Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 22 de agosto de 2025

Viernes de la Décima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 108

1 Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos todavía con mi gloria.
2 Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba.
3 Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones,
4 porque más grande que los cielos es tu misericordia y hasta los cielos tu verdad.
5 Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos, y sobre toda la tierra sea tu gloria.
6 Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme.
7 Dios dijo en su santuario: Me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
8 Mío es Galaad, mío es Manasés y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;
9 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; me regocijaré sobre Filistea.
10 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
12 Danos socorro en la angustia, porque vana es la salvación que viene del hombre.
13 En Dios haremos proezas y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 109

1 Oh Dios de mi alabanza, no calles,
2 porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí; han hablado de mí con lengua mentirosa,
3 y con palabras de odio me rodearon, y pelearon contra mí sin causa.
4 En pago de mi amor me han sido adversarios; pero yo oraba.
5 Y me devolvieron mal por bien y odio por mi amor.
6 Pon sobre él al impío y Satanás esté a su diestra.
7 Cuando sea juzgado, salga culpable, y su oración sea para pecado.
8 Sean pocos sus días, tome otro su oficio.
9 Sean sus hijos huérfanos y su mujer viuda.
10 Y anden sus hijos vagabundos y mendiguen, y procuren su pan lejos de sus desolados lugares.
11 Se apodere el acreedor de todo lo que tiene y extraños saqueen su trabajo.
12 No tenga quien le haga misericordia ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
13 Su posteridad sea cortada; en la siguiente generación sea borrado su nombre.
14 Venga en memoria ante Jehová la iniquidad de sus padres y el pecado de su madre no sea borrado;
15 estén siempre delante de Jehová y él corte de la tierra su memoria,
16 por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso, y al quebrantado de corazón, para matarlo.
17 Y amó la maldición, y esta le vino; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
18 Y se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas y como aceite en sus huesos.
19 Le sea como vestido con que se cubra y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
20 Este sea el pago de parte de Jehová a los que me calumnian y a los que hablan mal contra mi alma.
21 Y tú, Señor Jehová, haz bien conmigo por causa de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena;
22 porque yo estoy afligido y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí.
23 Me voy como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta.
24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno y mi carne desfallece por falta de gordura.
25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban y meneaban su cabeza.
26 Ayúdame, Jehová, Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.
27 Y entiendan que esta es tu mano, que tú, Jehová, has hecho esto.
28 Maldigan ellos, pero bendice tú; levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian y sean cubiertos de su propia confusión como con manto.
30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos lo alabaré,
31 porque él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que lo juzgan.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Daniel 7

1 En el primer año de Belsasar, rey de Babilonia, vio Daniel un sueño y visiones de su cabeza en su cama; luego escribió el sueño, y relató lo principal de los asuntos.
2 Habló Daniel y dijo: Estaba mirando en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar.
3 Y cuatro grandes bestias, diferentes la una de la otra, subían del mar.
4 La primera era como un león y tenía alas de águila Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada de la tierra; y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre y le fue dado corazón de hombre.
5 Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se levantó de un costado, y tenía en su boca tres costillas entre sus dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne.
6 Después de esto yo estaba mirando, y he aquí otra, semejante a un leopardo, y tenía cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado señorío.
7 Después de esto yo estaba mirando en las visiones de la noche, y he aquí una cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; y era muy diferente de todas las bestias que habían sido antes de ella, y tenía diez cuernos.
8 Estaba yo contemplando los cuernos, y he aquí que otro cuerno pequeño subía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres de los primeros cuernos; y he aquí, en este cuerno había ojos como ojos de hombre y una boca que hablaba grandezas.
9 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y un Anciano de días se sentó; su vestido era blanco como la nieve y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono, llama de fuego; sus ruedas, fuego ardiente.
10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares lo servían, y millones de millones estaban de pie delante de él El Juez se sentó, y los libros se abrieron.
11 Entonces yo estaba mirando a causa de la voz de las grandes palabras que hablaba el cuerno; estuve mirando hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.
12 También habían quitado a las otras bestias su señorío, y les había sido dada prolongación de vida hasta cierto tiempo.
13 Yo estaba mirando en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él.
14 Y le fue dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, las naciones y las lenguas lo sirvieron; su señorío es señorío eterno, que no será traspasado, y su reino uno que no será destruido.
15 En cuanto a mí, Daniel, mi espíritu fue turbado en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
16 Me acerqué a uno de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo esto Y me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas.
17 Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, son cuatro reyes que se levantarán de la tierra.
18 Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos.
19 Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, cuyos dientes eran de hierro y sus uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies.
20 Asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había subido, de delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba grandezas, y su aspecto era mayor que el de sus compañeros.
21 Y yo estaba mirando, y este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía,
22 hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos poseyeron el reino.
23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará.
24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros y a tres reyes derribará.
25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo consumirá, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.
26 Pero se sentará el Juez, y traspasarán su señorío para que sea destruido y arruinado hasta el fin;
27 y el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo será dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los señoríos lo servirán y obedecerán.
28 Hasta aquí fue el fin del asunto En cuanto a mí, Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos y se demudó mi semblante; pero guardé el asunto en mi corazón.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Pedro 2

1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías de perdición y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición repentina.
2 Y muchos seguirán sus caminos de perdición, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado;
3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas; sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda y su perdición no se duerme.
4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, habiéndolos arrojado al infierno con cadenas de oscuridad, los entregó a ser reservados para juicio;
5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de impíos;
6 y si condenó a destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir impíamente;
7 y libró al justo Lot, abrumado por la conducta disoluta de los perversos.
8 (porque este justo, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa al ver y oír los hechos inicuos de ellos);
9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;
10 y principalmente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia de inmundicia y desprecian el señorío; atrevidos, contumaces, que no temen blasfemar de las potestades superiores,
11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio injurioso contra ellas delante del Señor.
12 Mas estos, blasfemando de las cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos por naturaleza para presa y destrucción, perecerán en su corrupción,
13 recibiendo el pago de su injusticia, ya que tienen por delicia poder gozar de deleites cada día Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros se recrean en sus errores;
14 tienen los ojos llenos de adulterio, y no cesan de pecar; seducen las almas inconstantes; tienen el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición;
15 han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam, hijo de Bosor, quien amó el salario de injusticia,
16 y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
17 Estos son fuentes sin agua, nubes llevadas por la tempestad, para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, seducen con las concupiscencias de la carne, con disoluciones, a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error;
19 prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción Porque el que es vencido por alguno también es hecho siervo del que lo venció.
20 Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, otra vez enredándose en ellas son vencidos, su estado último viene a ser peor que el primero.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22 Pero les ha acontecido lo del proverbio verdadero: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concédenos, Señor, te suplicamos, el espíritu de pensar y hacer siempre lo que es recto, para que nosotros, que sin ti nada bueno podemos hacer, seamos capacitados por ti para vivir según tu voluntad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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