Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 30 de mayo de 2025

Viernes después de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 144

1 Bendito sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra;
2 misericordia mía y mi castillo, refugio mío y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre para que lo conozcas, o el hijo del hombre para que lo estimes?
4 El hombre es semejante a la vanidad; sus días son como la sombra que pasa.
5 Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; toca los montes, y humeen.
6 Despide relámpagos y dispérsalos; envía tus saetas y túrbalos.
7 Envía tu mano desde lo alto; redímeme y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extraños,
8 cuya boca habla vanidad y su diestra es diestra de mentira.
9 Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; con salterio, con decacordio cantaré a ti,
10 el que da salvación a los reyes, el que redime a David, su siervo, de maligna espada.
11 Redímeme y sálvame de mano de los hijos de extraños, cuya boca habla vanidad y su diestra es diestra de mentira.
12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de las de un palacio;
13 nuestros graneros estén llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados aumenten por millares, por decenas de millares en nuestros campos;
14 nuestros bueyes vayan cargados; no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas.
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 145

1 Te ensalzaré, mi Dios y Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
2 Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
3 Grande es Jehová y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable.
4 Generación a generación celebrará tus obras, y anunciarán tus poderosos hechos.
5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré.
6 Y de la fortaleza de tus tremendos hechos hablarán los hombres, y yo contaré tu grandeza.
7 Difundirán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.
8 Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.
9 Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias, sobre todas sus obras.
10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan.
11 La gloria de tu reino digan y hablen de tu poder,
12 para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos y la gloria de la magnificencia de su reino.
13 Tu reino es reino de todos los siglos y tu señorío, por todas las generaciones.
14 Sostiene Jehová a todos los que caen y levanta a todos los oprimidos.
15 Los ojos de todos esperan en ti y tú les das su comida a su tiempo.
16 Abres tu mano y colmas el deseo de todo viviente.
17 Justo es Jehová en todos sus caminos y misericordioso en todas sus obras.
18 Cercano está Jehová a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de veras.
19 Cumplirá el deseo de los que lo temen; oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará.
20 Jehová guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los impíos.
21 La alabanza de Jehová hablará mi boca, y bendiga toda carne su santo nombre eternamente y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 146

1 Alaba, oh alma mía, a Jehová.
2 Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva.
3 No confiéis en los príncipes ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
4 Sale su espíritu, se vuelve el hombre a la tierra; en aquel día perecen sus pensamientos.
5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios,
6 que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre,
7 que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos Jehová suelta a los aprisionados;
8 Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos.
9 Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna.
10 Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sion, de generación en generación Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Ester 1

1 Y aconteció en los días de Asuero (el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias),
2 que en aquellos días, estando sentado el rey Asuero en el trono de su reino, el cual estaba en Susa, la capital del reino,
3 en el tercer año de su reinado hizo banquete para todos sus príncipes y siervos, teniendo delante de él los poderosos de Persia y de Media, los gobernadores y los príncipes de las provincias,
4 para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino y la honra de la hermosura de su grandeza por muchos días, ciento ochenta días.
5 Y cumplidos estos días, hizo el rey banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real para todo el pueblo que se halló en Susa, la capital del reino, desde el mayor hasta el menor.
6 El pabellón era blanco, verde y azul, sujeto con cuerdas de lino y púrpura en anillas de plata y columnas de mármol; los lechos de oro y de plata, sobre enlosado de pórfido, y de mármol, y de alabastro, y de jacinto.
7 Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y vino real en abundancia, conforme a la facultad del rey.
8 Y la bebida era según esta ley, que no hubiera obligación de beber, porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciera según la voluntad de cada uno.
9 Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres en la casa real que tenía el rey Asuero.
10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre por el vino, mandó a Mehumán, a Bizta, a Harbona, a Bigta, y a Abagta, a Zetar, y a Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero,
11 que trajeran a la reina Vasti delante del rey con la corona real, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza, porque era hermosa de aspecto.
12 Pero la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey, enviada por mano de los eunucos; y se enojó el rey mucho, y se encendió en él su ira.
13 Entonces el rey preguntó a los sabios que conocían los tiempos (porque así era la costumbre del rey para con todos los que conocían la ley y el derecho,
14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey y que se sentaban en los primeros puestos en el reino),
15 qué se había de hacer según la ley con la reina Vasti, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero, enviada por mano de los eunucos.
16 Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: No solamente contra el rey ha actuado mal la reina Vasti, sino contra todos los príncipes y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.
17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, para hacerles tener en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no fue.
18 Y entonces las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina dirán esto a todos los príncipes del rey, y habrá mucho menosprecio y enojo.
19 Si le parece bien al rey, salga de su presencia un mandamiento real y escríbase entre las leyes de Persia y de Media, y no sea traspasado: Que no venga más Vasti delante del rey Asuero, y dé el rey su título de reina a su compañera que sea mejor que ella.
20 Y el mandamiento que haga el rey sea oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.
21 Y agradó esta palabra a ojos del rey y de los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán,
22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia según su escritura y a cada pueblo según su lengua, diciendo que todo hombre fuera señor en su casa, y se dijera esto según la lengua de su pueblo.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 28

1 Y al fin del sábado, cuando amanecía el primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro.
2 Y he aquí, hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo y, acercándose, removió la piedra de la puerta y se sentó sobre ella.
3 Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
4 Y de miedo de él, los guardas temblaron y se quedaron como muertos.
5 Y, respondiendo, el ángel dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.
6 No está aquí, porque ha resucitado, como dijo Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
7 E id de prisa, y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos; y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis He aquí, os lo he dicho.
8 Entonces ellas, saliendo de prisa del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos Y mientras iban a dar las nuevas a sus discípulos,
9 he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: Salve Y ellas se acercaron y abrazaron sus pies, y lo adoraron.
10 Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.
11 Y yendo ellas, he aquí unos de la guardia vinieron a la ciudad, y anunciaron a los principales sacerdotes todas las cosas que habían acontecido.
12 Y reunidos con los ancianos, y después de consultar, dieron mucho dinero a los soldados,
13 diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche y lo hurtaron, estando nosotros durmiendo.
14 Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros lo persuadiremos, y os evitaremos problemas.
15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como habían sido instruidos; y este dicho fue divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.
16 Mas los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
17 Y cuando lo vieron, lo adoraron; mas algunos dudaban.
18 Y acercándose Jesús, les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id y enseñad a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo Amén.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, de quien proceden todas las cosas buenas: Concédenos a nosotros, tus humildes siervos, que por tu santa inspiración pensemos aquellas cosas que son buenas, y por tu guía misericordiosa las llevemos a cabo, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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