Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 28 de julio de 2025

Lunes de la Séptima Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 136

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.
5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.
6 Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia.
7 Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia;
8 el sol para que señoreara en el día, porque para siempre es su misericordia;
9 la luna y las estrellas para que señorearan en la noche, porque para siempre es su misericordia.
10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia;
11 y sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;
12 con mano fuerte y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.
13 Al que dividió el mar Rojo en partes, porque para siempre es su misericordia;
14 e hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia;
15 y arrojó a Faraón y a su ejército en el mar Rojo, porque para siempre es su misericordia.
16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.
17 Al que hirió a grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;
18 y mató a reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;
19 a Sehón, rey amorreo, porque para siempre es su misericordia;
20 y a Og, rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;
21 y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;
22 en heredad a Israel, su siervo, porque para siempre es su misericordia.
23 El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;
24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.
25 Él da mantenimiento a toda carne, porque para siempre es su misericordia.
26 Alabad al Dios de los cielos, porque para siempre es su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 137

1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y aun llorábamos acordándonos de Sion.
2 Sobre los sauces, en medio de ella, colgamos nuestras arpas.
3 Pues los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían cánticos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.
4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra extraña?
5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, mi diestra se olvide de su destreza.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acuerdo de ti, si no ensalzo a Jerusalén como principal objeto de mi alegría.
7 Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén, quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos.
8 Hija de Babilonia, la desolada, bienaventurado el que te dé el pago de lo que tú nos pagaste a nosotros.
9 Bienaventurado el que tome y estrelle tus niños contra la peña.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 138

1 Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos.
2 Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y por tu verdad; porque has engrandecido tu nombre y tu palabra sobre todas las cosas.
3 En el día que clamé, me respondiste; me esforzaste con fortaleza en mi alma.
4 Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, porque oyeron los dichos de tu boca.
5 Y cantarán de los caminos de Jehová, porque la gloria de Jehová es grande,
6 porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos.
7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano y me salvará tu diestra.
8 Jehová cumplirá por mí Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejes la obra de tus manos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Jeremías 22

1 Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra,
2 y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo, los que entráis por estas puertas.
3 Así dijo Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al que es despojado de mano del opresor, y no oprimáis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano y a la viuda, y no derraméis sangre inocente en este lugar.
4 Porque si efectivamente hiciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa, ellos, y sus siervos, y su pueblo.
5 Pero si no oyereis estas palabras, por mí he jurado, dice Jehová, que esta casa será hecha desierta.
6 Porque así ha dicho Jehová sobre la casa del rey de Judá: Tú eres Galaad para mí y cumbre del Líbano; pero ciertamente te pondré en soledad, como ciudades deshabitadas.
7 Y prepararé contra ti destructores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en el fuego.
8 Y muchas naciones pasarán junto a esta ciudad, y dirá cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran ciudad?
9 Y dirán: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron a dioses ajenos, y los sirvieron.
10 No lloréis al muerto ni de él os condoláis; llorad amargamente por el que se va, porque no volverá más ni verá la tierra donde nació.
11 Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, que reina en lugar de Josías, su padre, que salió de este lugar: No volverá acá más,
12 sino que morirá en el lugar adonde lo deporten y no verá más esta tierra.
13 ¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus salas sin juicio, sirviéndose de su prójimo de balde y no dándole el salario de su trabajo!
14 Que dice: Edificaré para mí casa grande y salas espaciosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.
15 ¿Reinarás porque te rodeas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?
16 Él juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces le fue bien ¿No es esto conocerme a mí? , dice Jehová.
17 Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar la sangre inocente, y para la opresión, y para hacer el agravio.
18 Por tanto, así dijo Jehová acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: No lo llorarán diciendo: ¡Ay, hermano mío! , y ¡Ay, hermana! , ni lo lamentarán diciendo: ¡Ay, señor! , y ¡Ay, su grandeza!
19 En sepultura de asno será enterrado, arrastrándolo y echándolo fuera de las puertas de Jerusalén.
20 Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y grita desde Abarim, porque todos tus amantes son quebrantados.
21 Te he hablado en tu prosperidad, pero dijiste: No oiré Este fue tu camino desde tu juventud, pues nunca oíste mi voz.
22 A todos tus pastores pastoreará el viento, y tus amantes irán en cautiverio; ciertamente entonces te avergonzarás y te confundirás a causa de toda tu malicia.
23 Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros; ¡cómo gemirás cuando te vengan dolores, dolor como de mujer que está de parto!
24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría.
25 Y te entregaré en mano de los que buscan tu alma y en mano de aquellos cuya presencia temes; sí, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en mano de los caldeos.
26 Y te echaré, a ti y a tu madre que te dio a luz, a otra tierra en que no nacisteis; y allá moriréis.
27 Y a la tierra a la cual con su alma anhelan volver, allá no volverán.
28 ¿este hombre Conías una vasija vil quebrada? ¿vasija que a nadie agrada? ¿Por qué fueron arrojados, él y su descendencia, y echados a una tierra que no habían conocido?
29 ¡Tierra, tierra, tierra! , oye palabra de Jehová.
30 Así ha dicho Jehová: Escribid que este hombre será sin hijos, varón a quien nada sucederá prósperamente en todos los días de su vida; porque ningún hombre de su descendencia, que se siente sobre el trono de David y que se enseñoree de nuevo sobre Judá, prosperará.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Philemon

1 Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo, a Filemón, amado y colaborador nuestro,
2 y a la amada Apia, y a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:
3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones,
5 oyendo de tu amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y para con todos los santos;
6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.
7 Pues tenemos gran gozo y consolación por tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortadas las entrañas de los santos.
8 Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,
9 más bien te ruego por amor, siendo como soy Pablo, anciano, y ahora también prisionero de Jesucristo;
10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien he engendrado en mis prisiones,
11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil;
12 el cual te vuelvo a enviar; tú, pues, recíbelo como a mí mismo.
13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que en lugar tuyo me sirviera en mis prisiones por el evangelio;
14 pero nada quise hacer sin tu parecer, para que tu buena acción no fuera como por necesidad, sino voluntaria.
15 Porque quizá por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que lo recibieras para siempre,
16 ya no como siervo, sino más que siervo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.
17 Así que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo.
18 Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.
19 Yo, Pablo, lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes.
20 Sí, hermano, tenga yo provecho de ti en el Señor; conforta mis entrañas en el Señor.
21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.
22 Y asimismo prepárame también alojamiento, porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.
23 Te saludan Epafras, mi compañero en la prisión por Cristo Jesús,
24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
25 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, que has preparado para los que te aman tales bienes que sobrepasan el entendimiento del hombre: Derrama en nuestros corazones tal amor hacia ti, para que nosotros, al amarte sobre todas las cosas, obtengamos tus promesas, que exceden todo lo que podemos desear, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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