Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 4 de agosto de 2025

Lunes de la Octava Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 22

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿qué estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
2 Dios mío, clamo de día y no respondes, y de noche y no hay para mí silencio.
3 Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4 En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste.
5 Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no se avergonzaron.
6 Mas yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres y despreciado del pueblo.
7 Todos los que me ven me escarnecen; tuercen los labios, menean la cabeza diciendo:
8 Encomiéndese a Jehová, líbrelo; sálvelo, puesto que en él se complacía.
9 Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me hace esperar desde que estaba a los pechos de mi madre.
10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude.
12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
13 Abrieron sobre mí su boca, como león que despedaza y que ruge.
14 He sido derramado como aguas y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
15 Se secó como un tiesto mi vigor y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16 Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
17 Puedo contar todos mis huesos; ellos miran, me observan.
18 Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes.
19 Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a venir en mi ayuda.
20 Libra de la espada mi alma, mi única del poder del perro.
21 Sálvame de la boca del león, y respóndeme librándome de los cuernos de los búfalos.
22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
23 Los que teméis a Jehová, alabadlo; glorificadlo, descendencia toda de Jacob; y tened temor de él, vosotros, descendencia toda de Israel.
24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a él, lo oyó.
25 Será de ti mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que lo temen.
26 Comerán los pobres y serán saciados; alabarán a Jehová los que lo buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.
27 Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra; y se postrarán delante de ti todas las familias de las naciones.
28 Porque de Jehová es el reino; y él se enseñorea de las naciones.
29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, y el que no puede conservar la vida a su propia alma.
30 La posteridad lo servirá; se contará acerca del Señor a la generación venidera.
31 Vendrán y anunciarán su justicia, al pueblo no nacido aún, que él lo hizo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 23

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2 En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará.
3 Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por causa de su nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Preparas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 36

1 Y aconteció en el cuarto año de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:
2 Tómate un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
3 Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, para volverse cada uno de su mal camino, y perdonaré su iniquidad y su pecado.
4 Y llamó Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y escribió Baruc, de boca de Jeremías, en un rollo de libro todas las palabras que Jehová le había hablado.
5 Después mandó Jeremías a Baruc, diciendo: Yo estoy preso, no puedo entrar en la casa de Jehová.
6 Entra tú, pues, y lee, en este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a oídos del pueblo en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todo Judá, los que vienen de sus ciudades.
7 Quizá llegue la oración de ellos a la presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo.
8 Y Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todas las cosas que le mandó el profeta Jeremías, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová.
9 Y aconteció en el año quinto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en la presencia de Jehová a todo el pueblo de Jerusalén y a todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén.
10 Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en la cámara de Gemarías, hijo de Safán, el escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta Nueva de la casa de Jehová, a oídos de todo el pueblo.
11 Y Micaías, hijo de Gemarías, hijo de Safán, habiendo oído del libro todas las palabras de Jehová,
12 descendió a la casa del rey, a la cámara del escriba, y he aquí que todos los príncipes estaban allí sentados, esto es: Elisama, el escriba, y Delaía, hijo de Semaías, y Elnatán, hijo de Acbor, y Gemarías, hijo de Safán, y Sedequías, hijo de Ananías, y todos los príncipes.
13 Y les contó Micaías todas las palabras que había oído cuando Baruc leyó en el libro a oídos del pueblo.
14 Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí, hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijera a Baruc: Toma en tu mano el rollo en que leíste a oídos del pueblo y ven Y Baruc, hijo de Nerías, tomó el rollo en su mano y fue a ellos.
15 Y le dijeron: Siéntate ahora y léelo a nuestros oídos Y leyó Baruc a sus oídos.
16 Y aconteció que cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvió espantado a su compañero, y dijeron a Baruc: Sin duda contaremos al rey todas estas palabras.
17 Y preguntaron a Baruc, diciendo: Cuéntanos ahora cómo escribiste de su boca todas estas palabras.
18 Y Baruc les dijo: Él me dictaba de su boca todas estas palabras y yo escribía con tinta en el libro.
19 Entonces dijeron los príncipes a Baruc: Ve y escóndete, tú y Jeremías, y nadie sepa dónde estáis.
20 Y entraron al rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en la cámara de Elisama, el escriba; y contaron a oídos del rey todas estas palabras.
21 Y envió el rey a Jehudí a que tomara el rollo, y él lo tomó de la cámara de Elisama, el escriba, y Jehudí leyó en él a oídos del rey y a oídos de todos los príncipes que estaban junto al rey.
22 Y el rey estaba sentado en la casa de invierno en el mes noveno, y el brasero estaba ardiendo delante de él.
23 Y aconteció que cuando Jehudí hubo leído tres o cuatro planas, el rey lo rasgó con un cuchillo de escriba y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que había en el brasero.
24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.
25 Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemara aquel rollo, no los quiso oír.
26 Y mandó el rey a Jerameel, hijo de Hamelec, y a Seraías, hijo de Azriel, y a Selemías, hijo de Abdeel, que prendieran a Baruc, el escriba, y a Jeremías, el profeta; pero Jehová los escondió.
27 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey quemó el rollo y las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo:
28 Vuelve a tomar otro rollo y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim, rey de Judá.
29 Y dirás a Joacim, rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella hombres ni animales?
30 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim, rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David, y su cadáver será echado al calor del día y al hielo de la noche.
31 Y visitaré su iniquidad sobre él, y sobre su descendencia, y sobre sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén, y sobre los hombres de Judá, todo el mal que les he dicho y no escucharon.
32 Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc, hijo de Nerías, el escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim, rey de Judá; y aún fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 7

1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió a recibir a Abraham cuando volvía de la derrota de los reyes, y lo bendijo,
2 a quien asimismo Abraham dio el diezmo de todo, cuyo nombre primeramente se traduce Rey de justicia, y luego también Rey de Salem, que es, Rey de paz;
3 sin padre, sin madre, sin genealogía, que no tiene principio de días ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
4 Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun el patriarca Abraham dio el diezmo del botín.
5 Y ciertamente los que, de entre los hijos de Leví, reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo el diezmo según la ley, esto es, de sus hermanos, aunque también ellos hayan salido de las entrañas de Abraham.
6 Mas aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos tomó de Abraham el diezmo y bendijo al que tenía las promesas.
7 Y sin contradicción alguna, el menor es bendecido por el mayor.
8 Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; mas allí, aquel del que se testifica que vive.
9 Y, por decirlo así, también Leví, que recibe los diezmos, diezmó por medio de Abraham,
10 porque aún estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
11 Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y que no fuera llamado según el orden de Aarón?
12 Pues cambiado el sacerdocio, es necesario que se haga también cambio de la ley.
13 Porque aquel de quien se dice esto pertenece a otra tribu, de la cual nadie atendió al altar.
14 Porque es evidente que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, sobre cuya tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio.
15 Y aun es mucho más evidente si, a semejanza de Melquisedec, se levanta otro sacerdote,
16 el cual no es hecho conforme a la ley del mandamiento carnal, sino según el poder de una vida indestructible;
17 pues él testifica: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
18 Porque ciertamente el mandamiento precedente es abrogado por su debilidad e inutilidad;
19 porque la ley nada perfeccionó, mas lo hizo la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
20 Y por cuanto no fue sin juramento.
21 (porque los otros, ciertamente, sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas este, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec),
22 tanto más es hecho Jesús fiador de un pacto mejor.
23 Y los otros, ciertamente, llegaron a ser muchos sacerdotes, porque por la muerte no podían permanecer.
24 Mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;
25 por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos;
27 que no tuviera necesidad cada día, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo, porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
28 Porque la ley constituye sumos sacerdotes a hombres débiles; mas la palabra del juramento, que fue después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Señor de todo poder y fortaleza, que eres el autor y dador de todas las cosas buenas: Injerta en nuestros corazones el amor de tu nombre, aumenta en nosotros la verdadera religión, aliméntanos con toda bondad, y por tu gran misericordia guárdanos en la misma, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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