Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 10 de julio de 2025

Jueves de la Cuarta Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 50

1 El Dios de dioses, Jehová, ha hablado y ha convocado a la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2 De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
3 Vendrá nuestro Dios y no callará; fuego consumirá delante de él, y alrededor suyo habrá gran tempestad.
4 Convocará a los cielos de arriba y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5 Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6 Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez Selah.
7 Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
8 No te reprenderé por tus sacrificios, pues tus holocaustos están siempre delante de mí.
9 No tomaré de tu casa becerros ni machos cabríos de tus apriscos.
10 Porque mía es toda bestia del bosque y los animales en los millares de collados.
11 Conozco todas las aves de los montes, y lo que se mueve en el campo es mío.
12 Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud.
13 ¿He de comer yo carne de fuertes toros o de beber sangre de machos cabríos?
14 Sacrifica a Dios alabanza y paga tus votos al Altísimo.
15 E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes y tomar mi pacto en tu boca? ,
17 pues tú aborreces la corrección y echas a tu espalda mis palabras.
18 Si veías al ladrón, te complacías con él, y con los adúlteros era tu parte.
19 Tu boca se entregaba al mal y tu lengua componía engaño.
20 Tomabas asiento y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21 Estas cosas hiciste y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero yo te reprenderé y las pondré delante de tus ojos.
22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que os destroce y no haya quien os libre.
23 El que sacrifica alabanza me honrará, y al que ordene su camino, le mostraré la salvación de Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 51

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7 Purifícame con hisopo y seré limpio, lávame y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán los huesos que has abatido.
9 Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis iniquidades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.
13 Enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza.
16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 52

1 ¿Por qué te jactas de la maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
2 Maldades maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño.
3 Amaste el mal más que el bien, la mentira más que hablar justicia Selah.
4 Has amado todas las palabras perniciosas, engañosa lengua.
5 Por tanto, Dios te destruirá para siempre, te tomará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes Selah.
6 Y lo verán los justos y temerán, y se reirán de él diciendo:
7 He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas y se fortaleció en su maldad.
8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
9 Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno delante de tus santos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Proverbios 29

1 El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado y no habrá para él remedio.
2 Cuando aumentan los justos, el pueblo se alegra, mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
3 El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre, mas el que mantiene rameras perderá los bienes.
4 El rey con el juicio afirma la tierra, mas el hombre amigo de sobornos la asola.
5 El hombre que lisonjea a su prójimo tiende una red delante de sus pasos.
6 En la transgresión del hombre malo hay lazo, mas el justo cantará y se alegrará.
7 Conoce el justo la causa de los pobres, mas el impío no entiende sabiduría.
8 Los hombres escarnecedores agitan la ciudad, mas los sabios apartan la ira.
9 Si el hombre sabio contendiere con el hombre necio, que se enoje o que se ría, no tendrá reposo.
10 Los hombres sanguinarios aborrecen al íntegro, pero los rectos buscan contentar el alma de él.
11 El necio da rienda suelta a todos sus pensamientos, pero el sabio al fin los sosiega.
12 Si un gobernante escucha la palabra mentirosa, todos sus ministros serán impíos.
13 El pobre y el usurero se encuentran; Jehová alumbra los ojos de ambos.
14 El rey que juzga con verdad a los pobres, su trono será afirmado para siempre.
15 La vara y la corrección dan sabiduría, pero el muchacho consentido avergonzará a su madre.
16 Cuando aumentan los impíos, aumenta la transgresión; mas los justos verán la ruina de ellos.
17 Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará deleite a tu alma.
18 Sin profecía el pueblo se desenfrena, pero el que guarda la ley es bienaventurado.
19 El siervo no se corregirá con palabras, porque entiende, pero no responde.
20 ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.
21 El que mima a su siervo desde su niñez, a la postre será su hijo.
22 El hombre iracundo levanta contiendas y el furioso muchas veces peca.
23 La soberbia del hombre lo humilla, pero al humilde de espíritu lo sustenta la honra.
24 El que tiene parte con el ladrón aborrece su vida; oirá maldiciones y no lo denunciará.
25 El temor del hombre pondrá lazo, pero el que confía en Jehová será puesto en alto.
26 Muchos buscan el favor del príncipe, mas de Jehová viene el juicio de cada uno.
27 Abominación es a los justos el hombre inicuo, y abominación es al impío el de caminos rectos.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Lucas 22

1 Y estaba cerca la fiesta de los Panes sin levadura, que se llama la Pascua.
2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarlo, porque tenían miedo del pueblo.
3 Y entró Satanás en Judas, que tenía por sobrenombre Iscariote, el cual era del número de los doce;
4 y fue y habló con los principales sacerdotes y con los magistrados de cómo se lo entregaría.
5 Y ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
6 Y él lo prometió y buscaba oportunidad para entregarlo a ellos sin estar presente la multitud.
7 Y llegó el día de los Panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar la Pascua.
8 Y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la Pascua para que comamos.
9 Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
10 Y él les dijo: He aquí, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo hasta la casa donde entre,
11 y decid al amo de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la Pascua con mis discípulos?
12 Y él os mostrará un gran aposento alto dispuesto; preparad allí.
13 Fueron, pues, y lo hallaron tal como les había dicho; y prepararon la Pascua.
14 Y cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los doce apóstoles.
15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca,
16 porque os digo que no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios.
17 Y tomando la copa, habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros,
18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta que el reino de Dios venga.
19 Y tomando el pan, habiendo dado gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
20 Y asimismo tomó la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros es derramada.
21 Mas he aquí la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
22 Y a la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que había de hacer esto.
24 Y hubo entre ellos una contienda sobre quién de ellos parecía ser el mayor.
25 Entonces él les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que tienen potestad sobre ellos son llamados bienhechores;
26 pero no así vosotros; antes el mayor entre vosotros sea como el menor, y el que dirige, como el que sirve.
27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.
28 Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones.
29 Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mí,
30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
32 mas yo he rogado por ti para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
33 Y él le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo aun a la cárcel y a la muerte.
34 Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
35 Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
36 Y les dijo: Pero ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su manto y compre una.
37 Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí tiene cumplimiento.
38 Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas Y él les dijo: Basta.
39 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también lo siguieron.
40 Y cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación.
41 Y él se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba,
42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo.
44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
45 Y cuando se levantó de la oración y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;
46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos y orad para que no entréis en tentación.
47 Y mientras él aún hablaba, he aquí vino una multitud; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarlo.
48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
49 Y viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?
50 Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
51 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Dejad, basta ya Y tocando su oreja, lo sanó.
52 Y Jesús dijo a los que habían venido a él, los principales sacerdotes y los jefes de la guardia del Templo y los ancianos: ¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos?
53 Habiendo estado con vosotros cada día en el Templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora y la potestad de las tinieblas.
54 Y prendiéndolo, lo trajeron y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Mas Pedro lo seguía de lejos.
55 Y habiendo encendido un fuego en medio del patio, y sentándose todos alrededor, se sentó también Pedro entre ellos.
56 Y cuando una criada lo vio que estaba sentado al fuego, se fijó en él y dijo: También este estaba con él.
57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.
58 Y un poco después, viéndolo otro, dijo: También tú eres uno de ellos Mas Pedro dijo: Hombre, no lo soy.
59 Y pasada como una hora, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también este estaba con él, porque es galileo.
60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices Y en seguida, estando él aún hablando, cantó el gallo.
61 Entonces, volviéndose el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces.
62 Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.
63 Y los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él, golpeándolo;
64 y vendándole los ojos, herían su rostro y le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?
65 Y decían otras muchas cosas, injuriándolo.
66 Y cuando fue de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los principales sacerdotes, y los escribas, y lo trajeron al Concilio de ellos,
67 diciendo: ¿Eres tú el Cristo? Dínoslo Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;
68 y también si os preguntare, no me responderéis ni me soltaréis.
69 Mas desde ahora el Hijo del hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.
70 Y dijeron todos: Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo lo soy.
71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué necesidad tenemos aún de testimonio? Porque nosotros lo hemos oído de su boca.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, te suplicamos que nos oigas misericordiosamente, y concede que nosotros, a quienes has dado sincero deseo de orar, por tu poderosa ayuda seamos defendidos y consolados en todos los peligros y adversidades, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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