Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 20 de agosto de 2025

Miércoles de la Décima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 102

1 Jehová, oye mi oración y llegue a ti mi clamor.
2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu oído; el día que te invoque, apresúrate a responderme.
3 Porque mis días se han disipado como humo y mis huesos están quemados como en una hoguera.
4 Mi corazón está herido y se ha secado como la hierba, por lo cual me olvido de comer mi pan.
5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne.
6 Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades.
7 Velo y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.
8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí se han conjurado contra mí.
9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan y mi bebida mezclo con lloro,
10 a causa de tu enojo y de tu ira, pues me alzaste y me has arrojado.
11 Mis días son como la sombra que se va, y yo me he secado como la hierba.
12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación.
13 Tú te levantarás, tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de tener compasión de ella, porque el plazo ha llegado.
14 Porque tus siervos aman sus piedras y del polvo de ella tienen compasión.
15 Entonces temerán las naciones el nombre de Jehová y todos los reyes de la tierra tu gloria,
16 por cuanto Jehová habrá edificado a Sion y en su gloria será visto,
17 atenderá la oración de los desvalidos y no desechará el ruego de ellos.
18 Se escribirá esto para la generación venidera, y el pueblo que será creado alabará a Jah;
19 porque miró desde lo alto de su santuario, Jehová miró desde los cielos a la tierra,
20 para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte;
21 para que anuncien en Sion el nombre de Jehová y su alabanza en Jerusalén,
22 cuando se congreguen en uno los pueblos y los reinos para servir a Jehová.
23 Él debilitó mi fuerza en el camino; acortó mis días.
24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años.
25 Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán, como una ropa los mudarás y serán mudados;
27 pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
28 Los hijos de tus siervos se establecerán, y su descendencia será afirmada delante de ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 103

1 Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi interior su santo nombre.
2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias,
4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de misericordia y compasión,
5 el que sacia de bien tu boca de modo que se renueve tu juventud como el águila.
6 Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
7 Hizo conocer sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus obras.
8 Misericordioso y clemente es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.
9 No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo.
10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestros pecados ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen.
12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13 Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen.
14 Porque él conoce cómo estamos formados; se acuerda de que nosotros somos polvo.
15 El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo,
16 que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conoce más.
17 Mas la misericordia de Jehová es desde el siglo y hasta el siglo sobre los que lo temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos,
18 sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
19 Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.
20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo la voz de su palabra.
21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad.
22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío Bendice, alma mía, a Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Daniel 2

1 Y en el segundo año del reinado de Nabucodonosor, soñó Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño.
2 Y mandó el rey llamar a los magos, y a los astrólogos, y a los encantadores, y a los caldeos, para que declararan al rey sus sueños Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey.
3 Y el rey les dijo: He soñado un sueño, y mi espíritu se ha perturbado por saber el sueño.
4 Entonces hablaron los caldeos al rey en arameo: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y declararemos la interpretación.
5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto se me fue; si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis descuartizados y vuestras casas serán puestas por muladares.
6 Y si me declarareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra; por tanto, declaradme el sueño y su interpretación.
7 Respondieron la segunda vez y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y declararemos su interpretación.
8 El rey respondió y dijo: Yo ciertamente conozco que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido.
9 Si no me dais a conocer el sueño, una sola sentencia será para vosotros Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que cambia la situación; por tanto, decidme el sueño, para que yo entienda que me podéis declarar su interpretación.
10 Los caldeos respondieron delante del rey y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; por lo cual, ningún rey, príncipe o señor preguntó cosa semejante a ningún mago, ni astrólogo, ni caldeo.
11 Y el asunto que el rey demanda es singular, y no hay quien lo pueda declarar delante del rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.
12 Por esto el rey, con ira y con gran enojo, mandó que mataran a todos los sabios de Babilonia.
13 Y se publicó el mandamiento, y los sabios eran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.
14 Entonces Daniel respondió con prudencia y buen juicio a Arioc, capitán de los de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia.
15 Habló y dijo a Arioc, capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este mandamiento se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc dio a conocer el asunto a Daniel.
16 Y Daniel entró, y pidió al rey que le diera tiempo, y que él declararía al rey la interpretación.
17 Entonces se fue Daniel a su casa y dio a conocer el asunto a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros,
18 para pedir misericordias de parte del Dios del cielo sobre este misterio, y que Daniel y sus compañeros no perecieran con los otros sabios de Babilonia.
19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en visión de noche; por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.
20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios desde el siglo y hasta el siglo, porque suya es la sabiduría y el poder.
21 Y él es el que cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da la sabiduría a los sabios y el conocimiento a los entendidos;
22 él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas y la luz mora con él.
23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me diste sabiduría y fortaleza; y ahora me has dado a conocer lo que te pedimos, pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
24 Después de esto Daniel fue a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia; fue y le dijo así: No mates a los sabios de Babilonia; llévame delante del rey, que yo declararé al rey la interpretación.
25 Entonces Arioc llevó de prisa a Daniel delante del rey y le dijo así: He hallado a un hombre de los hijos de la cautividad de Judá, el cual dará a conocer al rey la interpretación.
26 Respondió el rey y dijo a Daniel, cuyo nombre es Beltsasar: ¿Podrás tú darme a conocer el sueño que vi y su interpretación?
27 Daniel respondió delante del rey y dijo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos lo pueden declarar al rey.
28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días Tu sueño, y las visiones de tu cabeza sobre tu cama, es esto:
29 Estando tú, oh rey, en tu cama, subieron tus pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que ha de ser.
30 Y a mí ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que yo dé a conocer al rey la interpretación y que entiendas los pensamientos de tu corazón.
31 Tú, oh rey, estabas mirando, y he aquí una gran estatua Esta estatua, que era muy grande y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.
32 La cabeza de esta estatua era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;
33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.
34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, la cual hirió a la estatua en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
35 Entonces fueron desmenuzados a una el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y se volvieron como el tamo de las eras del verano; y los levantó el viento y nunca más se les halló lugar Mas la piedra que hirió a la estatua fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.
36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.
37 Tú, oh rey, eres rey de reyes, porque el Dios del cielo te ha dado el reino, y el poder, y la fortaleza, y la majestad.
38 Y dondequiera que habiten hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha hecho enseñorear sobre todo ello; tú eres aquella cabeza de oro.
39 Y después de ti se levantará otro reino menor que tú; y otro tercer reino, de bronce, el cual se enseñoreará de toda la tierra.
40 Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, y como el hierro que quebranta todas estas cosas, así desmenuzará y quebrantará.
41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; pero habrá en él algo de la fuerza del hierro, de la manera que viste el hierro mezclado con el barro cocido.
42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino en parte será fuerte y en parte será frágil.
43 En cuanto a aquello que viste, el hierro mezclado con barro cocido, se mezclarán con linaje humano, pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.
44 Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que nunca jamás será destruido, y este reino no será dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, y él permanecerá para siempre.
45 De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con manos, la cual desmenuzó al hierro, al bronce, al barro, a la plata y al oro, el gran Dios ha dado a conocer al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.
46 Entonces el rey Nabucodonosor cayó sobre su rostro, y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofrecieran presentes y sacrificios agradables.
47 El rey habló a Daniel y dijo: Ciertamente que vuestro Dios es Dios de dioses y el Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.
48 Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos y grandes dones, y lo puso por gobernador de toda la provincia de Babilonia, y por principal de los ministros sobre todos los sabios de Babilonia.
49 Y Daniel solicitó al rey que pusiera sobre la administración de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 18

1 Después de estas cosas, Pablo partió de Atenas y fue a Corinto.
2 Y hallando a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer (porque Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma), fue a ellos.
3 y, como era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, porque el oficio de ellos era hacer tiendas.
4 Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos.
5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constreñido por el Espíritu, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.
6 Pero oponiéndose y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo estoy limpio; desde ahora me iré a los gentiles.
7 Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga.
8 Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó al Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.
9 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión durante la noche: No temas, sino habla, y no calles,
10 porque yo estoy contigo y nadie te podrá hacer mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñando entre ellos la palabra de Dios.
12 Y siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo y lo llevaron al tribunal,
13 diciendo: Este persuade a los hombres a honrar a Dios contra la ley.
14 Y comenzando Pablo a abrir la boca, Galión dijo a los judíos: Si fuera alguna injusticia o algún delito grave, oh judíos, conforme a derecho yo os toleraría.
15 Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros, porque yo no quiero ser juez de estas cosas.
16 Y los echó del tribunal.
17 Entonces todos los griegos, tomando a Sóstenes, principal de la sinagoga, lo golpeaban delante del tribunal; pero Galión no hacía caso de nada de esto.
18 Mas Pablo, después de detenerse aún allí muchos días, se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque había hecho voto.
19 Y llegó a Éfeso y los dejó allí; y entrando él en la sinagoga, disputó con los judíos.
20 Y estos le rogaban que se quedara con ellos por más tiempo, pero no accedió,
21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso guarde la fiesta que viene en Jerusalén; mas otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere Y zarpó de Éfeso.
22 Y habiendo arribado a Cesarea, subió a Jerusalén; y después de saludar a la iglesia, descendió a Antioquía.
23 Y habiendo estado allí algún tiempo, partió, recorriendo por orden la provincia de Galacia, y Frigia, confirmando a todos los discípulos.
24 Llegó entonces a Éfeso cierto judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.
25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, conociendo solamente el bautismo de Juan.
26 Y él comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; y cuando lo oyeron Aquila y Priscila, lo tomaron consigo y le expusieron más exactamente el camino de Dios.
27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos escribieron, exhortando a los discípulos que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído,
28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Concédenos, Señor, te suplicamos, el espíritu de pensar y hacer siempre lo que es recto, para que nosotros, que sin ti nada bueno podemos hacer, seamos capacitados por ti para vivir según tu voluntad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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