Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 6 de agosto de 2025

Miércoles de la Octava Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 32

1 Bienaventurado aquel cuya transgresión es perdonada, y cubierto su pecado.
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa la iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano Selah.
5 Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la iniquidad de mi pecado Selah.
6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán estas a él.
7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás Selah.
8 Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, cuyos arreos son cabestro y freno para sujetar su boca, porque si no, no se acercan a ti.
10 Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, lo rodeará misericordia.
11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos, y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 33

1 Alegraos, justos, en Jehová; para los rectos es hermosa la alabanza.
2 Alabad a Jehová con arpa; cantadle salmos con salterio y decacordio.
3 Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.
4 Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con verdad.
5 Él ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y por el aliento de su boca todo el ejército de ellos.
7 Él junta como en un montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos.
8 Tema a Jehová toda la tierra; tengan temor de él todos los habitantes del mundo.
9 Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y todo quedó firme.
10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones y frustra los designios de los pueblos.
11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los designios de su corazón, por todas las generaciones.
12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.
13 Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres;
14 desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra.
15 Él formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército; no escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vanidad es el caballo para salvarse; por la grandeza de su fuerza no librará a nadie.
18 He aquí, el ojo de Jehová sobre los que lo temen, sobre los que esperan en su misericordia,
19 para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 34

1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará continuamente en mi boca.
2 En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.
3 Engrandeced a Jehová conmigo y ensalcemos a una su nombre.
4 Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores.
5 A él miraron y fueron alumbrados; y sus rostros no se avergonzaron.
6 Este pobre clamó, y lo oyó Jehová y lo libró de todas sus angustias.
7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que lo temen y los defiende.
8 Gustad y ved que es bueno Jehová; bienaventurado el hombre que confía en él.
9 Temed a Jehová, vosotros sus santos, porque nada falta a los que lo temen.
10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
11 Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré.
12 ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea días para ver el bien?
13 Guarda tu lengua de mal y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela.
15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16 El rostro de Jehová está contra los que hacen el mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17 Clamaron los justos, y Jehová oyó y los libró de todas sus angustias.
18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.
19 Muchos son los males del justo, mas de todos ellos lo librará Jehová.
20 El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
21 Matará al malo la maldad, y los que aborrecen al justo serán condenados.
22 Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 40

1 La palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo envió desde Ramá, cuando lo tomó estando atado con cadenas entre toda la deportación de Jerusalén y de Judá que iban deportados a Babilonia.
2 Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías y le dijo: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar,
3 y lo ha traído y ha hecho Jehová según lo había dicho; porque pecasteis contra Jehová y no oísteis su voz, por eso os ha venido esto.
4 Y ahora, he aquí, yo te he soltado hoy de las cadenas que tenías en tus manos Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo pondré mis ojos sobre ti; pero si te parece mal venir conmigo a Babilonia, déjalo; mira, toda la tierra está delante de ti; ve adonde mejor y más conveniente te parezca ir.
5 Y él aún no se había vuelto cuando le dijo: Vuélvete a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre las ciudades de Judá, y mora con él en medio del pueblo; o ve adonde te parezca más conveniente ir Y le dio el capitán de la guardia provisiones y presentes, y lo despidió.
6 Se fue entonces Jeremías a Gedalías, hijo de Ahicam, a Mizpa, y moró con él en medio del pueblo que había quedado en la tierra.
7 Y cuando oyeron todos los capitanes del ejército que estaban por el campo, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia había puesto a Gedalías, hijo de Ahicam, sobre la tierra, y que le había encomendado los hombres, y las mujeres, y los niños, y los pobres de la tierra que no fueron deportados a Babilonia,
8 vinieron a Gedalías en Mizpa, esto es, Ismael, hijo de Netanías, y Johanán y Jonatán, hijos de Carea, y Seraías, hijo de Tanhumet, y los hijos de Efai, el netofatita, y Jezanías, hijo de Maacati, ellos y sus hombres.
9 Y les juró Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, a ellos y a sus hombres, diciendo: No tengáis temor de servir a los caldeos; habitad en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.
10 Y he aquí que yo habito en Mizpa para estar delante de los caldeos que vendrán a nosotros; mas vosotros, recoged el vino, y los frutos de verano, y el aceite, y ponedlos en vuestros almacenes, y habitad en vuestras ciudades que habéis tomado.
11 Asimismo todos los judíos que estaban en Moab, y entre los hijos de Amón, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron decir que el rey de Babilonia había dejado un resto en Judá y que había puesto sobre ellos a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán,
12 todos estos judíos regresaron entonces de todas las partes adonde habían sido echados y vinieron a la tierra de Judá, a Gedalías en Mizpa; y recogieron vino y gran abundancia de frutos de verano.
13 Y Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes del ejército que estaban en el campo vinieron a Gedalías, en Mizpa,
14 y le dijeron: ¿No sabes que Baalis, rey de los hijos de Amón, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para matarte? Pero Gedalías, hijo de Ahicam, no les creyó.
15 Entonces Johanán, hijo de Carea, habló a Gedalías en secreto, en Mizpa, diciendo: Yo iré ahora y heriré a Ismael, hijo de Netanías, y nadie lo sabrá ¿Por qué te ha de matar, y todos los judíos que se han reunido a ti se dispersarán, y perecerá el resto de Judá?
16 Y Gedalías, hijo de Ahicam, dijo a Johanán, hijo de Carea: No hagas esto, porque es falso lo que tú dices de Ismael.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 9

1 Ahora bien, el primer pacto también tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.
2 Porque el Tabernáculo fue hecho así: en la primera parte, en la que estaba el candelabro, y la mesa, y los panes de la proposición; lo que se llama el Lugar santo.
3 Y tras el segundo velo estaba la parte del Tabernáculo llamada el Lugar santísimo,
4 el cual tenía un incensario de oro y el Arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que había una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que floreció, y las tablas del pacto;
5 y sobre ella, los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de lo que ahora no se puede hablar en particular.
6 Y cuando estas cosas así se ordenaron, los sacerdotes siempre entraban en el primer Tabernáculo para hacer los oficios del culto;
7 pero en el segundo, sólo entraba el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrecía por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;
8 dando a entender el Espíritu Santo esto, que aún no estaba descubierto el camino para el Lugar santísimo, entre tanto que el primer Tabernáculo estuviera en pie.
9 Lo cual era figura de aquel tiempo, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto al que servía, en cuanto a la conciencia;
10 que sólo consistía en comidas y en bebidas, y en diversos lavamientos y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la reforma del pacto.
11 Mas estando ya presente Cristo, Sumo Sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho con las manos, esto es, no de esta creación,
12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra rociada sobre los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
15 Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo la muerte para la redención de las transgresiones que había bajo el primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
16 Porque donde hay un testamento, es necesario que intervenga la muerte del testador.
17 Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive.
18 Por eso, ni aun el primero fue consagrado sin sangre.
19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos según la ley a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua y lana de grana e hisopo, roció al mismo libro, y también a todo el pueblo,
20 diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.
21 Y además de esto roció también con la sangre el Tabernáculo y todos los vasos del ministerio.
22 Y casi todo es purificado con sangre, según la ley; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas con estas cosas; pero las cosas celestiales mismas con mejores sacrificios que estos.
24 Porque no entró Cristo en los lugares santos hechos con manos, que son figuras de los verdaderos, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios;
25 y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo, como entra el sumo sacerdote en los lugares santos cada año con sangre ajena;
26 de otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; mas ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para abolir el pecado.
27 Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para cargar con los pecados de muchos; y la segunda vez será visto, sin pecado, por los que lo esperan para salvación.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor de todo poder y fortaleza, que eres el autor y dador de todas las cosas buenas: Injerta en nuestros corazones el amor de tu nombre, aumenta en nosotros la verdadera religión, aliméntanos con toda bondad, y por tu gran misericordia guárdanos en la misma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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