Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 11 de junio de 2025

San Bernabé Apóstol

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que hacen iniquidad y sálvame de los hombres sanguinarios.
3 Porque, he aquí, están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía ni pecado mío, oh Jehová.
4 Sin delito mío corren y se preparan; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5 Y tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad Selah.
6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros y rodearán la ciudad.
7 He aquí proferirán maldades con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las naciones.
9 A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.
10 El Dios de mi misericordia saldrá a mi encuentro; Dios me hará ver en mis enemigos la venganza.
11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; dispérsalos con tu poder y abátelos, oh Señor, escudo nuestro.
12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, sean presos en su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
13 Acábalos con furor, acábalos para que no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los confines de la tierra Selah.
14 Vuelvan, pues, a la tarde, ladren como perros y rodeen la ciudad.
15 Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se sacian, pasen la noche fuera.
16 Pero yo cantaré de tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia, porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré, porque, oh Dios, eres mi amparo, el Dios de mi misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 60

1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; te has airado; vuélvete a nosotros.
2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus grietas, porque titubea.
3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber vino de aturdimiento.
4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad Selah.
5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra y óyenos.
6 Dios habló en su santuario; yo me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.
8 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; regocíjate sobre mí, oh Filistea.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11 Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la salvación que viene del hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 61

1 Oye, oh Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmaye Llévame a la peña que es más alta que yo.
3 Porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo.
4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas Selah.
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, me has dado la heredad de los que temen tu nombre.
6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación tras generación.
7 Estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad prepara para que lo guarden.
8 Así cantaré a tu nombre para siempre, pagando mis votos día tras día.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Sirácides 12

1 Cuando hagas el bien, fíjate a quién, y podrás esperar algo de tu buena acción.
2 Haz un favor al bueno y obtendrás recompensa, si no de él, del Señor.
3 Ayudar al malo no trae ningún bien, y ni siquiera es hacer una buena acción.
4 En tiempo de necesidad te hará doble daño por todo el bien que le hayas hecho.
5 No le des armas de guerra, para que no te ataque con ellas.
6 También Dios aborrece a los malvados y les dará su castigo.
7 Debes dar al bueno, pero no al malvado; da alivio al afligido, pero no des nada al orgulloso.
8 Cuando todo va bien, no se sabe quién es amigo; pero cuando todo va mal, se sabe quién es enemigo.
9 Cuando las cosas van bien, el enemigo se hace amigo; pero cuando van mal, hasta el amigo te abandona.
10 Nunca confíes en el enemigo, pues su maldad es como bronce mohoso.
11 Aunque te escuche y se muestre muy humilde, ten cuidado y desconfía de él. Trátalo como quien limpia un espejo de bronce, y así podrás acabar con su moho.
12 No dejes que se te acerque, para que no te empuje y te desplace. No hagas que se siente a tu derecha, para que no te quite el puesto. De lo contrario, más tarde entenderás lo que te digo y sentirás pesar al recordar mis advertencias.
13 Nadie tiene compasión del encantador al que muerde una serpiente o de uno que se acerca a las fieras.
14 Lo mismo pasa al que es amigo del insolente y se enreda en sus maldades.
15 Mientras tú estés en pie, no se dará a conocer, pero cuando caigas, no se contendrá.
16 El enemigo dice palabras melosas, pero por dentro trama hacerte una mala jugada. Por muchas lágrimas que derrame, cuando tenga ocasión no se cansará de cometer crímenes.
17 Si te ocurre una desgracia, allí estará él; fingiendo ayudarte, te pondrá una zancadilla.
18 Entonces hará gestos de alegría, y murmurando entre dientes cambiará de expresión.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 15:1-35

1 Entonces algunos que habían descendido de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.
2 Así que, al suscitar Pablo y Bernabé una disensión y contienda no pequeña contra ellos, determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos, subieran a Jerusalén, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.
3 Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y daban gran gozo a todos los hermanos.
4 Y cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.
5 Mas algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés.
6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.
7 Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis que hace mucho tiempo Dios escogió entre nosotros que los gentiles oyeran por mi boca la palabra del evangelio y creyeran.
8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo así como también a nosotros;
9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.
10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?
11 Antes por la gracia del Señor Jesucristo creemos que seremos salvos, como también ellos.
12 Entonces toda la multitud calló, y escucharon a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes maravillas y señales Dios había hecho por ellos entre los gentiles.
13 Y después que hubieron callado, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme:
14 Simón ha contado cómo Dios visitó a los gentiles al principio, para tomar de ellos pueblo para su nombre;
15 y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
16 Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que estaba caído; y reedificaré sus ruinas y lo volveré a levantar,
17 para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas.
18 Conocidas son a Dios desde tiempos antiguos todas sus obras.
19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los que se convierten a Dios de entre los gentiles,
20 sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicación, y de lo estrangulado, y de sangre.
21 Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído todos los sábados.
22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir varones de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos;
23 y escribir por mano de ellos así: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía y Siria y Cilicia: Salud.
24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, diciendo que debéis ser circuncidados y guardar la ley, a los cuales no mandamos;
25 nos ha parecido bien, siendo unánimes, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,
26 hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo.
28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:
29 que os abstengáis de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de lo estrangulado, y de fornicación; si os guardareis de estas cosas, bien haréis Pasadlo bien.
30 Ellos, entonces, una vez despedidos, descendieron a Antioquía y, reuniendo a la multitud, entregaron la carta.
31 Y cuando la leyeron, se regocijaron por la consolación.
32 Entonces Judas y Silas, como también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabra.
33 Y después de pasar allí algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a los apóstoles.
34 Mas a Silas le pareció bien quedarse allí.
35 Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando y predicando la palabra del Señor con muchos otros.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor Dios todopoderoso, que dotaste a tu santo apóstol Bernabé con los singulares dones del Espíritu Santo: No nos dejes, te suplicamos, desprovistos de tus múltiples dones, ni tampoco de la gracia para usarlos siempre para tu honor y gloria, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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