Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 14 de mayo de 2025

Miércoles de la Tercera Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 73

1 Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.
2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos,
3 porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.
4 Porque no hay ataduras de muerte para ellos, y su fuerza está entera.
5 No pasan trabajos humanos, ni son azotados con los otros hombres.
6 Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.
7 Los ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos del corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.
9 Ponen contra el cielo su boca y su lengua pasea la tierra.
10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, aumentaron sus riquezas.
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón y lavado mis manos en inocencia,
14 pues he sido azotado todo el día, y mi castigo empezaba por las mañanas.
15 Si dijera yo: Hablaré así; he aquí habría traicionado a la generación de tus hijos.
16 Cuando pensaba para saber esto, fue duro trabajo a mis ojos,
17 hasta que, entrando en el santuario de Dios, entendí el fin de ellos.
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamientos los harás caer.
19 ¡Cómo han sido asolados en un momento! Perecieron, se consumieron de terrores.
20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despiertes, menospreciarás sus apariencias.
21 Ciertamente se amargó mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.
22 Mas yo era ignorante y no entendía; era como una bestia delante de ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de mi mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque, he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que fornica apartándose de ti.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor Jehová mi refugio, para contar todas tus obras.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 74

1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste desde antiguo, que redimiste, la tribu de tu heredad; este monte Sion, donde has habitado.
3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a todo lo que ha hecho mal el enemigo en el santuario.
4 Tus enemigos han bramado en medio de tus congregaciones, han puesto sus divisas por señales.
5 Era conocido como el que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.
6 Y ahora sus entalladuras a una han quebrado con hachas y martillos.
7 Han puesto a fuego tu santuario, han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez Han quemado todas las congregaciones de Dios en la tierra.
9 No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta, ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Blasfemará el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano y tu diestra? ¿qué la escondes en tu seno?
12 Pero Dios es mi rey desde antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú dividiste el mar con tu fortaleza; quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.
14 Tú rompiste las cabezas del Leviatán; lo diste por comida al pueblo del desierto.
15 Tú abriste la fuente y el río; tú secaste ríos impetuosos.
16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú preparaste la luna y el sol.
17 Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha afrentado a Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.
20 Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
21 No vuelva avergonzado el abatido; el afligido y el menesteroso alaben tu nombre.
22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.
23 No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 11

1 Y Atalía, madre de Ocozías, viendo que su hijo había muerto, se levantó y destruyó a toda la descendencia real.
2 Pero Josaba, hija del rey Joram, hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, y lo sacó furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban matando; y lo ocultaron de delante de Atalía, a él y a su nodriza, en la cámara de dormir, y así no lo mataron.
3 Y estuvo escondido con ella en la casa de Jehová seis años, mientras Atalía reinaba sobre el país.
4 Y al séptimo año, Joiada envió y tomó a los jefes de cien, a los cereteos y a los de la guardia, y los metió consigo en la casa de Jehová, e hizo con ellos alianza, juramentándolos en la casa de Jehová, y les mostró al hijo del rey.
5 Y les mandó diciendo: Esto es lo que habéis de hacer: la tercera parte de vosotros, los que entran el sábado, tendrán la guarda de la casa del rey;
6 y la otra tercera parte estará en la puerta de Sur; y la otra tercera parte en la puerta de detrás de los de la guardia; así guardaréis la casa para que no sea allanada.
7 Y las dos partes de vosotros, esto es todos los que salen el sábado, tendréis la guarda de la casa de Jehová junto al rey.
8 Y estaréis alrededor del rey por todas partes, cada uno con sus armas en la mano, y cualquiera que entre dentro de estas filas, sea muerto Y estaréis con el rey cuando salga y cuando entre.
9 Y los jefes de cien hicieron conforme a todo lo que el sacerdote Joiada les mandó; y tomando cada uno a sus hombres, esto es los que habían de entrar el sábado y los que habían salido el sábado, fueron a Joiada, el sacerdote.
10 Y el sacerdote dio a los jefes de cien las lanzas y los escudos que habían sido del rey David, que estaban en la casa de Jehová.
11 Y los de la guardia se pusieron en orden, teniendo cada uno sus armas en su mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo de la casa, junto al altar y junto a la casa, alrededor del rey.
12 Y sacando Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el testimonio, y lo hicieron rey ungiéndolo; y batiendo las manos, dijeron: ¡Viva el rey!
13 Y cuando oyó Atalía el estruendo de la guardia y del pueblo, se fue hacia el pueblo, en la casa de Jehová;
14 y mirando, he aquí que el rey estaba junto a la columna, conforme a la costumbre, y los príncipes y los trompeteros junto al rey; y todo el pueblo de la tierra se regocijaba y tocaba las trompetas Entonces Atalía, rasgando sus vestidos, gritó: ¡Traición, traición!
15 Mas el sacerdote Joiada mandó a los jefes de cien que gobernaban el ejército y les dijo: Sacadla fuera del recinto de la casa, y el que la siga, matadlo a espada; porque el sacerdote dijo que no la mataran en la casa de Jehová.
16 Y le echaron mano, y cuando iba por el camino por donde entran los caballos a la casa del rey, allí la mataron.
17 Entonces Joiada hizo alianza entre Jehová y el rey y el pueblo, que serían pueblo de Jehová; también hizo alianza entre el rey y el pueblo.
18 Y todo el pueblo de la tierra entró en la casa de Baal y la derribaron; quebraron completamente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán, sacerdote de Baal, delante de los altares Y el sacerdote puso una guarnición sobre la casa de Jehová.
19 Después tomó a los jefes de cien, y a los cereteos, y a los de la guardia, y a todo el pueblo de la tierra, e hicieron bajar al rey desde la casa de Jehová, y fueron a la casa del rey por el camino de la puerta de los de la guardia; y se sentó Joás sobre el trono de los reyes.
20 Y todo el pueblo de la tierra se regocijó, y la ciudad tuvo reposo, pues a Atalía habían matado a espada en la casa del rey.
21 Joás era de siete años cuando comenzó a reinar.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 13

1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de Dios, y las autoridades que hay, por Dios han sido ordenadas.
2 Así que el que se opone a la autoridad, a la ordenanza de Dios se resiste; y los que se resisten recibirán condenación para sí mismos.
3 Porque los magistrados no están para infundir temor a las buenas obras, sino a las malas ¿Quieres, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás alabanza de ella,
4 porque es ministro de Dios para tu bien Mas si hicieres lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, porque es ministro de Dios, vengador para ejecutar su ira al que hace lo malo.
5 Por lo cual es necesario que le estéis sujetos, no solamente por la ira, sino también por la conciencia.
6 Porque por esto pagáis también los tributos, porque son ministros de Dios que sirven a esto mismo.
7 Pagad, pues, a todos lo que se les debe: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que temor, temor; al que honra, honra.
8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al otro ha cumplido la ley.
9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y si hay algún otro mandamiento, en esta palabra se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
11 Y esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
12 La noche está avanzada, y se acerca el día; dejemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos de la armadura de la luz.
13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en fornicaciones y lujurias, no en contiendas y envidia;
14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que muestras a los que están en error la luz de tu verdad, a fin de que regresen al camino de la justicia: Concede a todos aquellos que son admitidos en la comunión de la religión de Cristo, que eviten aquellas cosas que son contrarias a su profesión, y sigan todas aquellas cosas que son conformes a la misma, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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