Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 1 de junio de 2025

Domingo después de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 6

1 Jehová, no me reprendas en tu furor ni me castigues con tu ira.
2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.
3 Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
5 Porque en la muerte no hay memoria de ti; ¿quién te loará en el sepulcro?
6 Me he consumido con mi gemido; toda la noche inundo mi cama, riego mi lecho con mis lágrimas.
7 Mis ojos están consumidos de pesar; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad, porque Jehová ha oído la voz de mi llanto.
9 Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 7

1 Jehová, Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
2 no sea que alguno arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre.
3 Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad,
4 si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo),
5 persiga el enemigo mi alma y alcáncela, y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo Selah.
6 Levántate, oh Jehová, en tu furor; álzate a causa de la ira de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7 Y te rodeará congregación de pueblos, y sobre ella vuélvete a levantar en alto.
8 Jehová juzgará a los pueblos Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad.
9 Acábese ahora la maldad de los malos, mas establece al justo; pues el Dios justo es el que prueba el corazón y la conciencia.
10 Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón.
11 Dios es el que juzga al justo; y Dios está airado todos los días contra el impío.
12 Si no se convierte, él afilará su espada; ha tensado su arco y lo ha preparado.
13 Asimismo ha preparado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los perseguidores.
14 He aquí ha tenido parto de iniquidad, concibió dolor y dio a luz mentira.
15 Pozo ha cavado y lo ha ahondado, y en la fosa que hizo caerá.
16 Su dolor volverá sobre su cabeza y su agravio descenderá sobre su coronilla.
17 Alabaré a Jehová conforme a su justicia y cantaré salmos al nombre de Jehová, el Altísimo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 8

1 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, tú que has puesto tu gloria sobre los cielos!
2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo y al vengador.
3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste,
4 digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?
5 Pues lo has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.
6 Lo hiciste enseñorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:
7 ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo,
8 las aves de los cielos y los peces del mar, todo cuanto pasa por las sendas de los mares.
9 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Deuteronomio 13

1 Cuando se levantare en medio de ti profeta o soñador de sueños, y te diere señal o prodigio,
2 y aconteciere la señal o prodigio que él te dijo, y dijere: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámoslos;
3 no escucharás las palabras de tal profeta ni a tal soñador de sueños, porque Jehová vuestro Dios os prueba para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis, y a él temeréis, y sus mandamientos guardaréis, y su voz escucharéis, y a él serviréis, y a él os allegaréis.
5 Y el tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto habló rebelión contra Jehová vuestro Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, para apartarte del camino por el que Jehová tu Dios te mandó que anduvieras; así quitarás el mal de en medio de ti.
6 Cuando te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer de tu seno, o tu amigo que es como tu alma, diciendo en secreto: Vayamos y sirvamos a dioses ajenos; que ni tú ni tus padres conocisteis,
7 de entre los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cercanos a ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella;
8 no consentirás con él ni lo escucharás, ni tu ojo lo perdonará, ni le tendrás compasión, ni lo encubrirás,
9 sino que ciertamente lo matarás; tu mano será primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo.
10 Y lo apedrearás con piedras, y morirá, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
11 Y todo Israel oirá y temerá, y no volverán a hacer en medio de ti una cosa malvada como esta.
12 Cuando oyeres de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para que mores en ellas, que se dice:
13 Han salido de en medio de ti hombres, hijos de impiedad, que han incitado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vayamos y sirvamos a dioses ajenos; que vosotros no conocisteis;
14 tú inquirirás, y buscarás, y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad y es cierto que tal abominación se hizo en medio de ti,
15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruyéndola por completo con todo lo que en ella hubiere, y también sus bestias a filo de espada.
16 Y juntarás todo su despojo en medio de su plaza, y quemarás en el fuego la ciudad y todo su despojo, todo ello, a Jehová tu Dios; y será un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada.
17 Y no se pegará en tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del furor de su ira, y te conceda misericordia, y se compadezca de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres,
18 cuando obedezcas la voz de Jehová tu Dios guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 15

1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;
2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
3 Porque primeramente os he entregado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
5 y que se apareció a Cefas, y después a los doce.
6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, y otros ya duermen.
7 Después se apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles.
8 Y al último de todos, como a uno nacido fuera del tiempo, se me apareció también a mí.
9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo.
11 Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos y así habéis creído.
12 Y si se predica que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
13 Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó;
14 y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, y vana es también vuestra fe.
15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
19 Si solamente en esta vida esperamos en Cristo, somos los más miserables de todos los hombres.
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
21 Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
22 Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.
23 Mas cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo principado, y toda autoridad y potencia.
25 Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies Pero cuando dice: Todas las cosas están sujetas a él, está claro que se exceptúa a aquel que le sujetó a él todas las cosas.
28 Y después que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si de ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?
30 ¿Y por qué nosotros estamos en peligro a toda hora?
31 Os aseguro, por la gloria que de vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, que cada día muero.
32 Si como hombre batallé en Éfeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha, si los muertos no resucitan? Comamos y bebamos, que mañana moriremos.
33 No erréis: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.
34 Volved a la sobriedad, como es debido, y no pequéis, porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.
35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica si antes no muriere.
37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de algún otro grano;
38 mas Dios le da un cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de las bestias, y otra la de los peces, y otra la de las aves.
40 Y hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales y otra la de los terrenales.
41 Otra es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; porque una estrella es diferente de otra estrella en gloria.
42 Así también es la resurrección de los muertos: se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción;
43 se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder;
44 se siembra cuerpo natural, resucitará cuerpo espiritual Hay cuerpo natural y hay cuerpo espiritual.
45 Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.
46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo natural; luego lo espiritual.
47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.
49 Y como trajimos la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.
50 Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
51 He aquí, os digo un misterio: Ciertamente, no todos dormiremos, pero todos seremos transformados,
52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción, y nosotros seremos transformados.
53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
54 Y cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
56 Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
57 Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, rey de gloria, que has exaltado a tu Hijo único Jesucristo con gran triunfo a tu reino en el cielo: Te suplicamos que no nos dejes sin consuelo, sino envíanos tu Espíritu Santo para consolarnos y exaltarnos al mismo lugar donde nuestro Salvador Cristo ha ido antes, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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