Exhortación
Confesión
Absolución
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Cántico 1
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Oración Vespertina

Fecha: 7 de agosto de 2025

Jueves de la Octava Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 37

1 No te enojes a causa de los malignos ni tengas envidia de los que hacen iniquidad,
2 porque como hierba serán pronto cortados y como hierba verde se secarán.
3 Confía en Jehová y haz el bien; morarás en la tierra y te apacentarás de la verdad.
4 Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él, y él hará.
6 Y exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el mediodía.
7 Calla ante Jehová y espera en él; no te enojes con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
8 Deja la ira y abandona el enojo; no te enojes en manera alguna para hacer lo malo.
9 Porque los malignos serán cortados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; y contemplarás su lugar, y no estará.
11 Pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz.
12 Maquina el impío contra el justo y cruje contra él sus dientes.
13 El Señor se reirá de él, porque ve que viene su día.
14 Los impíos desenvainaron espada y tensaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.
15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón y sus arcos serán quebrados.
16 Mejor es lo poco del justo que las riquezas de muchos pecadores,
17 porque los brazos de los impíos serán quebrados, mas el que sostiene a los justos es Jehová.
18 Conoce Jehová los días de los íntegros, y la heredad de ellos será para siempre.
19 No serán avergonzados en el tiempo malo, y en los días de hambre serán saciados.
20 Pero los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová, como la grasa de los carneros, serán consumidos, se disiparán como humo.
21 El impío toma prestado y no paga, mas el justo tiene misericordia y da.
22 Porque los benditos de él heredarán la tierra, y los malditos de él serán cortados.
23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.
24 Cuando cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.
25 Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan.
26 En todo tiempo tiene misericordia y presta; y su descendencia es para bendición.
27 Apártate del mal y haz el bien, y tendrás morada para siempre.
28 Porque Jehová ama el juicio y no desampara a sus santos; para siempre serán guardados, mas la descendencia de los impíos será cortada.
29 Los justos heredarán la tierra y habitarán para siempre sobre ella.
30 La boca del justo hablará sabiduría, y su lengua proferirá juicio.
31 La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pasos no vacilarán.
32 Acecha el impío al justo y procura matarlo.
33 Jehová no lo dejará en sus manos ni lo condenará cuando lo juzgaren.
34 Espera en Jehová y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra; cuando sean cortados los pecadores, lo verás.
35 Vi yo al impío con gran poder y que se extendía como un laurel verde.
36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; y lo busqué, y no fue hallado.
37 Considera al íntegro y mira al justo, porque la posteridad de tal hombre es paz.
38 Mas los transgresores fueron todos a una destruidos; la posteridad de los impíos fue cortada.
39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.
40 Y Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos y los salvará, por cuanto en él confiaron.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 42

1 Y se acercaron todos los capitanes del ejército, y Johanán, hijo de Carea, y Jezanías, hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
2 y dijeron al profeta Jeremías: Llegue ahora nuestro ruego delante de ti, y ora por nosotros a Jehová tu Dios, por todo este resto (pues hemos quedado unos pocos de muchos, como tus ojos nos ven),
3 para que Jehová tu Dios nos declare el camino por donde vayamos y lo que hemos de hacer.
4 Y el profeta Jeremías les dijo: He oído He aquí que voy a orar a Jehová vuestro Dios, como habéis dicho; y sucederá que todo lo que Jehová os responda, os declararé; no os reservaré palabra.
5 Y ellos dijeron a Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hacemos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te envíe a nosotros.
6 Sea bueno o sea malo, la voz de Jehová nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos, para que nos vaya bien obedeciendo la voz de Jehová nuestro Dios.
7 Y aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías.
8 Y llamó a Johanán, hijo de Carea, y a todos los capitanes del ejército que estaban con él, y a todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor,
9 y les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al cual me enviasteis para que hiciera llegar vuestros ruegos en su presencia:
10 Si en verdad morareis en esta tierra, os edificaré y no os destruiré, y os plantaré y no os arrancaré, porque estoy arrepentido del mal que os he hecho.
11 No temáis a causa del rey de Babilonia, del cual tenéis temor; no lo temáis, ha dicho Jehová, porque yo estoy con vosotros para salvaros y para libraros de su mano.
12 Y os concederé misericordias, y él tendrá misericordia de vosotros y os hará volver a vuestra tierra.
13 Pero si dijereis: No moraremos en esta tierra; no obedeciendo así la voz de Jehová vuestro Dios,
14 diciendo: No, sino que entraremos en la tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni tendremos hambre de pan, y allá moraremos;
15 ahora pues, por eso, oíd la palabra de Jehová, resto de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Si vosotros en verdad afirmareis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para habitar allá,
16 entonces sucederá que la espada que teméis os alcanzará allí, en la tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis temor, allá en Egipto se os pegará, y allí moriréis.
17 Y sucederá que todos los hombres que afirmen sus rostros para entrar en Egipto, para habitar allí, morirán a espada, de hambre y de pestilencia; no habrá de ellos quien quede vivo ni quien escape delante del mal que yo traeré sobre ellos.
18 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Como se derramó mi enojo y mi ira sobre los moradores de Jerusalén, así se derramará mi ira sobre vosotros cuando entréis en Egipto; y seréis por execración, y por espanto, y por maldición, y por afrenta; y no veréis más este lugar.
19 Jehová habló sobre vosotros, oh resto de Judá: No entréis en Egipto; sabed de cierto que os advierto hoy.
20 ¿Por qué hicisteis errar vuestras almas? Pues vosotros me enviasteis a Jehová vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios; y conforme a todas las cosas que diga Jehová nuestro Dios, háznoslo saber así, y lo haremos.
21 Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido la voz de Jehová vuestro Dios ni todas las cosas por las cuales me envió a vosotros.
22 Ahora, pues, sabed de cierto que a espada, de hambre y de pestilencia, moriréis en el lugar donde deseasteis entrar para habitar allí.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 10

1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, pero no la imagen misma de esas cosas, nunca puede hacer perfectos a los que se acercan, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente cada año.
2 De otra manera cesarían de ofrecerse, porque los que tributan este culto, una vez limpios, no tendrían más conciencia de pecado.
3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados.
4 Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas me preparaste cuerpo;
6 holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7 Entonces dije: He aquí que vengo (en el rollo del libro está escrito de mí) para hacer, oh Dios, tu voluntad.
8 Diciendo arriba: Sacrificio y ofrenda, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste ni te agradaron (las cuales se ofrecen según la ley),
9 entonces dijo: He aquí que vengo para hacer, oh Dios, tu voluntad Quita lo primero para establecer lo segundo.
10 Por cuya voluntad somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote está en pie cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero este, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado a la diestra de Dios,
13 esperando lo que falta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
15 Y de lo mismo nos testifica el Espíritu Santo, porque después de haber dicho previamente:
16 Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré;
17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.
18 Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado.
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesús,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos consagró, por el velo, esto es, por su carne;
21 y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
23 Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin fluctuar, porque fiel es el que hizo la promesa;
24 y considerémonos los unos a los otros para provocarnos al amor y a las buenas obras;
25 no dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto que veis que aquel día se acerca.
26 Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado,
27 sino una horrenda expectación de juicio y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
28 El que desechaba la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos moría sin ninguna misericordia;
29 ¿de cuánto mayor castigo pensáis que será digno el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por común la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
30 Porque sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.
32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, soportasteis un gran combate de aflicciones;
33 por una parte, fuisteis hechos espectáculo con vituperios y tribulaciones, y por otra parte, fuisteis hechos compañeros de los que así eran tratados.
34 Porque os compadecisteis también de mí en mis cadenas, y el despojo de vuestros bienes padecisteis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una posesión mejor en los cielos, y que permanece.
35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene gran remuneración,
36 porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
37 Porque aún un poquito y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
38 Mas el justo vivirá por la fe; pero si se retirare, mi alma no se complacerá en él.
39 Pero nosotros no somos de los que se retiran para perdición, sino de los fieles para la preservación del alma.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor de todo poder y fortaleza, que eres el autor y dador de todas las cosas buenas: Injerta en nuestros corazones el amor de tu nombre, aumenta en nosotros la verdadera religión, aliméntanos con toda bondad, y por tu gran misericordia guárdanos en la misma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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