Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 29 de junio de 2025

Día de San Pedro

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 142

1 Con mi voz clamaré a Jehová, con mi voz pediré misericordia a Jehová.
2 Delante de él derramaré mi lamento; delante de él declararé mi angustia.
3 Cuando mi espíritu desfallecía dentro de mí, tú conociste mi senda En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
4 Mira a la mano derecha y observa, pues no hay quien me conozca; no tengo refugio, no hay quien se preocupe por mi vida.
5 Clamé a ti, oh Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, mi porción en la tierra de los vivientes.
6 Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7 Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 143

1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu fidelidad, por tu justicia;
2 y no entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma, ha postrado en tierra mi vida, me ha hecho habitar en tinieblas como los que hace tiempo están muertos.
4 Y mi espíritu desfalleció dentro de mí; está desolado mi corazón.
5 Me acordé de los días antiguos; meditaba en todos tus hechos; reflexionaba en las obras de tus manos.
6 Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta Selah.
7 Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; no escondas de mí tu rostro y venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.
8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he levantado mi alma.
9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti me refugio.
10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.
11 Por causa de tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia, sacarás mi alma de la angustia.
12 Y por tu misericordia destruirás a mis enemigos, y harás perecer a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 19

1 El que hace eso nunca llegará a ser rico; el que descuida las cosas pequeñas terminará en la ruina.
2 El vino y las mujeres llevan al libertinaje, y el que anda con prostitutas se vuelve descarado.
3 Se pudrirá, los gusanos se lo comerán, y su descaro será aniquilado.
4 El que se fía a la primera, es un espíritu ligero; el que peca, se hace mal a sí mismo.
5 El que goza haciendo el mal, será condenado.
6 El que domina su lengua, vivirá en paz, y el que odia la murmuración, sufrirá poco.
7 No repitas los chismes y te evitarás perjuicios.
8 No los cuentes ni de amigos ni de enemigos; no los reveles, a menos que peques por callar.
9 Si uno de ellos te oye, desconfiará de ti y más tarde te odiará.
10 Si te cuentan algo, guárdalo hasta la tumba; no te preocupes, que no vas a reventar.
11 Un imprudente guardando un secreto sufre más que una mujer de parto.
12 Como flecha clavada en la pierna, es un secreto en el pecho de un imprudente.
13 Si te cuentan algo de un amigo, pregúntale, quizá él no haya hecho lo que dicen; y si lo hizo, para que no lo vuelva a hacer.
14 Si te cuentan algo de tu prójimo, pregúntale, quizá no haya dicho lo que le achacan; pero si lo dijo, para que no vuelva a decirlo.
15 Pregunta al amigo; con frecuencia es pura calumnia; no creas todo lo que dicen.
16 A veces uno se equivoca, pero sin querer; ¿quién no ha pecado con la lengua?
17 Antes de amenazar al prójimo, pregúntale; deja que la ley del Altísimo siga su curso.
20 Toda la sabiduría está en honrar al Señor y en cumplir su ley.
22 Saber mucho de maldad, eso no es sabiduría; seguir el consejo de los pecadores no es sensatez.
23 Hay una astucia detestable, pero hay tontos que no tienen la culpa.
24 Más vale ser ignorante y honrar a Dios que ser muy listo y faltar a la ley.
25 Hay habilidad consumada pero injusta, y hay quien actúa torcidamente para que le hagan justicia.
26 Hay quien anda agachado y triste, pero por dentro está lleno de engaños;
27 agacha la cabeza y se hace el sordo, pero cuando no lo ven, te saca ventaja,
28 y si no tiene fuerza para ahora hacerte mal, en la primera ocasión te causará algún perjuicio.
29 Por la cara se conoce a una persona, y por el aspecto se distingue al sabio.
30 La manera de vestirse, de reír y caminar, muestra lo que uno es.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 4

1 Y mientras ellos hablaban al pueblo, se les presentaron los sacerdotes, y el jefe de la guardia del Templo, y los saduceos,
2 resentidos de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos.
3 Y les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque ya era tarde.
4 Pero muchos de los que habían oído la palabra creyeron, y el número de los varones era como cinco mil.
5 Y aconteció que, al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los gobernantes de ellos, y los ancianos, y los escribas;
6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;
7 y poniéndolos en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?
8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel:
9 puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado,
10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios lo resucitó de los muertos, por él este hombre está sano en vuestra presencia.
11 Él es la piedra desechada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12 Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras e ignorantes, se maravillaban; y reconocían que ellos habían estado con Jesús.
14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.
15 Entonces les mandaron que salieran fuera del Concilio; y consultaban entre sí,
16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.
17 Pero, a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos fuertemente para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
18 Y llamándolos, les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.
19 Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios;
20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
21 Ellos entonces los soltaron después de amenazarlos, no hallando ningún modo de castigarlos, a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había sido hecho.
22 Porque el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad tenía más de cuarenta años.
23 Y una vez sueltos, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
24 Y ellos, cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo, y la tierra, y el mar, y todo lo que en ellos hay;
25 que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas?
26 Se levantaron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor y contra su Cristo.
27 Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y los pueblos de Israel,
28 para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de suceder.
29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,
30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, y señales, y prodigios por el nombre de tu santo Hijo Jesús.
31 Y cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con denuedo.
32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
33 Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder, y abundante gracia era sobre todos ellos.
34 Pues no había ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían heredades o casas las vendían, y traían el precio de lo vendido,
35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según tenía necesidad.
36 Entonces José, que fue llamado por los apóstoles con el sobrenombre de Bernabé (que traducido es, hijo de consolación), levita, natural de Chipre,
37 como tenía una heredad, la vendió, y trajo el precio, y lo puso a los pies de los apóstoles.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios todopoderoso, que por tu Hijo Jesucristo diste a tu apóstol San Pedro muchos excelentes dones, y le ordenaste encarecidamente apacentar tu rebaño: Haz, te suplicamos, que todos los obispos y pastores prediquen diligentemente tu Santa Palabra, y el pueblo obedientemente la siga, para que todos reciban la corona de gloria eterna, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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