Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 30 de julio de 2025

Miércoles de la Séptima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 144

1 Bendito sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra;
2 misericordia mía y mi castillo, refugio mío y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre para que lo conozcas, o el hijo del hombre para que lo estimes?
4 El hombre es semejante a la vanidad; sus días son como la sombra que pasa.
5 Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; toca los montes, y humeen.
6 Despide relámpagos y dispérsalos; envía tus saetas y túrbalos.
7 Envía tu mano desde lo alto; redímeme y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extraños,
8 cuya boca habla vanidad y su diestra es diestra de mentira.
9 Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; con salterio, con decacordio cantaré a ti,
10 el que da salvación a los reyes, el que redime a David, su siervo, de maligna espada.
11 Redímeme y sálvame de mano de los hijos de extraños, cuya boca habla vanidad y su diestra es diestra de mentira.
12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de las de un palacio;
13 nuestros graneros estén llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados aumenten por millares, por decenas de millares en nuestros campos;
14 nuestros bueyes vayan cargados; no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 145

1 Te ensalzaré, mi Dios y Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
2 Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
3 Grande es Jehová y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable.
4 Generación a generación celebrará tus obras, y anunciarán tus poderosos hechos.
5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré.
6 Y de la fortaleza de tus tremendos hechos hablarán los hombres, y yo contaré tu grandeza.
7 Difundirán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.
8 Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.
9 Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias, sobre todas sus obras.
10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan.
11 La gloria de tu reino digan y hablen de tu poder,
12 para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos y la gloria de la magnificencia de su reino.
13 Tu reino es reino de todos los siglos y tu señorío, por todas las generaciones.
14 Sostiene Jehová a todos los que caen y levanta a todos los oprimidos.
15 Los ojos de todos esperan en ti y tú les das su comida a su tiempo.
16 Abres tu mano y colmas el deseo de todo viviente.
17 Justo es Jehová en todos sus caminos y misericordioso en todas sus obras.
18 Cercano está Jehová a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de veras.
19 Cumplirá el deseo de los que lo temen; oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará.
20 Jehová guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los impíos.
21 La alabanza de Jehová hablará mi boca, y bendiga toda carne su santo nombre eternamente y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 146

1 Alaba, oh alma mía, a Jehová.
2 Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
3 No confiéis en los príncipes ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
4 Sale su espíritu, se vuelve el hombre a la tierra; en aquel día perecen sus pensamientos.
5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios,
6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre,
7 que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos Jehová suelta a los aprisionados;
8 Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos.
9 Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna.
10 Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sion, de generación en generación Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 25

1 La palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia,
2 la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo:
3 Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son veintitrés años, ha venido a mí palabra de Jehová, y os he hablado, madrugando para hablar, pero no oísteis.
4 Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas, madrugando para enviarlos, pero no oísteis ni inclinasteis vuestro oído para escuchar.
5 cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres desde siempre y para siempre;
6 y no vayáis en pos de dioses ajenos, sirviéndolos y postrándoos ante ellos, ni me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos, y no os haré mal.
7 Pero no me habéis oído, dice Jehová, provocándome a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.
8 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras,
9 he aquí que yo enviaré y tomaré todas las familias del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones alrededor; y los destruiré por completo, y los pondré por espanto, y por silbidos, y por asolamientos perpetuos.
10 Y haré que perezca de entre ellos voz de gozo y voz de alegría, voz de desposado y voz de desposada, ruido de piedras de molino y luz de lámpara.
11 Y toda esta tierra será puesta por asolamiento, por espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.
12 Y acontecerá que cuando sean cumplidos los setenta años, visitaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su iniquidad, ha dicho Jehová, y la tierra de los caldeos; y la pondré por desolaciones perpetuas.
13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro, que ha profetizado Jeremías contra todas las naciones.
14 Porque se servirán también de ellos muchas naciones y grandes reyes, y yo les pagaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos.
15 Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío.
16 Y beberán, y temblarán, y enloquecerán a causa de la espada que yo envío entre ellas.
17 Y tomé la copa de la mano de Jehová y di de beber a todas las naciones a las cuales me envió Jehová:
18 a Jerusalén, y a las ciudades de Judá, y a sus reyes, y a sus príncipes, para ponerlos por asolamiento, por espanto, por silbidos y por maldición, como este día;
19 a Faraón, rey de Egipto, y a sus siervos, y a sus príncipes, y a todo su pueblo;
20 y a toda la mezcla de pueblos, y a todos los reyes de la tierra de Uz, y a todos los reyes de la tierra de los filisteos, y a Ascalón, y a Gaza, y a Ecrón, y al resto de Asdod;
21 a Edom, y a Moab, y a los hijos de Amón;
22 y a todos los reyes de Tiro, y a todos los reyes de Sidón, y a los reyes de las islas que están al otro lado del mar;
23 y a Dedán, y a Tema, y a Buz, y a todos los que se cortan el borde del cabello;
24 y a todos los reyes de Arabia, y a todos los reyes de la mezcla de pueblos que habitan en el desierto;
25 y a todos los reyes de Zimri, y a todos los reyes de Elam, y a todos los reyes de Media;
26 y a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros; y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra; y el rey de Sesac beberá después de ellos.
27 Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed; y no os levantaréis a causa de la espada que yo envío entre vosotros.
28 Y sucederá que si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, les dirás tú: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ciertamente beberéis.
29 Porque he aquí que yo comienzo a hacer mal a la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre; ¿y vosotros seréis absueltos? No seréis absueltos, porque yo llamo a la espada sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.
30 Tú, pues, les profetizarás todas estas palabras y les dirás: Jehová rugirá desde lo alto, y desde su santa morada dará su voz; rugirá fuertemente sobre su morada; canción de lagareros cantará a todos los moradores de la tierra.
31 Llegará el estruendo hasta el extremo de la tierra, porque pleito tiene Jehová con las naciones, él es el Juez de toda carne; entregará los impíos a la espada, dice Jehová.
32 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal va de nación en nación, y gran tempestad se levantará de los confines de la tierra.
33 Y serán muertos por Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; no serán endechados, ni serán recogidos, ni serán enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.
34 Aullad, pastores, y clamad; y revolcaos en el polvo mayorales del rebaño, porque se han cumplido vuestros días para que seáis degollados y esparcidos, y caeréis como vaso deseable.
35 Y se acabará la huida de los pastores y el escape de los mayorales del rebaño.
36 ¡Voz de clamor de los pastores, y aullido de los mayorales del rebaño! , porque Jehová asoló sus majadas.
37 Y los pastos apacibles serán asolados por el furor de la ira de Jehová.
38 Dejó cual leoncillo su guarida, porque la tierra de ellos fue puesta por espanto a causa de la ira del opresor y a causa del furor de su ira.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Juan 18

1 Cuando Jesús hubo dicho estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró él y sus discípulos.
2 Y también Judas, el que lo entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos.
3 Entonces Judas, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, vino allí con antorchas y lámparas, y con armas.
4 Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió y les dijo: ¿A quién buscáis?
5 Le respondieron: A Jesús el nazareno Les dijo Jesús: Yo soy Y estaba también con ellos Judas, el que lo entregaba.
6 Y cuando les dijo; Yo soy, volvieron atrás, y cayeron a tierra.
7 Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús el nazareno.
8 Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a estos;
9 para que se cumpliera la palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.
10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha Y el siervo se llamaba Malco.
11 Jesús, entonces, dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?
12 Entonces la compañía de soldados y el tribuno, y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y lo ataron,
13 y lo llevaron primeramente a Anás, porque era suegro de Caifás, el cual era sumo sacerdote aquel año.
14 Y Caifás era el que había dado consejo a los judíos que convenía que un hombre muriera por el pueblo.
15 Y seguía a Jesús Simón Pedro, y otro discípulo Y aquel discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote;
16 mas Pedro estaba fuera, a la puerta Y salió el otro discípulo, que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro.
17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy.
18 Y estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido unas brasas, porque hacía frío, y se calentaban; y estaba también con ellos Pedro en pie, calentándose.
19 Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.
20 Jesús le respondió: Yo abiertamente he hablado al mundo; yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el Templo, donde se juntan todos los judíos, y nada he hablado en oculto.
21 ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les he hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho.
22 Y cuando él hubo dicho esto, uno de los alguaciles que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?
23 Jesús le respondió: Si he hablado mal, da testimonio del mal; pero si bien, ¿por qué me golpeas?
24 Y Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
25 Estaba, pues, Simón Pedro en pie, calentándose Y le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? Él lo negó, y dijo: No lo soy.
26 Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él?
27 Y Pedro lo negó otra vez; y en seguida cantó el gallo.
28 Y llevaron a Jesús de Caifás al pretorio Y era muy de mañana; y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y así poder comer la Pascua.
29 Entonces salió Pilato a ellos y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?
30 Respondieron y le dijeron: Si este no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.
31 Entonces Pilato les dijo: Tomadlo vosotros, y juzgadlo según vuestra ley Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos es lícito matar a nadie;
32 para que se cumpliera la palabra de Jesús, que había dicho, dando a entender de qué muerte había de morir.
33 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús, y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
34 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
35 Pilato respondió: ¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los principales sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?
36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; ahora, pues, mi reino no es de aquí.
37 Le dijo entonces Pilato: ¿Así que tú eres rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad Todo aquel que es de la verdad oye mi voz.
38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún crimen.
39 Pero es vuestra costumbre que yo os suelte uno en la Pascua; ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?
40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: ¡No a este, sino a Barrabás! Y Barrabás era ladrón.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, que has preparado para los que te aman tales bienes que sobrepasan el entendimiento del hombre: Derrama en nuestros corazones tal amor hacia ti, para que nosotros, al amarte sobre todas las cosas, obtengamos tus promesas, que exceden todo lo que podemos desear, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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