Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 12 de mayo de 2025

Lunes de la Tercera Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 65

1 A ti es plácida la alabanza, oh Dios, en Sion, y a ti se pagará el voto,
2 tú que oyes la oración; a ti vendrá toda carne.
3 Las iniquidades prevalecen contra mí, mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
4 Bienaventurado el que tú escojas y atraigas a ti para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.
5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra y de los más remotos confines del mar.
6 Tú, el que afirma los montes con su poder, ceñido de valentía;
7 el que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus olas y el alboroto de los pueblos.
8 Por tanto, los habitantes de los confines de la tierra tienen temor de tus maravillas Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
9 Visitas la tierra y la haces abundar, en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas; preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.
10 Haces que se empapen sus surcos, haces descender sus canales; la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
11 Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan grosura.
12 Destilan sobre los pastos del desierto, y los collados se ciñen de alegría.
13 Se visten los prados de manadas y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo y aun cantan.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 66

1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.
2 Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza.
3 Decid a Dios: ¡Cuán temibles son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
4 Toda la tierra te adorará y cantará a ti; cantarán a tu nombre Selah.
5 Venid y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres.
6 Volvió el mar en tierra seca; por el río pasaron a pie; allí nos alegramos en él.
7 Él señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no serán ensalzados Selah.
8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.
9 Él es quien mantiene nuestra alma con vida y no permite que nuestros pies resbalen.
10 Porque tú nos probaste, oh Dios; nos refinaste como se refina la plata.
11 Nos metiste en la red; pusiste pesada carga sobre nuestros lomos.
12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por las aguas, y nos sacaste a la abundancia.
13 Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos,
14 que pronunciaron mis labios y habló mi boca cuando estaba angustiado.
15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; sacrificaré bueyes y machos cabríos Selah.
16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.
17 A él clamé con mi boca, y fue ensalzado con mi lengua.
18 Si en mi corazón hubiera yo mirado a la iniquidad, no me habría escuchado el Señor.
19 Mas ciertamente me oyó Dios; atendió a la voz de mi súplica.
20 Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración ni de mí su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 67

1 Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
2 para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación.
3 Te alaben los pueblos, oh Dios; te alaben todos los pueblos.
4 Alégrense y gócense las naciones; porque juzgarás los pueblos con equidad y pastorearás las naciones en la tierra Selah.
5 Te alaben los pueblos, oh Dios; te alaben todos los pueblos.
6 La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los confines de la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 7

1 Entonces dijo Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.
2 Y el capitán, sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios y dijo: Si Jehová hiciera ahora ventanas en el cielo, ¿podría ser esto así? Y él dijo: He aquí, tú lo verás con tus ojos, pero no comerás de ello.
3 Y había cuatro hombres leprosos a la entrada de la puerta, los cuales se dijeron el uno al otro: ¿Para qué estamos sentados aquí hasta morir?
4 Si dijéremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos Vamos, pues, ahora, y pasémonos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos, y si nos dieren la muerte, moriremos.
5 Se levantaron, pues, al anochecer para ir al campamento de los sirios; y llegando a un extremo del campamento de los sirios, he aquí, no había nadie allí.
6 Porque el Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyera estruendo de carros, estruendo de caballos y estruendo de gran ejército; y se dijeron los unos a los otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios para que vengan contra nosotros.
7 Y se habían levantado y huido al anochecer, dejando sus tiendas y sus caballos y sus asnos y el campamento tal como estaba, y habían huido para salvar sus vidas.
8 Y cuando los leprosos llegaron al extremo del campamento, entraron en una tienda, y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron a esconderlo; y al volver, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron cosas que fueron a esconder.
9 Y se dijeron el uno al otro: No hacemos bien; hoy es día de buenas nuevas y nosotros callamos; y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la iniquidad Vamos pues, ahora, y entremos, y declarémoslo a la casa del rey.
10 Y fueron, y dieron voces a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había allí hombre ni voz de hombre, sino que estaban los caballos atados, y los asnos atados, y las tiendas tal como estaban.
11 Y los porteros dieron voces y lo declararon dentro, en la casa del rey.
12 Y se levantó el rey de noche y dijo a sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los sirios Ellos saben que estamos hambrientos, y han salido del campamento para esconderse en el campo diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en la ciudad.
13 Entonces respondió uno de sus siervos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (he aquí, ellos son como toda la multitud de Israel que ha quedado en ella; he aquí, ellos son como toda la multitud de Israel que ha perecido), y enviémoslos, y veamos.
14 Tomaron, pues, dos carros con sus caballos, y los envió el rey tras el campamento de los sirios diciendo: Id y ved.
15 Y ellos fueron tras ellos hasta el Jordán, y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestidos y utensilios que los sirios habían arrojado al huir apresuradamente Y volvieron los mensajeros y lo hicieron saber al rey.
16 Entonces el pueblo salió, y saquearon el campamento de los sirios Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.
17 Y el rey puso a la puerta a aquel capitán sobre cuya mano él se apoyaba; y lo atropelló el pueblo a la entrada y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, lo que dijo cuando el rey descendió a él.
18 Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había dicho al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y un seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria.
19 Y aquel capitán había respondido al varón de Dios, diciendo: Si Jehová hiciera ventanas en el cielo, ¿podría ser esto así? Y él dijo: He aquí, tú lo verás con tus ojos, pero no comerás de ello.
20 Y le sucedió así, porque el pueblo lo atropelló a la entrada, y murió.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 11

1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? De ninguna manera Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
2 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual antes conoció ¿O no sabéis lo que dice la Escritura acerca de Elías? Cómo habló a Dios contra Israel, diciendo:
3 Señor, a tus profetas han matado y tus altares han derribado; y solo yo he quedado, y procuran matarme.
4 Pero, ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
5 Así también, aún en este tiempo ha quedado un remanente según la elección de gracia.
6 Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7 ¿Qué, pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero la elección lo ha alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos para que no vean y oídos para que no oigan, hasta el día de hoy.
9 Y David dice: Sea vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en retribución a ellos;
10 sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y dobla sus espaldas siempre.
11 Digo, pues: ¿Han tropezado para que cayeran? De ninguna manera; mas por la transgresión de ellos vino la salvación a los gentiles, para provocarlos a celos.
12 Y si la transgresión de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más la plenitud de ellos?
13 Porque a vosotros hablo, gentiles En cuanto yo soy apóstol de los gentiles, mi ministerio honro,
14 por si en alguna manera provocara a celos a los de mi carne, e hiciera salvos a algunos de ellos.
15 Porque si el rechazo de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su recibimiento sino vida de entre los muertos?
16 Y si las primicias son santas, también lo es toda la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
17 Mas si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho copartícipe de la raíz y de la grosura del olivo,
18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
19 Dirás, pues: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.
20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie No te ensoberbezcas, antes teme;
21 porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, teme no sea que a ti tampoco te perdone.
22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permanecieres en su bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados; pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes acerca de vosotros mismos: que el endurecimiento en parte ha acontecido a Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
26 y así todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, y quitará de Jacob la impiedad.
27 Y este será mi pacto con ellos, cuando quite sus pecados.
28 Así que, en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
29 Porque sin arrepentimiento son los dones y el llamamiento de Dios.
30 Porque como también vosotros en otro tiempo no creísteis a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos;
31 así también estos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
32 Porque Dios encerró a todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.
33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!
34 Porque, ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
35 ¿O quién le dio a él primero, para que luego le sea pagado?
36 Porque de él, y por él, y para él son todas las cosas A él sea la gloria por los siglos Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que muestras a los que están en error la luz de tu verdad, a fin de que regresen al camino de la justicia: Concede a todos aquellos que son admitidos en la comunión de la religión de Cristo, que eviten aquellas cosas que son contrarias a su profesión, y sigan todas aquellas cosas que son conformes a la misma, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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