Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 24 de mayo de 2025

Sábado de la Cuarta Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 116

1 Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas,
2 porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, lo invocaré en todos mis días.
3 Me rodearon los lazos de la muerte y me encontraron las angustias del sepulcro; angustia y dolor había yo hallado.
4 Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.
5 Clemente es Jehová, y justo; y nuestro Dios es misericordioso.
6 Jehová guarda a los sencillos; estaba yo postrado, y me salvó.
7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien.
8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas y mis pies de caída.
9 Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes.
10 Creí; por lo cual hablé, estando afligido en gran manera.
11 Y dije en mi premura: Todo hombre es mentiroso.
12 ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?
13 Tomaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de Jehová.
14 Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo.
15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
16 Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, yo soy tu siervo, hijo de tu sierva; has roto mis prisiones.
17 Te ofreceré sacrificio de alabanza e invocaré el nombre de Jehová.
18 A Jehová pagaré ahora mis votos delante de todo su pueblo,
19 en los atrios de la casa de Jehová, en medio de ti, oh Jerusalén Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 117

1 Alabad a Jehová, todas las naciones; loadlo, todos los pueblos,
2 porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 118

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 Diga ahora Israel que para siempre es su misericordia.
3 Diga ahora la casa de Aarón que para siempre es su misericordia.
4 Digan ahora los que temen a Jehová que para siempre es su misericordia.
5 Desde la angustia invoqué a Jah, y me respondió Jah, poniéndome en lugar espacioso.
6 Jehová está por mí, no temeré; ¿qué me puede hacer el hombre?
7 Jehová está por mí entre los que me ayudan; por tanto, yo veré la venganza en los que me aborrecen.
8 Mejor es esperar en Jehová que confiar en el hombre.
9 Mejor es esperar en Jehová que confiar en los príncipes.
10 Todas las naciones me cercaron; en el nombre de Jehová ciertamente las destruiré.
11 Me cercaron, sí, me cercaron; en el nombre de Jehová ciertamente las destruiré.
12 Me cercaron como abejas; fueron apagadas como fuego de espinos; en el nombre de Jehová ciertamente las destruiré.
13 Me empujaste con violencia para que cayera, pero Jehová me ayudó.
14 Mi fortaleza y mi canción es Jah, y él me ha sido por salvación.
15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas.
16 La diestra de Jehová es sublime; la diestra de Jehová hace proezas.
17 No moriré, sino que viviré y contaré las obras de Jah.
18 Me castigó gravemente Jah, pero no me entregó a la muerte.
19 Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas, alabaré a Jah.
20 Esta es la puerta de Jehová; por ella entrarán los justos.
21 Te alabaré, porque me has oído y me fuiste por salvación.
22 La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo;
23 de parte de Jehová es esto; es cosa maravillosa a nuestros ojos.
24 Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.
25 Oh Jehová, salva ahora, te ruego; oh Jehová, te ruego que nos hagas prosperar ahora.
26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos.
27 Jehová es Dios y nos ha resplandecido; atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
28 Mi Dios eres tú y te alabaré; Dios mío, te ensalzaré.
29 Alabad a Jehová porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Esdras 6

1 Entonces el rey Darío dio la orden, y buscaron en la casa de los libros, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia.
2 Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, un rollo dentro del cual estaba escrito así: Memoria:
3 En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios que está en Jerusalén, que la casa fuera reedificada para lugar en que ofrezcan sacrificios y que pusieran sus fundamentos; su altura, de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura;
4 tres hileras de piedras grandes, y una hilera de madera nueva; y que el gasto sea pagado de la casa del rey.
5 Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor sacó del templo que está en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan al templo que está en Jerusalén, a su lugar, y sean puestos en la casa de Dios.
6 Ahora, pues, Tatnai, gobernador del otro lado del río, Setar-boznai y sus compañeros, los afarsaqueos que estáis al otro lado del río, alejaos de allí.
7 Dejad la obra de esta casa de Dios al gobernador de los judíos y a sus ancianos, para que reedifiquen esta casa de Dios en su lugar.
8 Y por mí es dada orden de lo que habéis de hacer con estos ancianos de los judíos, para edificar esta casa de Dios: que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, los gastos sean pagados prontamente a aquellos hombres para que no cesen.
9 Y lo que fuere necesario, becerros y carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado cada día sin obstáculo alguno,
10 para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo y oren por la vida del rey y de sus hijos.
11 También es dada por mí orden que a cualquiera que cambiare este decreto, se arranque un madero de su casa, y levantado, sea colgado en él; y su casa sea hecha muladar por esto.
12 Y el Dios que hizo habitar allí su nombre destruya a todo rey y pueblo que pusiere su mano para cambiar o para destruir esta casa de Dios que está en Jerusalén Yo, Darío, he dado la orden; sea hecho prontamente.
13 Entonces Tatnai, gobernador del otro lado del río, y Setar-boznai y sus compañeros hicieron prontamente según el rey Darío había ordenado.
14 Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía de Hageo, el profeta, y de Zacarías, hijo de Iddo Edificaron, pues, y acabaron, conforme al mandamiento del Dios de Israel, y conforme al mandamiento de Ciro, y de Darío, y de Artajerjes, rey de Persia.
15 Y esta casa fue acabada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío.
16 Y los hijos de Israel, los sacerdotes y los levitas, y el resto de los deportados, hicieron la dedicación de esta casa de Dios con gozo.
17 Y ofrecieron en la dedicación de esta casa de Dios cien becerros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos; y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel.
18 Y pusieron a los sacerdotes en sus clases y a los levitas en sus divisiones, sobre la obra de Dios que está en Jerusalén, conforme a lo escrito en el libro de Moisés.
19 Y los deportados celebraron la Pascua a los catorce días del mes primero.
20 Porque los sacerdotes y los levitas se habían purificado a una; todos estaban limpios; y sacrificaron la Pascua por todos los deportados, y por sus hermanos los sacerdotes, y por sí mismos.
21 Y comieron los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio, con todos los que se habían apartado de la inmundicia de las naciones de la tierra uniéndose a ellos, para buscar a Jehová Dios de Israel.
22 Y celebraron la fiesta de los Panes sin levadura por siete días con regocijo, por cuanto Jehová los había alegrado y había convertido el corazón del rey de Asiria a ellos, para esforzar sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 22

1 Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:
2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo bodas a su hijo;
3 y envió a sus siervos para que llamaran a los invitados a las bodas; mas no querían venir.
4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los invitados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está preparado; venid a las bodas.
5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;
6 y otros, tomando a sus siervos, los afrentaron y los mataron.
7 Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas y quemó su ciudad.
8 Entonces dijo a sus siervos: La boda a la verdad está preparada; mas los que fueron llamados no eran dignos.
9 Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos halléis.
10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, así malos como buenos; y la boda se llenó de convidados.
11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no llevaba vestido de boda.
12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin tener vestido de boda? Mas él enmudeció.
13 Entonces el rey dijo a los que servían: Tomadlo atado de pies y de manos, y echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.
15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo lo atraparían en alguna palabra.
16 Y le enviaron sus discípulos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
17 Dinos, pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo al César, o no?
18 Mas Jesús, entendiendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
19 Mostradme la moneda del tributo Y ellos le presentaron un denario.
20 Entonces les dijo: ¿De quién es esta figura, y la inscripción?
21 Le dijeron: Del César Y les dijo: Pagad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
22 Y oyendo esto, se maravillaron, y dejándolo, se fueron.
23 Aquel día se acercaron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,
24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.
25 Había, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.
27 Y después de todos murió también la mujer.
28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? Porque todos la tuvieron.
29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección, ni se casan ni se dan en casamiento, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo.
31 Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, que dijo:
32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
33 Y oyendo esto, las multitudes estaban admiradas de su doctrina.
34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.
35 Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándolo y diciendo:
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
37 Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y el gran mandamiento.
39 Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó,
42 diciendo: ¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es Hijo? Le dijeron: De David.
43 Él les dijo: ¿Cómo, pues, David en Espíritu lo llama Señor, diciendo:
44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
45 Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es su hijo?
46 Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios todopoderoso, que solo tú puedes ordenar las voluntades y afectos desordenados de los hombres pecadores: Concede a tu pueblo que ame lo que tú mandas, y desee lo que tú prometes, para que así, entre los diversos y múltiples cambios del mundo, nuestros corazones estén firmemente fijos allí donde se hallan los verdaderos gozos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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