Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 16 de mayo de 2025

Viernes de la Tercera Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 82

1 Dios está en la congregación divina; en medio de los dioses juzga.
2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y haréis acepción de las personas de los impíos? Selah.
3 Defended al pobre y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.
4 Librad al afligido y al necesitado; libradlo de la mano de los impíos.
5 No saben ni entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra.
6 Yo dije: Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo;
7 pero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los príncipes.
8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 83

1 Oh Dios, no guardes silencio; no calles ni te estés quieto, oh Dios.
2 Porque he aquí que braman tus enemigos, y tus aborrecedores han alzado cabeza.
3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos.
4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel.
5 Porque han conspirado de corazón a una, contra ti han hecho alianza;
6 las tiendas de Edom y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;
7 Gebal, y Amón, y Amalec; Filistea con los habitantes de Tiro.
8 También Asiria se ha juntado con ellos; son por brazo a los hijos de Lot Selah.
9 Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el torrente Cisón,
10 que perecieron en Endor, fueron hechos estiércol para la tierra.
11 Pon a ellos, a sus nobles, como a Oreb y como a Zeeb; y como a Zeba y como a Zalmuna, a todos sus príncipes,
12 que han dicho: Tomemos para nosotros las moradas de Dios.
13 Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarasca delante del viento,
14 como fuego que quema el bosque, como llama que abrasa los montes.
15 Persíguelos así con tu tempestad y túrbalos con tu torbellino.
16 Llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh Jehová.
17 Sean afrentados y turbados para siempre, y sean deshonrados, y perezcan.
18 Y conozcan que tú sólo, cuyo nombre es Jehová, eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 84

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2 Anhela y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, junto a tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán Selah.
5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti, en cuyo corazón están tus caminos.
6 Atravesando el valle de Baca, lo cambian en fuente, también la lluvia temprana lo cubre de bendiciones.
7 Irán de poder en poder, verán a Dios en Sion.
8 Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob Selah.
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en las moradas de maldad.
11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que andan en integridad.
12 Jehová de los ejércitos, bienaventurado el hombre que confía en ti.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 85

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; volviste la cautividad de Jacob.
2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; cubriste todos los pecados de ellos Selah.
3 Apartaste todo tu enojo; te volviste del furor de tu ira.
4 Vuélvenos, oh Dios, salvación nuestra, y haz cesar tu indignación de sobre nosotros.
5 ¿Estarás irritado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
6 ¿No volverás tú a darnos vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia y danos tu salvación.
8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios, porque hablará paz a su pueblo y a sus santos; pero no se vuelvan ellos a la locura.
9 Ciertamente cercana está su salvación a los que lo temen, para que habite la gloria en nuestra tierra.
10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
11 La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos.
12 Jehová dará también el bien y nuestra tierra dará su fruto.
13 La justicia irá delante de él y sus pasos nos pondrá por camino.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 15

1 En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá.
2 Cuando comenzó a reinar era de dieciséis años, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén.
3 E hizo lo recto a ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías, su padre.
4 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
5 Mas Jehová hirió al rey con lepra, y fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó en casa separada, y Jotam, hijo del rey, estaba sobre el palacio, gobernando al pueblo de la tierra.
6 Y los demás hechos de Azarías y todas las cosas que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?
7 Y durmió Azarías con sus padres y lo sepultaron con sus padres en la Ciudad de David; y reinó en su lugar Jotam, su hijo.
8 En el año treinta y ocho de Azarías, rey de Judá, Zacarías, hijo de Jeroboam, reinó sobre Israel en Samaria seis meses.
9 E hizo lo malo a ojos de Jehová, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
10 Contra él conspiró Salum, hijo de Jabes, y lo hirió en presencia del pueblo, y lo mató, y reinó en su lugar.
11 Y los demás hechos de Zacarías, he aquí que están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
12 Y esta fue la palabra de Jehová que había hablado a Jehú, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel Y fue así.
13 Salum, hijo de Jabes, comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías, rey de Judá, y reinó un mes en Samaria,
14 pues subió Manahem, hijo de Gadi, de Tirsa, y llegó a Samaria, e hirió a Salum, hijo de Jabes, en Samaria, y lo mató, y reinó en su lugar.
15 Y los demás hechos de Salum y su conspiración que tramó, he aquí que están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
16 Entonces hirió Manahem a Tifsa, y a todos los que estaban en ella, y también sus términos desde Tirsa, porque no le habían abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus embarazadas.
17 En el año treinta y nueve de Azarías, rey de Judá, Manahem, hijo de Gadi, reinó sobre Israel en Samaria diez años.
18 E hizo lo malo a ojos de Jehová; no se apartó en todos sus días de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
19 Pul, rey de Asiria, fue contra la tierra; y dio Manahem a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a fortalecer el reino en su mano.
20 E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y ricos, a cada uno cincuenta siclos de plata para dar al rey de Asiria, y el rey de Asiria se volvió y no se detuvo allí en la tierra.
21 Y los demás hechos de Manahem y todas las cosas que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?
22 Y durmió Manahem con sus padres y reinó en su lugar Pekaía, su hijo.
23 En el año cincuenta de Azarías, rey de Judá, reinó Pekaía, hijo de Manahem, sobre Israel en Samaria; y reinó dos años.
24 E hizo lo malo a ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
25 Y conspiró contra él Peka, hijo de Remalías, capitán suyo, y lo hirió en Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Arié, y con él, cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas; y lo mató y reinó en su lugar.
26 Y los demás hechos de Pekaía y todas las cosas que hizo, he aquí que están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
27 En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, reinó Peka, hijo de Remalías, sobre Israel en Samaria; y reinó veinte años.
28 E hizo lo malo a ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
29 En los días de Peka, rey de Israel, vino Tiglat-pileser, rey de Asiria, y tomó a Ijón, y Abel-bet-maaca, y Janoa, y Cedes, y Hazor, y Galaad, y Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria.
30 Y Oseas, hijo de Ela, tramó una conspiración contra Peka, hijo de Remalías, y lo hirió, y lo mató, y reinó en su lugar en el año veinte de Jotam, hijo de Uzías.
31 Y los demás hechos de Peka y todas las cosas que hizo, he aquí que están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
32 En el segundo año de Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá.
33 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó dieciséis años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc.
34 E hizo lo recto a ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Uzías, su padre.
35 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos Él edificó la puerta superior de la casa de Jehová.
36 Y los demás hechos de Jotam y todas las cosas que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?
37 En aquel tiempo comenzó Jehová a enviar contra Judá a Rezín, rey de Siria, y a Peka, hijo de Remalías.
38 Y durmió Jotam con sus padres y fue sepultado con sus padres en la Ciudad de David, su padre; y reinó en su lugar Acaz, su hijo.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 15

1 Así que nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.
2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación.
3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan cayeron sobre mí.
4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas, a fin de que, por la paciencia y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé un mismo sentir entre vosotros según Cristo Jesús;
6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió para gloria de Dios.
8 Digo, pues, que Cristo Jesús fue hecho ministro de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres,
9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré salmos a tu nombre.
10 Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.
11 Y otra vez: Alabad al Señor, todos los gentiles, y magnificadlo, todos los pueblos.
12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, el que se levantará para regir a los gentiles; los gentiles esperarán en él.
13 Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
14 Pero yo mismo estoy seguro de vosotros, hermanos míos, que también vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.
15 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que me es dada por Dios.
16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.
18 Porque no osaría hablar de alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para la obediencia de los gentiles, con palabras y con obras,
19 con poder de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta Ilírico he predicado plenamente el evangelio de Cristo.
20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo hubiera sido nombrado antes, para no edificar sobre fundamento ajeno,
21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes no les fue anunciado acerca de él, verán; y los que no oyeron de él, entenderán.
22 Por esta causa también he sido impedido muchas veces de ir a vosotros.
23 Mas ahora, no teniendo más lugar en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,
24 cuando parta para España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado hacia allá por vosotros, si primero hubiere disfrutado un poco de vosotros.
25 Mas ahora parto a Jerusalén para ministrar a los santos,
26 porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los pobres de los santos que están en Jerusalén.
27 Porque les pareció bien, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, ellos también deben servirlos en los materiales.
28 Así que, cuando haya concluido esto y les haya consignado este fruto, pasaré entre vosotros de camino a España.
29 Y sé que cuando llegue a vosotros, llegaré con la abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.
30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis con oraciones a Dios por mí,
31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;
32 para que llegue a vosotros con gozo por la voluntad de Dios, y que encuentre reposo juntamente con vosotros.
33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que muestras a los que están en error la luz de tu verdad, a fin de que regresen al camino de la justicia: Concede a todos aquellos que son admitidos en la comunión de la religión de Cristo, que eviten aquellas cosas que son contrarias a su profesión, y sigan todas aquellas cosas que son conformes a la misma, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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