Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 14 de julio de 2025

Lunes de la Quinta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 73

1 Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos,
3 porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4 Porque no hay ataduras de muerte para ellos, y su fuerza está entera.
5 No pasan trabajos humanos, ni son azotados con los otros hombres.
6 Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.
7 Los ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos del corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9 Ponen contra el cielo su boca y su lengua pasea la tierra.
10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, aumentaron sus riquezas.
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón y lavado mis manos en inocencia,
14 pues he sido azotado todo el día, y mi castigo empezaba por las mañanas.
15 Si dijera yo: Hablaré así; he aquí habría traicionado a la generación de tus hijos.
16 Cuando pensaba para saber esto, fue duro trabajo a mis ojos,
17 hasta que, entrando en el santuario de Dios, entendí el fin de ellos.
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamientos los harás caer.
19 ¡Cómo han sido asolados en un momento! Perecieron, se consumieron de terrores.
20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despiertes, menospreciarás sus apariencias.
21 Ciertamente se amargó mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22 Mas yo era ignorante y no entendía; era como una bestia delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de mi mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque, he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que fornica apartándose de ti.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor Jehová mi refugio, para contar todas tus obras.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 74

1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste desde antiguo, que redimiste, la tribu de tu heredad; este monte Sion, donde has habitado.
3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a todo lo que ha hecho mal el enemigo en el santuario.
4 Tus enemigos han bramado en medio de tus congregaciones, han puesto sus divisas por señales.
5 Era conocido como el que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
6 Y ahora sus entalladuras a una han quebrado con hachas y martillos.
7 Han puesto a fuego tu santuario, han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez Han quemado todas las congregaciones de Dios en la tierra.
9 No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta, ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Blasfemará el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano y tu diestra? ¿qué la escondes en tu seno?
12 Pero Dios es mi rey desde antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú dividiste el mar con tu fortaleza; quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.
14 Tú rompiste las cabezas del Leviatán; lo diste por comida al pueblo del desierto.
15 Tú abriste la fuente y el río; tú secaste ríos impetuosos.
16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú preparaste la luna y el sol.
17 Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha afrentado a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
20 Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
21 No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alaben tu nombre.
22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
23 No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Eclesiastés 8

1 ¿Quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la interpretación de las cosas? La sabiduría del hombre hace resplandecer su rostro, y se cambia la dureza de su rostro.
2 Yo te aconsejo que guardes el mandamiento del rey, y esto, por causa del juramento de Dios.
3 No te apresures a irte de delante de él, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiera,
4 pues la palabra del rey es con potestad, y ¿quién le dirá: Qué haces?
5 El que guarda el mandamiento no experimentará mal, y el corazón del sabio conoce el tiempo y el juicio.
6 Porque para todo lo que se quiere hay tiempo y juicio, aunque el mal del hombre es grande sobre él;
7 porque no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo anunciará?
8 No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no se da licencia en tal guerra, ni la impiedad librará a los que la poseen.
9 Todo esto he visto, y he dado mi corazón a toda obra que se hace debajo del sol; hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.
10 Entonces vi también que los impíos sepultados vinieron aún en memoria; mas los que salían del lugar santo fueron puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud Esto también es vanidad.
11 Como no se ejecuta rápidamente sentencia sobre la mala obra, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos lleno de deseos para hacer mal.
12 Aunque el pecador haga mal cien veces, y le sean prolongados los días con todo yo también sé que les irá bien a los que temen a Dios, los que temen ante su presencia,
13 y que al impío no le irá bien, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.
14 Hay otra vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes sucede como si hicieran obras de justos Digo que esto también es vanidad.
15 Por tanto, alabé yo la alegría, pues no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre, y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le dio debajo del sol.
16 Yo, pues, di mi corazón a conocer sabiduría, y a ver el trabajo que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos);
17 y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que se hace debajo del sol Por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; y aunque diga el sabio que la conoce, no podrá alcanzarla.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Tesalonicenses 1

1 Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:
2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
3 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo y el amor de cada uno de todos vosotros abunda para con los demás;
4 de manera que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis;
5 esto es una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,
7 y a vosotros, que sois atribulados, daros reposo con nosotros cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,
8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;
9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
10 cuando venga para ser glorificado en sus santos y ser admirado en aquel día en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).
11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con poder,
12 para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, protector de todos los que confían en ti, sin quien nada es fuerte, nada es santo: Aumenta y multiplica sobre nosotros tu misericordia, para que, siendo tú nuestro gobernante y guía, pasemos por las cosas temporales sin perder finalmente las cosas eternas. Concede esto, oh Padre celestial, por amor de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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