Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Oración Matutina

Fecha: 9 de mayo de 2025

Viernes de la Segunda Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 44

1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
2 Tú con tu mano echaste las naciones y los plantaste a ellos; afligiste a los pueblos y los arrojaste.
3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
4 Tú, oh Dios, eres mi rey; manda salvación a Jacob.
5 Por medio de ti embestiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios,
6 porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará,
7 pues tú nos has salvado de nuestros enemigos y has avergonzado a los que nos aborrecían.
8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre Selah.
9 Pero nos has desechado y nos has hecho avergonzar, y no sales con nuestros ejércitos.
10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo y los que nos aborrecían nos saquearon para sí.
11 Nos pusiste por comida como a ovejas, y nos esparciste entre las naciones.
12 Has vendido a tu pueblo de balde y no aumentaste su precio.
13 Nos pusiste por vergüenza para nuestros vecinos, por escarnio y por burla para los que nos rodean.
14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones, al vernos menean la cabeza entre los pueblos.
15 Cada día mi vergüenza está delante de mí y la confusión de mi rostro me cubre,
16 por la voz del que me vitupera y deshonra, por razón del enemigo y del vengativo.
17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, ni hemos faltado a tu pacto.
18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos,
19 cuando nos quebrantaste en el lugar de los chacales y nos cubriste con sombra de muerte.
20 Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios o alzado nuestras manos a un dios ajeno,
21 ¿no inquiriría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
22 Pero por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.
23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta; no nos deseches para siempre.
24 ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestra aflicción y de la opresión nuestra?
25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado a la tierra.
26 Levántate para ayudarnos y redímenos por causa de tu misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 45

1 Rebosa mi corazón palabra buena; digo yo al Rey mis obras; mi lengua es pluma de escribiente ligero.
2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
3 Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad.
4 Y en tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.
5 Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de equidad es el cetro de tu reino.
7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.
8 Mirra, y áloe, y casia exhalan todos tus vestidos; desde palacios de marfil te han recreado.
9 Hijas de reyes hay entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir.
10 Oye, hija, y mira, e inclina tu oído, y olvida tu pueblo y la casa de tu padre,
11 y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Señor.
12 Y la hija de Tiro vendrá con presente; implorarán tu favor los ricos del pueblo.
13 Toda gloriosa es la hija del rey en el interior de su palacio; de brocado de oro es su vestido.
14 Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes irán en pos de ella; sus compañeras serán traídas a ti.
15 Serán traídas con alegría y gozo, entrarán en el palacio del rey.
16 En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.
17 Haré memoria de tu nombre en todas las generaciones, por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 46

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2 Por tanto, no temeremos aunque la tierra sea removida, y aunque se traspasen los montes al corazón del mar;
3 aunque bramen y se turben sus aguas; y tiemblen los montes a causa de su braveza Selah.
4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella, no será conmovida; Dios la ayudará al clarear la mañana.
6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra.
7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob Selah.
8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha hecho asolamientos en la tierra,
9 que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; él quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego.
10 Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré ensalzado entre las naciones, seré ensalzado en la tierra.
11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob Selah.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Reyes 22

1 Y tres años pasaron sin guerra entre los sirios e Israel.
2 Y aconteció al tercer año que Josafat, rey de Judá, descendió al rey de Israel.
3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿No sabéis que Ramot de Galaad es nuestra? Y nosotros estamos quietos sin tomarla de mano del rey de Siria.
4 Y dijo a Josafat: ¿Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? Y Josafat respondió al rey de Israel: Yo soy como tú, mi pueblo como tu pueblo, mis caballos como tus caballos.
5 Y dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová.
6 Entonces el rey de Israel juntó a los profetas, como cuatrocientos hombres, a los cuales dijo: ¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad o desistiré? Y ellos dijeron: Sube, porque el Señor la entregará en mano del rey.
7 Y dijo Josafat: ¿No hay aún aquí algún profeta de Jehová, por el cual consultemos?
8 Y el rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino solamente el mal Este es Micaías, hijo de Imla Y Josafat dijo: No hable el rey así.
9 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial y le dijo: Trae pronto a Micaías, hijo de Imla.
10 Y el rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de sus ropas reales, en la era a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos.
11 Y Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Así ha dicho Jehová: Con estos acornearás a los sirios hasta acabar con ellos.
12 Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad y serás prosperado, porque Jehová la entregará en mano del rey.
13 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló diciendo: He aquí las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey el bien; sea ahora tu palabra conforme a la palabra de uno de ellos, y anuncia el bien.
14 Y dijo Micaías: Vive Jehová, que lo que Jehová me hable, eso diré.
15 Llegó, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad o desistiremos? Y él le respondió: Sube, que serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey.
16 Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de hacerte jurar que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?
17 Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz.
18 Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había dicho yo? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal.
19 Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda.
20 Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera y otro decía de otra.
21 Y salió un espíritu, y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo lo induciré Y Jehová le dijo: ¿De qué manera?
22 Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas Y él dijo: Lo inducirás y aun prevalecerás; sal y hazlo así.
23 Y ahora, he aquí que Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.
24 Acercándose entonces Sedequías, hijo de Quenaana, golpeó a Micaías en la mejilla diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?
25 Y Micaías respondió: He aquí, tú lo verás en aquel día, cuando te vayas metiendo de cámara en cámara para esconderte.
26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y hazlo volver a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey.
27 Y dirás: Así ha dicho el rey: Poned a este en la cárcel, y mantenedlo con pan de angustia y con agua de angustia hasta que yo vuelva en paz.
28 Y dijo Micaías: Si en verdad volvieres en paz, Jehová no ha hablado por mí Y dijo: Oíd, pueblos todos.
29 Subió, pues, el rey de Israel con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad.
30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré y entraré en la batalla, y tú vístete tus vestidos Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.
31 Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos comandantes de los carros, diciendo: No peleéis con pequeño ni con grande, sino sólo contra el rey de Israel.
32 Y aconteció que cuando los comandantes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente este es el rey de Israel; y fueron hacia él para pelear contra él, mas Josafat clamó.
33 Y sucedió que al ver los comandantes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él.
34 Y un hombre disparó el arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las junturas y la coraza Y él dijo a su carretero: Da la vuelta y sácame del campo, pues estoy herido.
35 Y la batalla había arreciado aquel día, y el rey fue sostenido en pie en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió; y la sangre de la herida corría por el fondo del carro.
36 Y a la puesta del sol salió un pregón por el campamento diciendo: ¡Cada uno a su ciudad y cada cual a su tierra!
37 Y murió el rey y fue llevado a Samaria, y sepultaron al rey en Samaria.
38 Y lavaron el carro en el estanque de Samaria, y los perros lamieron su sangre (también las rameras se lavaban allí), conforme a la palabra que Jehová había hablado.
39 Y los demás hechos de Acab, y todas las cosas que hizo, y la casa de marfil que edificó, y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel?
40 Y durmió Acab con sus padres y reinó en su lugar Ocozías, su hijo.
41 Y Josafat, hijo de Asa, comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab, rey de Israel.
42 Era Josafat de treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén Y el nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.
43 Y anduvo en todo el camino de Asa, su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto a ojos de Jehová Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
44 Y Josafat hizo la paz con el rey de Israel.
45 Y los demás hechos de Josafat, y sus hazañas y las guerras que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?
46 Barrió también de la tierra al resto de los sodomitas que habían quedado en el tiempo de su padre Asa.
47 No había entonces rey en Edom; había gobernador en lugar de rey.
48 Y Josafat había hecho navíos en Tarsis para ir a Ofir por oro, pero no fueron, porque se rompieron en Ezión-geber.
49 Entonces Ocozías, hijo de Acab, dijo a Josafat: Vayan mis siervos con tus siervos en los navíos Pero Josafat no quiso.
50 Y durmió Josafat con sus padres y fue sepultado con sus padres en la Ciudad de David, su padre; y en su lugar reinó Joram, su hijo.
51 Y Ocozías, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria el año diecisiete de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel.
52 E hizo lo malo a ojos de Jehová y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel,
53 porque sirvió a Baal y lo adoró, y provocó a ira a Jehová, Dios de Israel, conforme a todas las cosas que había hecho su padre.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 7

1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, se os medirá.
3 Y ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga que está en tu ojo?
4 O ¿cómo dirás a tu hermano: Deja que saque de tu ojo la paja, y he aquí la viga en tu ojo?
5 ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos; no sea que las huellen con sus patas, y se vuelvan y os despedacen.
7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿O qué hombre hay de entre vosotros que, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra?
10 ¿Y si le pidiere un pescado, le dará una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?
12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.
14 Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
15 Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da buenos frutos; pero el árbol malo da malos frutos.
18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
24 Cualquiera, pues, que oye estas palabras mías, y las hace, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la peña;
25 y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre la peña.
26 Y cualquiera que oye estas palabras mías, y no las hace, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena;
27 y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, y cayó; y fue grande su ruina.
28 Y aconteció que cuando Jesús acabó estas palabras, las multitudes se admiraban de su doctrina;
29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para ser para nosotros tanto un sacrificio por el pecado como también un ejemplo de vida piadosa: Danos gracia para que siempre recibamos con la mayor gratitud ese beneficio inestimable suyo, y también procuremos diariamente seguir los benditos pasos de su vida santísima, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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