Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 5 de junio de 2025

Jueves en la Semana después de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 27

1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
2 Cuando vinieron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, con todo esto, yo estaré confiado.
4 Una cosa he pedido a Jehová, esta buscaré: que habite yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo.
5 Porque él me esconderá en su tienda en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su tabernáculo; sobre una roca me pondrá en alto.
6 Y luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que están a mi alrededor, y yo sacrificaré en su Tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y salmearé a Jehová.
7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo, y ten misericordia de mí, respóndeme.
8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro Tu rostro buscaré, oh Jehová.
9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido; no me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
11 Enséñame, oh Jehová, tu camino y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos.
12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos, porque se han levantado contra mí testigos falsos y los que respiran violencia.
13 Hubiera yo desmayado, si no creyera que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
14 Espera a Jehová; esfuérzate y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 28

1 A ti clamaré, oh Jehová, roca mía; no te desentiendas de mí, no sea que, dejándome tú, venga a ser semejante a los que descienden al sepulcro.
2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
3 No me arrebates junto con los malos y con los que hacen iniquidad, que hablan paz con su prójimo, pero la maldad está en su corazón.
4 Dales conforme a su obra y conforme a la malicia de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga.
5 Porque no atendieron a las obras de Jehová ni a la obra de sus manos, los derribará y no los edificará.
6 Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se regocijó mi corazón, y con mi canción lo alabaré.
8 Jehová es su fuerza, y él es la fortaleza de salvación de su ungido.
9 Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad, y pastoréalos y ensálzalos para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 29

1 Dad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y la fortaleza.
2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.
3 Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria; Jehová sobre las muchas aguas.
4 Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria.
5 Voz de Jehová que quebranta los cedros; sí, quebranta Jehová los cedros del Líbano.
6 Y los hizo saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.
7 Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
8 Voz de Jehová que hace temblar el desierto; hace temblar Jehová el desierto de Cades.
9 Voz de Jehová que hace parir a las ciervas, y desnuda los bosques; y en su templo todo dice: Gloria.
10 Jehová preside sobre el diluvio, y se sienta Jehová como rey para siempre.
11 Jehová dará fortaleza a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Job 5

1 Ahora, pues, da voces, ¿habrá quien te responda? ¿Y a cuál de los santos te volverás?
2 Ciertamente al necio lo mata la ira, y al codicioso lo hace morir la envidia.
3 Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.
4 Sus hijos estarán lejos de la seguridad, y en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre.
5 Su mies comerán los hambrientos, y la sacarán de entre las espinas, y los sedientos beberán su hacienda.
6 Porque el pesar no sale del polvo ni la aflicción brota de la tierra.
7 Pero el hombre nace para la aflicción, como las chispas se levantan para volar por el aire.
8 Ciertamente yo buscaría a Dios y depositaría en Dios mi causa;
9 el que hace cosas grandes e inescrutables, maravillas sin número;
10 que da la lluvia sobre la faz de la tierra y envía las aguas sobre la faz de los campos;
11 que pone en alto a los humildes, y los enlutados son levantados a lugar seguro;
12 que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no cumplan su propósito;
13 que prende a los sabios en la astucia de ellos, y el consejo de los perversos se precipita.
14 De día se topan con tinieblas, y a mediodía andan a tientas como de noche.
15 Pero libra al pobre de la espada, de la boca de ellos y de la mano violenta.
16 Así habrá esperanza para el menesteroso, y la iniquidad cerrará su boca.
17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
18 Porque él hace la herida, y la venda; él golpea, y sus manos curan.
19 En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.
20 En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra, del poder de la espada.
21 Del azote de la lengua serás encubierto y no temerás la destrucción cuando venga.
22 De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás a las bestias de la tierra,
23 pues con las piedras del campo tendrás tu pacto y las bestias del campo estarán en paz contigo.
24 Y sabrás que hay paz en tu tienda, y visitarás tu morada y no pecarás.
25 Y entenderás que tu descendencia es mucha, y tu prole como la hierba de la tierra.
26 E irás con vigor a la sepultura, como se recoge la gavilla a su tiempo.
27 He aquí, esto lo hemos inquirido, lo cual es así; escúchalo, y conócelo tú mismo.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Corintios 3

1 ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?
2 Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres;
3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo ministrada por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.
4 Y tal confianza tenemos por medio de Cristo para con Dios.
5 No que seamos suficientes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia proviene de Dios;
6 quien asimismo nos hizo ministros suficientes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica.
7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no podían poner los ojos en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual se había de desvanecer,
8 ¿cómo no será con mayor gloria el ministerio del Espíritu?
9 Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justicia.
10 Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este caso, por razón de la excelente gloria.
11 Porque si lo que se desvanece tuvo gloria, mucho más será con gloria lo que permanece.
12 Así que, teniendo tal esperanza, actuamos con mucha confianza;
13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no pusieran los ojos en el fin de lo que había de desvanecerse.
14 Pero los sentidos de ellos se embotaron, porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lectura del antiguo pacto, el cual por Cristo es quitado.
15 Pero hasta el día de hoy, cuando es leído Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
16 Mas cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado.
17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, rey de gloria, que has exaltado a tu Hijo único Jesucristo con gran triunfo a tu reino en el cielo: Te suplicamos que no nos dejes sin consuelo, sino envíanos tu Espíritu Santo para consolarnos y exaltarnos al mismo lugar donde nuestro Salvador Cristo ha ido antes, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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