Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 17 de junio de 2025

Martes de la Primera Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 89

1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
2 Porque dije: Para siempre será edificada la misericordia, en los cielos, en ellos afirmarás tu fidelidad.
3 Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo:
4 Para siempre confirmaré tu descendencia y edificaré tu trono de generación en generación Selah.
5 Y celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová, tu fidelidad también en la asamblea de los santos.
6 Porque, ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿será semejante a Jehová entre los hijos de los poderosos?
7 Dios temible en la gran congregación de los santos y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.
8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, poderoso Jah? Y tu fidelidad está a tu alrededor.
9 Tú tienes dominio sobre la soberbia del mar; cuando se levantan sus olas, tú las sosiegas.
10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.
11 Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú los fundaste.
12 El norte y el sur, tú los creaste; el Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.
13 Tuyo es el brazo poderoso; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
14 Justicia y juicio son el fundamento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro.
15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andarán, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
16 En tu nombre se alegrarán todo el día y en tu justicia serán ensalzados,
17 porque tú eres la gloria de su poder y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
18 Porque Jehová es nuestro escudo; el Santo de Israel es nuestro rey.
19 Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre un poderoso; he ensalzado a un escogido de mi pueblo.
20 Hallé a David, mi siervo; lo ungí con mi aceite santo;
21 por lo que mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortalecerá.
22 No lo avasallará enemigo ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
23 mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos y heriré a sus aborrecedores.
24 Y mi fidelidad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será ensalzado su cuerno.
25 Asimismo pondré su mano en el mar y en los ríos su diestra.
26 Él me invocará: Mi padre eres tú, mi Dios y la roca de mi salvación.
27 Yo también lo pondré por primogénito, el más alto de los reyes de la tierra.
28 Para siempre le conservaré mi misericordia y mi pacto será firme con él.
29 Y estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días de los cielos.
30 Si dejaren sus hijos mi ley y no anduvieren en mis juicios,
31 si profanaren mis estatutos y no guardaren mis mandamientos,
32 entonces visitaré con vara su rebelión y con azotes sus iniquidades.
33 Mas no quitaré de él mi misericordia ni falsearé mi fidelidad.
34 No profanaré mi pacto ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
35 Una vez he jurado por mi santidad; no mentiré a David.
36 Su descendencia será para siempre y su trono como el sol delante de mí.
37 Como la luna será firme para siempre y como un testigo fiel en el cielo Selah.
38 Mas tú lo desechaste y menospreciaste, y te has airado con tu ungido.
39 Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra.
40 Aportillaste todos sus vallados; has convertido en ruinas sus fortalezas.
41 Lo saquean todos los que pasan por el camino; es oprobio a sus vecinos.
42 Has ensalzado la diestra de sus enemigos; has alegrado a todos sus adversarios.
43 Embotaste asimismo el filo de su espada y no lo levantaste en la batalla.
44 Hiciste cesar su esplendor y echaste su trono por tierra.
45 Has acortado los días de su juventud; lo has cubierto de afrenta Selah.
46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?
47 Recuerda cuán corto es mi tiempo; ¿por qué habrás creado en vano a todos los hijos de los hombres?
48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del sepulcro? Selah.
49 ¿Dónde están tus antiguas misericordias, Señor, que juraste a David en tu fidelidad?
50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio de muchos pueblos, que llevo yo en mi seno.
51 Porque tus enemigos han deshonrado, oh Jehová, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
52 Bendito sea Jehová para siempre Amén y amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Job 30

1 Pero ahora los más jóvenes que yo se ríen de mí, a cuyos padres yo desdeñara poner con los perros de mi ganado.
2 Pues ¿para qué me serviría la fuerza de sus manos, si en ellos había perecido el vigor?
3 Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; huían a la soledad, a lugar tenebroso, asolado y desierto.
4 Recogían malvas entre los arbustos y raíces de enebro para calentarse.
5 Eran echados de entre la gente y todos les gritaban como al ladrón.
6 Habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra y en las rocas.
7 Bramaban entre las matas y se reunían debajo de los espinos.
8 Hijos de viles, sí, hijos sin nombre, más bajos que la misma tierra.
9 Y ahora yo soy su canción y soy su refrán.
10 Me abominan, se alejan de mí, y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
11 Porque Dios desató mi cuerda y me afligió, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
12 A la mano derecha se levantó el populacho, empujaron mis pies y prepararon contra mí sus sendas de destrucción.
13 Mi sendero desbarataron, se aprovecharon de mi quebrantamiento, contra los cuales no hubo ayudador.
14 Vinieron como por portillo ancho, se revolvieron sobre mi calamidad.
15 Sobre mí se han vuelto terrores; combatieron como viento mi dignidad, y mi prosperidad pasó como nube.
16 Y ahora mi alma está derramada en mí; días de aflicción se han apoderado de mí.
17 De noche él taladra mis huesos dentro de mí, y los dolores que me roen no reposan.
18 Con la grandeza de la fuerza del dolor mi vestidura está desfigurada; me ciñe como el cuello de mi túnica.
19 Me derribó en el lodo, y soy semejante al polvo y a la ceniza.
20 Clamo a ti, y no me respondes; me presento, y no me atiendes.
21 Te has vuelto cruel para conmigo; con la fortaleza de tu mano me amenazas.
22 Me levantaste y me hiciste cabalgar sobre el viento, y disolviste mi sustancia.
23 Porque yo sé que me llevas a la muerte, y a la casa determinada a todo viviente.
24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
25 ¿No lloré yo por aquel cuya vida era dura y se entristeció mi alma sobre el menesteroso?
26 Cuando yo esperaba el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba la luz, entonces vino la oscuridad.
27 Mis entrañas hierven y no reposan; días de aflicción han venido a mi encuentro.
28 Ando ennegrecido, y no por el sol; me he levantado en la congregación y he clamado.
29 He venido a ser hermano de los chacales y compañero de los avestruces.
30 Mi piel está ennegrecida sobre mí y mis huesos arden de calor.
31 Y se ha vuelto mi arpa en luto y mi flauta en voz de lamentadores.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Gálatas 1

1 Pablo, apóstol (no de parte de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre, que lo resucitó de los muertos),
2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3 Gracia y paz a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo,
4 quien se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos Amén.
6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis pasado del que os llamó por la gracia de Cristo, a un evangelio diferente.
7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8 Mas si aun nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.
9 Como antes hemos dicho, también ahora lo decimos otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
10 Porque, ¿persuado yo ahora a los hombres o a Dios? ¿O busco agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí no es según hombre,
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba;
14 y aventajaba en el judaísmo a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia,
16 revelar a su Hijo en mí, para que lo predicara entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre.
17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que me fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.
18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y estuve con él quince días.
19 Mas a ningún otro de los apóstoles vi, sino a Jacobo, el hermano del Señor.
20 Y en esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.
21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia;
22 y no era conocido en persona por las iglesias de Judea que eran en Cristo,
23 sino que solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo asolaba.
24 Y glorificaban a Dios por causa de mí.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que nos has dado gracia a nosotros, tus siervos, mediante la confesión de la fe verdadera, para reconocer la gloria de la Trinidad eterna, y en el poder de la Divina Majestad adorar la Unidad: Te suplicamos que nos mantengas firmes en esta fe, y perpetuamente nos defiendas de todas las adversidades, tú que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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