porque una nación subió a mi tierra, fuerte y sin número; sus dientes, dientes de león, y sus muelas, de leona.
7 Puso mi vid en desolación y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó, sus ramas quedaron blancas.
8 Llora tú, como joven vestida de saco por el marido de su juventud.
9 Han sido cortados el presente y la libación de la casa de Jehová; los sacerdotes, ministros de Jehová, hicieron luto.
10 El campo fue destruido, se enlutó la tierra, porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.
11 Confundíos, labradores; aullad, viñadores, por el trigo y por la cebada, porque se perdió la mies del campo.
12 Se secó la vid y pereció la higuera, el granado, también la palmera y el manzano; se secaron todos los árboles del campo, por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres.
13 Ceñíos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid en saco, ministros de mi Dios, porque se han quitado de la casa de vuestro Dios el presente y la libación.
14 Pregonad ayuno, convocad asamblea, congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.
15 ¡Ay del día! , porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción de parte del Todopoderoso.
16 ¿No se ha cortado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y el gozo de la casa de nuestro Dios?
17 El grano se pudrió debajo de sus terrones, los almacenes fueron asolados, los graneros destruidos, porque se secó el trigo.
18 ¡Cuánto gimieron las bestias! Los hatos de los bueyes anduvieron turbados porque no tuvieron pastos También fueron desolados los rebaños de las ovejas.
19 A ti, oh Jehová, clamaré, porque fuego consumió los pastos del desierto y llama abrasó todos los árboles del campo.
20 También las bestias del campo bramarán a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas y fuego consumió los pastos del desierto.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 2

1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; porque en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo.
2 Pero sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que hacen tales cosas.
3 ¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?
4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que la benignidad de Dios te guía al arrepentimiento?
5 Mas por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios;
6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
7 la vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria y honra e inmortalidad;
8 pero enojo e ira a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;
9 tribulación y angustia sobre toda alma humana que obra lo malo, del judío primeramente y también del griego;
10 pero gloria y honra y paz a todo el que obra el bien, al judío primeramente y también al griego.
11 Porque para Dios no hay acepción de personas.
12 Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados;
13 porque no son los oidores de la ley los justos para con Dios, sino que los hacedores de la ley serán justificados.
14 Porque cuando los gentiles, que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos;
15 los cuales muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándolos o excusándolos sus pensamientos unos a otros;
16 en el día en que juzgará Dios los secretos de los hombres por Jesucristo, conforme a mi evangelio.
17 He aquí, tú tienes el nombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios,
18 y conoces su voluntad, y apruebas lo mejor, instruido por la ley;
19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
20 instructor de los que no saben, maestro de niños, que tienes en la ley la forma del conocimiento y de la verdad.
21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?
22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas a los ídolos, ¿cometes sacrilegio?
23 Tú que te jactas de la ley, ¿con transgresión de la ley deshonras a Dios?
24 Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los gentiles, como está escrito.
25 Porque la circuncisión en verdad aprovecha si guardares la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.
26 De manera que si el incircunciso guardare los preceptos de la ley, ¿no será contada su incircuncisión como circuncisión?
27 Y el que es incircunciso por naturaleza, guardando perfectamente la ley, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres transgresor de la ley.
28 Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni es circuncisión la que lo es exteriormente en la carne;
29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, que manifiestas tu omnipotente poder principalmente en mostrar misericordia y piedad: Concédenos misericordiosamente tal medida de tu gracia, para que, al andar por el camino de tus mandamientos, obtengamos tus promesas llenas de gracia y lleguemos a ser partícipes de tu tesoro celestial, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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