Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 31 de julio de 2025

Jueves de la Séptima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 144

1 Bendito sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra;
2 misericordia mía y mi castillo, refugio mío y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre para que lo conozcas, o el hijo del hombre para que lo estimes?
4 El hombre es semejante a la vanidad; sus días son como la sombra que pasa.
5 Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; toca los montes, y humeen.
6 Despide relámpagos y dispérsalos; envía tus saetas y túrbalos.
7 Envía tu mano desde lo alto; redímeme y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extraños,
8 cuya boca habla vanidad y su diestra es diestra de mentira.
9 Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; con salterio, con decacordio cantaré a ti,
10 el que da salvación a los reyes, el que redime a David, su siervo, de maligna espada.
11 Redímeme y sálvame de mano de los hijos de extraños, cuya boca habla vanidad y su diestra es diestra de mentira.
12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de las de un palacio;
13 nuestros graneros estén llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados aumenten por millares, por decenas de millares en nuestros campos;
14 nuestros bueyes vayan cargados; no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 145

1 Te ensalzaré, mi Dios y Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
2 Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
3 Grande es Jehová y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable.
4 Generación a generación celebrará tus obras, y anunciarán tus poderosos hechos.
5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré.
6 Y de la fortaleza de tus tremendos hechos hablarán los hombres, y yo contaré tu grandeza.
7 Difundirán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.
8 Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.
9 Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias, sobre todas sus obras.
10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan.
11 La gloria de tu reino digan y hablen de tu poder,
12 para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos y la gloria de la magnificencia de su reino.
13 Tu reino es reino de todos los siglos y tu señorío, por todas las generaciones.
14 Sostiene Jehová a todos los que caen y levanta a todos los oprimidos.
15 Los ojos de todos esperan en ti y tú les das su comida a su tiempo.
16 Abres tu mano y colmas el deseo de todo viviente.
17 Justo es Jehová en todos sus caminos y misericordioso en todas sus obras.
18 Cercano está Jehová a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de veras.
19 Cumplirá el deseo de los que lo temen; oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará.
20 Jehová guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los impíos.
21 La alabanza de Jehová hablará mi boca, y bendiga toda carne su santo nombre eternamente y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 146

1 Alaba, oh alma mía, a Jehová.
2 Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
3 No confiéis en los príncipes ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
4 Sale su espíritu, se vuelve el hombre a la tierra; en aquel día perecen sus pensamientos.
5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios,
6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre,
7 que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos Jehová suelta a los aprisionados;
8 Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos.
9 Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna.
10 Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sion, de generación en generación Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 27

1 En el principio del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de parte de Jehová a Jeremías, diciendo:
2 Jehová me ha dicho así: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;
3 y los enviarás al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Amón, y al rey de Tiro, y al rey de Sidón, por mano de los mensajeros que vienen a Jerusalén para ver a Sedequías, rey de Judá.
4 Y les mandarás que digan a sus señores: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Así habéis de decir a vuestros señores:
5 Yo hice la tierra, el hombre y los animales que están sobre la faz de la tierra con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la di a quien quise.
6 Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que lo sirvan.
7 Y todas las naciones lo servirán a él, y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga también el tiempo a su misma tierra; y lo servirán muchas naciones y grandes reyes.
8 Y sucederá que la nación y el reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, con espada y con hambre y con pestilencia visitaré a tal nación, dice Jehová, hasta que los consuma yo por su mano.
9 Y vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia.
10 Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra y para que yo os arroje y perezcáis.
11 Pero la nación que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y lo sirva, la haré permanecer en su tierra, dice Jehová, y la labrará y morará en ella.
12 Hablé también a Sedequías, rey de Judá, conforme a todas estas palabras, diciendo: Poned vuestros cuellos bajo el yugo del rey de Babilonia, y servidlo a él y a su pueblo, y vivid.
13 ¿Por qué moriréis, tú y tu pueblo, por la espada, por el hambre y por la pestilencia, según ha dicho Jehová a la nación que no sirva al rey de Babilonia?
14 No oigáis las palabras de los profetas que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira.
15 Porque yo no los envié, dice Jehová, y ellos profetizan mentira en mi nombre, para que yo os arroje y perezcáis, vosotros y los profetas que os profetizan.
16 También a los sacerdotes y a todo este pueblo hablé diciendo: Así ha dicho Jehová: No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: He aquí que los utensilios de la casa de Jehová volverán de Babilonia ahora pronto, porque os profetizan mentira.
17 No los oigáis; servid al rey de Babilonia y vivid; ¿por qué ha de ser asolada esta ciudad?
18 Y si ellos son profetas, y si está con ellos la palabra de Jehová, oren ahora a Jehová de los ejércitos que no vayan a Babilonia los utensilios que han quedado en la casa de Jehová y en la casa del rey de Judá y en Jerusalén.
19 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos de aquellas columnas, y del mar, y de las basas, y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad,
20 que no quitó Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando deportó de Jerusalén a Babilonia a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de Jerusalén.
21 Así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedaron en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en Jerusalén:
22 A Babilonia serán llevados y allí estarán hasta el día en que yo los visite, dice Jehová; entonces los haré subir y los haré volver a este lugar.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Juan 19

1 Entonces tomó Pilato a Jesús y lo azotó.
2 Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y lo vistieron con un manto de púrpura;
3 y decían: ¡Salve, Rey de los judíos! ; y le daban bofetadas.
4 Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: He aquí, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún crimen hallo en él.
5 Y Jesús salió fuera, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!
6 Cuando lo vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícalo, crucifícalo! Pilato les dijo: Tomadlo vosotros y crucificadlo, porque yo no hallo crimen en él.
7 Le respondieron los judíos: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.
8 Cuando Pilato oyó decir esta palabra, tuvo más miedo.
9 Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta.
10 Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?
11 Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si esto no te fuera dado de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
12 Desde entonces procuraba Pilato soltarlo; mas los judíos daban voces, diciendo: Si sueltas a este, no eres amigo del César; cualquiera que se hace rey se opone al César.
13 Entonces Pilato, al oír esta palabra, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.
14 Y era la Preparación de la Pascua, cerca de la hora sexta Entonces dijo a los judíos: He aquí vuestro Rey.
15 Mas ellos dieron voces: ¡Fuera, fuera, crucifícalo! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que el César.
16 Entonces lo entregó a ellos para que fuera crucificado Y tomaron a Jesús, y se lo llevaron.
17 Y llevando su cruz, salió al lugar que se llama Lugar de la Calavera, el cual en hebreo se llama Gólgota;
18 donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.
19 Y escribió también Pilato una inscripción, que puso sobre la cruz Y el escrito era: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.
20 Y muchos de los judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde fue crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.
21 Y dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: El Rey de los judíos; sino que él dijo: Soy rey de los judíos.
22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
23 Y cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte), y la túnica Mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.
24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, de quién será; para que se cumpliera la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes Y los soldados hicieron esto.
25 Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
26 Y cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
27 Luego dijo al discípulo: He ahí tu madre Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
28 Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban ya consumadas, para que la Escritura se cumpliera, dijo: Tengo sed.
29 Y había allí una vasija llena de vinagre Entonces ellos empaparon de vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.
30 Y cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
31 Entonces los judíos, por cuanto era la Preparación de la Pascua, para que los cuerpos no quedaran en la cruz en el sábado, pues el día de aquel sábado era grande, rogaron a Pilato que se les quebraran las piernas y fueran quitados.
32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.
33 Mas cuando vinieron a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.
34 Pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.
35 Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis.
36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: Ningún hueso de él será quebrantado.
37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
38 Y después de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, mas en secreto por miedo de los judíos, rogó a Pilato que permitiera llevarse el cuerpo de Jesús; y se lo permitió Pilato Entonces vino y se llevó el cuerpo de Jesús.
39 Y vino también Nicodemo, el que antes había venido a Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y áloe, como cien libras.
40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias, como es costumbre de los judíos sepultar.
41 Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no se había puesto a nadie.
42 Allí, pues, pusieron a Jesús, por causa de la Preparación de la Pascua de los judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, que has preparado para los que te aman tales bienes que sobrepasan el entendimiento del hombre: Derrama en nuestros corazones tal amor hacia ti, para que nosotros, al amarte sobre todas las cosas, obtengamos tus promesas, que exceden todo lo que podemos desear, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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