Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 21 de mayo de 2025

Miércoles de la Cuarta Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 106

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
2 ¿Quién expresará los hechos poderosos de Jehová? ¿contará todas sus alabanzas?
3 Bienaventurados los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
4 Acuérdate de mí, oh Jehová, en tu benevolencia para con tu pueblo; visítame con tu salvación,
5 para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu nación y me gloríe con tu heredad.
6 Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo.
8 Pero los salvó por causa de su nombre, para hacer notorio su poder.
9 Y reprendió al mar Rojo y lo secó, y los hizo ir por el abismo como por un desierto.
10 Y los salvó de mano del que los aborrecía, y los rescató de mano del adversario.
11 Y cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó ni uno de ellos.
12 Entonces creyeron en sus palabras y cantaron su alabanza.
13 Bien pronto se olvidaron de sus obras; no esperaron su consejo.
14 Y desearon con codicia en el desierto y tentaron a Dios en la soledad.
15 Y él les dio lo que pidieron, mas envió debilidad en sus almas.
16 Después tuvieron celos de Moisés en el campamento, y de Aarón, el santo de Jehová.
17 Se abrió la tierra y tragó a Datán, y cubrió el grupo de Abiram.
18 Y se encendió el fuego en su grupo; la llama quemó a los impíos.
19 Hicieron becerro en Horeb y se postraron ante una imagen de fundición.
20 Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
21 Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto,
22 maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables sobre el mar Rojo.
23 Y dijo que los hubiera destruido, de no haberse puesto Moisés, su escogido, en la brecha delante de él, a fin de apartar su ira para que no los destruyera.
24 Pero aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra,
25 antes murmuraron en sus tiendas y no oyeron la voz de Jehová.
26 Por tanto, alzó su mano contra ellos, para postrarlos en el desierto,
27 y postrar su descendencia entre las naciones, y esparcirlos por las tierras.
28 Se unieron asimismo a Baal-peor y comieron los sacrificios de los muertos.
29 Y provocaron a ira a Dios con sus obras, y se desató la mortandad entre ellos.
30 Entonces se levantó Finees e hizo juicio, y se detuvo la mortandad.
31 Y le fue contado por justicia de generación en generación para siempre.
32 También lo irritaron en las aguas de Meriba, y le fue mal a Moisés por causa de ellos,
33 porque hicieron que se rebelara su espíritu, y habló precipitadamente con sus labios.
34 No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo;
35 sino que se mezclaron con las naciones y aprendieron sus obras,
36 y sirvieron a sus ídolos, los cuales les fueron por tropiezo.
37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,
38 y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre.
39 Se contaminaron así con sus obras y fornicaron con sus hechos.
40 Entonces se encendió el furor de Jehová sobre su pueblo y abominó su heredad;
41 y los entregó en manos de las naciones, y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían.
42 Y sus enemigos los oprimieron y fueron quebrantados debajo de su mano.
43 Muchas veces los libró, pero ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados por su iniquidad.
44 Con todo, él miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor,
45 y se acordaba de su pacto con ellos, y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.
46 Hizo asimismo que tuvieran de ellos compasión todos los que los tenían cautivos.
47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
48 Bendito sea Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo: Amén Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 25

1 Y aconteció en el noveno año de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, que llegó Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército, contra Jerusalén y acampó contra ella; y edificaron contra ella baluartes alrededor.
2 Y la ciudad estuvo cercada hasta el undécimo año del rey Sedequías.
3 A los nueve días del mes prevaleció el hambre en la ciudad, y no hubo pan para el pueblo de la tierra.
4 Y fue abierta una brecha en la ciudad, y huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta entre los dos muros que había cerca del jardín del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arabá.
5 Y el ejército de los caldeos siguió al rey y lo alcanzó en las llanuras de Jericó, habiéndose dispersado de su lado todo su ejército.
6 Entonces prendieron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia, a Ribla, y pronunciaron sentencia contra él.
7 Y degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia; y cegaron los ojos de Sedequías, y lo ataron con cadenas, y lo llevaron a Babilonia.
8 Y en el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia.
9 Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas grandes quemó a fuego.
10 Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó los muros alrededor de Jerusalén.
11 Y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, y a los que se habían pasado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado de la multitud, los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia.
12 Pero de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que fueran viñadores y labradores.
13 Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron su bronce a Babilonia.
14 Se llevaron también los calderos, y las paletas, y las tenazas, y las cucharas, y todos los utensilios de bronce con que ministraban.
15 Y los incensarios y los tazones, los que eran de oro, de oro, y los que eran de plata, de plata; todo lo llevó el capitán de la guardia.
16 En cuanto a las dos columnas, el mar y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová, el peso del bronce de todos estos objetos era incalculable.
17 La altura de una columna era de dieciocho codos y había encima de ella un capitel de bronce, y la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel había una red y granadas alrededor, todo de bronce; y semejante obra había en la segunda columna con su red.
18 Asimismo tomó el capitán de la guardia al principal sacerdote Seraías, y al segundo sacerdote Sofonías, y a los tres guardas de la puerta.
19 Y de la ciudad tomó a un oficial que estaba encargado de los hombres de guerra, y a cinco hombres de los que veían la cara del rey, que se hallaron en la ciudad, y al principal escriba del ejército que revistaba al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo de la tierra que se hallaron en la ciudad.
20 Y los tomó Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó al rey de Babilonia, a Ribla.
21 Y el rey de Babilonia los hirió y les dio muerte en Ribla, en la tierra de Hamat Y llevó cautivo a Judá fuera de su tierra.
22 Y sobre el pueblo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, dejó en tierra de Judá, puso por gobernador a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán.
23 Y oyendo todos los capitanes del ejército, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia había puesto por gobernador a Gedalías, fueron a Gedalías en Mizpa: Ismael, hijo de Netanías, y Johanán, hijo de Carea, y Seraías, hijo de Tanhumet, el netofatita, y Jaazanías, hijo de Maacati, ellos con sus hombres.
24 Entonces Gedalías les hizo juramento a ellos y a sus hombres y les dijo: No temáis a los siervos de los caldeos; habitad en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.
25 Mas aconteció que en el mes séptimo llegó Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, del linaje real, y con él diez hombres, e hirieron a Gedalías, y murió, y también a los judíos y caldeos que estaban con él en Mizpa.
26 Y levantándose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejército, se fueron a Egipto porque tuvieron temor de los caldeos.
27 Y aconteció que en el año treinta y siete del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veintisiete días del mes, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, levantó la cabeza de Joaquín, rey de Judá, sacándolo de la casa de la cárcel.
28 Y le habló amigablemente, y puso su trono sobre el trono de los reyes que estaban con él en Babilonia.
29 Y le cambió los vestidos de su prisión, y siempre comió pan delante de él todos los días de su vida.
30 Y le fue dada su porción de parte del rey, una porción permanente, cada cosa en su día, todos los días de su vida.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 4

1 Téngannos los hombres por ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
2 Ahora bien, se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel.
3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo.
4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga es el Señor.
5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, quien también alumbrará lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza.
6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por causa de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno os envanezcáis el uno contra el otro.
7 Porque, ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
8 Ya estáis saciados, ya sois ricos, sin nosotros reináis; y ojalá reinarais, para que nosotros reináramos también juntamente con vosotros.
9 Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; porque hemos sido hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres.
10 Nosotros somos necios por causa de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, y vosotros fuertes; vosotros honorables, y nosotros sin honra.
11 Hasta esta hora pasamos hambre, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos abofeteados, y andamos errantes,
12 y nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos;
13 somos calumniados, y rogamos; hemos venido a ser como la escoria del mundo, el desecho de todos hasta ahora.
14 No escribo esto para avergonzaros, sino que os amonesto como a mis hijos amados.
15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.
16 Por tanto, os ruego que me imitéis.
17 Por esto os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mis caminos que son en Cristo, de la manera que enseño en todas partes en todas las iglesias.
18 Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiera de ir a vosotros.
19 Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras de los que andan envanecidos, sino el poder.
20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios todopoderoso, que solo tú puedes ordenar las voluntades y afectos desordenados de los hombres pecadores: Concede a tu pueblo que ame lo que tú mandas, y desee lo que tú prometes, para que así, entre los diversos y múltiples cambios del mundo, nuestros corazones estén firmemente fijos allí donde se hallan los verdaderos gozos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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