Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 20 de junio de 2025

Viernes de la Primera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 104

1 Bendice, alma mía, a Jehová Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia.
2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina,
3 que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento,
4 el que hace a sus ángeles espíritus, a sus ministros llamas de fuego.
5 Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
8 subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fijaste.
9 Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.
10 Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes,
11 abrevan a todas las bestias del campo, mitigan su sed los asnos monteses.
12 Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las ramas dan voces.
13 Él riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14 Él hace producir el heno para las bestias y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra.
15 y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó,
17 donde anidan las aves; la cigüeña hace su casa en los cipreses.
18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.
19 Hizo la luna para los tiempos; el sol conoce su ocaso.
20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias del bosque.
21 Los leoncillos rugen tras la presa y para buscar de Dios su comida.
22 Sale el sol, se recogen y se echan en sus cuevas.
23 Sale el hombre a su labor y a su labranza hasta la tarde.
24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus posesiones.
25 Este es el mar grande y anchuroso, en donde hay peces sin número, animales pequeños y grandes.
26 Allí surcan los navíos; este Leviatán que hiciste para que jugara en él.
27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.
28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien.
29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, dejan de ser y se vuelven al polvo.
30 Envías tu Espíritu, son creados y renuevas la faz de la tierra.
31 Sea la gloria de Jehová para siempre; alégrese Jehová en sus obras.
32 Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
33 A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
34 Será dulce mi meditación en él; yo me alegraré en Jehová.
35 Sean consumidos de la tierra los pecadores y los impíos dejen de ser Bendice, alma mía, a Jehová Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Job 36

1 Y añadió Eliú y dijo:
2 Espérame un poco y te enseñaré, porque todavía tengo razones en defensa de Dios.
3 Traeré mi saber desde lejos y atribuiré justicia a mi Hacedor.
4 Porque de cierto no son mentira mis palabras; contigo está el que es íntegro en su conocimiento.
5 He aquí que Dios es poderoso, pero no desprecia a nadie; es poderoso en la fuerza de su sabiduría.
6 No otorgará vida al impío, pero a los afligidos concederá su derecho.
7 No quitará sus ojos del justo; antes bien, con los reyes los pondrá en trono para siempre, y serán ensalzados.
8 Y si estuvieren presos con grillos y cautivos con cuerdas de aflicción,
9 él les dará a conocer la obra de ellos, y que prevalecieron sus rebeliones.
10 Despierta además el oído de ellos para la corrección, y les dice que se conviertan de la iniquidad.
11 Si oyeren y lo sirvieren, acabarán sus días en prosperidad y sus años en deleites.
12 Mas si no oyeren, serán pasados a espada y perecerán sin conocimiento.
13 Pero los hipócritas de corazón acumulan ira y no clamarán cuando él los ate.
14 Fallecerá el alma de ellos en su juventud, y su vida entre los sodomitas.
15 Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído.
16 Y también te apartará de la boca de la angustia a lugar espacioso, sin estrechez, en lugar de aquella, y al descanso de tu mesa llena de grosura.
17 Mas tú has llenado el juicio del impío; el juicio y la justicia se asen de ti.
18 Por cuanto hay ira, teme, no sea que te quite de un golpe, y no lo puedas alejar de ti con gran rescate.
19 ¿Estimará él tus riquezas? No, ni el oro ni todas las fuerzas del poder.
20 No anheles la noche, cuando desaparecen los pueblos de su lugar.
21 Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad, pues esta escogiste más bien que la aflicción.
22 He aquí que Dios es exaltado en su poder; ¿qué maestro es semejante a él?
23 ¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Has hecho iniquidad?
24 Acuérdate de engrandecer su obra, la cual contemplan los hombres.
25 Todos los hombres la ven; el hombre la mira de lejos.
26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no lo conocemos, ni se puede inquirir el número de sus años.
27 Pues él reduce las gotas de agua, cuando de su vapor se derrama la lluvia;
28 las cuales vierten las nubes, goteando en abundancia sobre los hombres.
29 ¿Se podrá también comprender la extensión de las nubes y el sonido estrepitoso de su pabellón?
30 He aquí que sobre él extiende su luz y cubre las raíces del mar.
31 Pues por esos medios juzga a los pueblos, y da comida a la multitud.
32 Con las nubes cubre la luz y les manda que vayan contra ella.
33 El trueno anuncia acerca de él que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Gálatas 4

1 También digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo,
2 sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo señalado por el padre.
3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos sujetos a servidumbre bajo los rudimentos del mundo.
4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito a la ley,
5 para redimir a los que estaban bajo la ley, a fin de recibir la adopción de hijos.
6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba, Padre!
7 Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.
8 Pero en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;
9 mas ahora, habiendo conocido a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales queréis volver a servir?
10 Guardáis los días, y los meses, y los tiempos, y los años.
11 Temo de vosotros, que haya trabajado en vano entre vosotros.
12 Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo también soy como vosotros Ningún agravio me habéis hecho.
13 Pues vosotros sabéis que por una enfermedad de la carne os anuncié el evangelio al principio,
14 y no desechasteis ni menospreciasteis mi prueba que estaba en mi carne; antes me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
15 ¿Dónde está, pues, vuestra bienaventuranza? Porque yo os doy testimonio de que si hubiera sido posible, os habríais sacado vuestros ojos para dármelos.
16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo por deciros la verdad?
17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que os quieren excluir para que vosotros tengáis celo por ellos.
18 Bueno es ser celosos en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.
19 Hijitos míos, por quienes otra vez sufro dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,
20 quisiera estar ahora con vosotros y cambiar mi tono, porque estoy perplejo en cuanto a vosotros.
21 Decidme, los que queréis estar bajo la ley, ¿no habéis oído la ley?
22 Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva y otro de la libre.
23 Mas el de la sierva nació según la carne, pero el de la libre nació por la promesa.
24 Lo cual se dice como alegoría, porque estas mujeres son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sinaí, que engendró para servidumbre, el cual es Agar.
25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, el cual corresponde a la que ahora es Jerusalén, la cual está en servidumbre con sus hijos.
26 Mas la Jerusalén de arriba es libre, la cual es madre de todos nosotros.
27 Porque está escrito: Alégrate, oh estéril, la que no das a luz; prorrumpe y clama, la que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la abandonada, que de la que tiene marido.
28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.
29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
30 Pero, ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo, porque no heredará el hijo de la sierva con el hijo de la libre.
31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que nos has dado gracia a nosotros, tus siervos, mediante la confesión de la fe verdadera, para reconocer la gloria de la Trinidad eterna, y en el poder de la Divina Majestad adorar la Unidad: Te suplicamos que nos mantengas firmes en esta fe, y perpetuamente nos defiendas de todas las adversidades, tú que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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