Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 23 de mayo de 2025

Viernes de la Cuarta Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 110

1 Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
2 Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder: Domina en medio de tus enemigos.
3 Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad; desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud.
4 Juró Jehová y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
5 El Señor está a tu diestra; herirá a los reyes en el día de su furor.
6 Juzgará entre las naciones, las llenará de cadáveres; herirá la cabeza que domina sobre muchas tierras.
7 Beberá del arroyo en el camino, por lo cual levantará la cabeza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 111

1 Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos.
2 Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren.
3 Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre.
4 Hizo memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová.
5 Dio alimento a los que lo temen; para siempre se acordará de su pacto.
6 El poder de sus obras anunció a su pueblo, dándoles la heredad de las naciones.
7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus preceptos,
8 afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud.
9 Redención ha enviado a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto Santo y temible es su nombre.
10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que ponen por obra sus mandamientos; su loor permanece para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 112

1 Bienaventurado el hombre que teme a Jehová y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
2 Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita.
3 Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.
4 Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente, y misericordioso, y justo.
5 El hombre bueno tiene misericordia y presta; gobierna sus cosas con juicio.
6 Por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna será el justo.
7 No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.
8 Asegurado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos la venganza.
9 Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria.
10 Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes y se consumirá; el deseo de los impíos perecerá.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 113

1 Alabad, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová.
2 Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y para siempre.
3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.
4 Ensalzado sobre todas las naciones es Jehová, sobre los cielos su gloria.
5 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en lo alto,
6 que se humilla a mirar en los cielos y en la tierra?
7 Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del estercolero,
8 para hacerlo sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
9 Él hace habitar en familia a la estéril, gozosa de ser madre de hijos Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Esdras 4

1 Y oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los que habían vuelto de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel,
2 se acercaron a Zorobabel y a los cabezas de las casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros, buscamos a vuestro Dios y a él sacrificamos desde los días de Esar-hadón, rey de Asiria, que nos hizo subir aquí.
3 Y les dijeron Zorobabel, y Jesúa, y los demás cabezas de las casas paternas de Israel: No tenéis nada que ver con nosotros para que edifiquéis casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.
4 Mas el pueblo de la tierra debilitaba las manos del pueblo de Judá, y los desalentaban de edificar.
5 Y sobornaron contra ellos consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro, rey de Persia, y hasta el reinado de Darío, rey de Persia.
6 Y en el reinado de Asuero, al principio de su reinado, escribieron una acusación contra los moradores de Judá y de Jerusalén.
7 Y en días de Artajerjes, escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y el resto de sus compañeros a Artajerjes, rey de Persia; y la escritura de la carta estaba escrita en arameo, y traducida al arameo.
8 Rehum, el canciller, y Simsai, el secretario, escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes, como sigue.
9 Entonces escribieron Rehum, el canciller, y Simsai, el secretario, y el resto de sus compañeros, los dineos y los afarsataqueos, los tefarleos, los afarseos, los erequeos, los babilonios, los susanqueos, los dieveos, los elamitas,
10 y el resto de pueblos que el gran y glorioso Asnapar deportó e hizo habitar en las ciudades de Samaria, y los demás del otro lado del río, etcétera.
11 Esta es la copia de la carta que le enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos, los hombres del otro lado del río, etcétera.
12 Sea notorio al rey que los judíos que subieron de ti a nosotros vinieron a Jerusalén, y edifican la ciudad rebelde y mala, y levantan los muros, y reparan los fundamentos.
13 Ahora, sea notorio al rey que si aquella ciudad fuere reedificada y los muros fueren levantados, no darán tributo, impuesto ni peaje, y el tesoro de los reyes será menoscabado.
14 Ahora, puesto que somos mantenidos por el palacio, no nos es apropiado ver el menosprecio del rey, por lo cual hemos enviado a hacerlo saber al rey,
15 para que se busque en el libro de las memorias de tus padres; y hallarás en el libro de las memorias, y sabrás que esta ciudad es una ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo se forman en medio de ella sediciones, por lo cual esta ciudad fue destruida.
16 Hacemos saber al rey que si esta ciudad fuere reedificada, y levantados sus muros, entonces la parte del otro lado del río no será tuya.
17 El rey envió esta respuesta: A Rehum, el canciller, y a Simsai, el secretario, y al resto de sus compañeros que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río: Paz, etcétera.
18 La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí.
19 Y por mí fue dado mandamiento, y buscaron y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes, y se rebela, y se forman en ella sediciones;
20 y que hubo reyes fuertes en Jerusalén que señorearon en todo lo que está al otro lado del río, y que se les pagaba tributo, impuesto y peaje.
21 Ahora pues, dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea reedificada esa ciudad hasta que por mí sea dada la orden.
22 Y mirad bien que no seáis negligentes en esto; ¿por qué habrá de crecer el daño para perjuicio de los reyes?
23 Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai, el secretario, y de sus compañeros, fueron rápidamente a Jerusalén, a los judíos, y les hicieron cesar con poder y fuerza.
24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que está en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 21

1 Y cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos,
2 diciéndoles: Id a la aldea que está delante de vosotros, y en seguida hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.
3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor tiene necesidad de ellos; y en seguida los enviará.
4 Y todo esto aconteció para que se cumpliera lo que fue dicho por el profeta, que dijo:
5 Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, y sobre un pollino, hijo de animal de yugo.
6 Y los discípulos fueron e hicieron como Jesús les mandó;
7 trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó sobre ellos.
8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
9 Y las multitudes que iban delante y las que iban detrás aclamaban, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
10 Y cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es este?
11 Y las multitudes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea.
12 Y entró Jesús en el Templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo, y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas;
13 y les dijo: Escrito está: Mi casa será llamada casa de oración, mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
14 Entonces ciegos y cojos vinieron a él en el Templo, y los sanó.
15 Mas los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el Templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! , se indignaron,
16 y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí ¿Nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania; y pasó la noche allí.
18 Y por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.
19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto Y al instante se secó la higuera.
20 Y viendo esto, los discípulos se maravillaron y decían: ¿Cómo se secó al instante la higuera?
21 Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si dijereis a este monte: Quítate y échate en el mar, será hecho.
22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
23 Y cuando llegó al Templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad?
24 Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una cosa, que si me la respondiereis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.
25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces razonaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
26 Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta.
27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos Y él también les dijo: Ni yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.
28 Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña.
29 Y respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue.
30 Y acercándose al segundo, le dijo lo mismo; y respondiendo él, dijo: Yo voy, señor Y no fue.
31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Ellos dijeron: El primero Les dijo Jesús: De cierto os digo que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.
32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; mas vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.
33 Oíd otra parábola: Había un hombre, señor de la casa, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno hirieron, y a otro mataron, y a otro apedrearon.
36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo.
37 Y finalmente les envió a su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.
38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémoslo, y tomemos su heredad.
39 Y tomándolo lo echaron fuera de la viña, y lo mataron.
40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?
41 Le dijeron: A los malos destruirá terriblemente, y arrendará su viña a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo.
42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, esta fue hecha cabeza del ángulo; de parte del Señor se ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
43 Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado, y será dado a un pueblo que haga los frutos de él.
44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, lo desmenuzará.
45 Y oyendo los principales sacerdotes y los fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.
46 Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo, porque lo tenían por profeta.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios todopoderoso, que solo tú puedes ordenar las voluntades y afectos desordenados de los hombres pecadores: Concede a tu pueblo que ame lo que tú mandas, y desee lo que tú prometes, para que así, entre los diversos y múltiples cambios del mundo, nuestros corazones estén firmemente fijos allí donde se hallan los verdaderos gozos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente