Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 3 de mayo de 2025

Sábado de la Primera Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 15

1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte?
2 El que anda en integridad, y hace justicia, y habla verdad en su corazón.
3 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni levanta oprobio contra su cercano.
4 Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil, pero honra a los que temen a Jehová; el que jura en daño suyo y no por eso cambia.
5 Quien su dinero no da a usura ni contra el inocente toma cohecho El que hace estas cosas no resbalará jamás.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 16

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres el Señor; mi bien a ti no aprovecha.
3 Para los santos que están en la tierra, y para los nobles, toda mi complacencia está en ellos.
4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que se apresuran tras otro dios; no ofreceré yo sus libaciones de sangre ni en mis labios tomaré sus nombres.
5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte.
6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos; asimismo es hermosa la heredad que me ha tocado.
7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia.
8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9 Se alegró, por tanto, mi corazón y se gozó mi gloria; también mi carne reposará segura;
10 porque no dejarás mi alma en el sepulcro ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
11 Me harás conocer la senda de la vida; plenitud de gozo hay en tu presencia, deleites en tu diestra para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 17

1 Oye, oh Jehová, la justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
2 De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no transgreda.
4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas del violento.
5 Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.
6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.
7 Haz maravillosas tus misericordias, tú que salvas a los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.
8 Guárdame como la niña del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,
9 de delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que cercan mi vida.
10 Han cerrado su corazón con su grosura; con su boca hablan arrogantemente.
11 Ahora han cercado nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.
12 Se parecen al león que desea hacer presa y al leoncillo que está escondido.
13 Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstralo; libra mi alma del malo con tu espada,
14 de los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro; sacian a sus hijos y dejan el resto a sus pequeños.
15 Yo en justicia veré tu rostro; seré saciado cuando despierte a tu semejanza.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Reyes 10

1 Y oyendo la reina de Sabá la fama de Salomón por causa del nombre de Jehová, fue a probarlo con preguntas difíciles.
2 Y fue a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas Y cuando llegó a Salomón, le expuso todo lo que tenía en su corazón.
3 Y Salomón le contestó todas sus palabras; no hubo cosa oculta que el rey no le contestara.
4 Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado,
5 y la comida de su mesa, y las habitaciones de sus siervos, y la distinción de los que lo servían y sus vestidos, y sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, se quedó sin aliento.
6 Entonces dijo al rey: Es verdad lo que había oído en mi tierra de tus hechos y de tu sabiduría,
7 pero yo no creía estas cosas, hasta que he venido y mis ojos han visto, y he aquí, no se me dijo ni la mitad; sobrepasas en sabiduría y bienes a la fama que había oído.
8 Bienaventurados tus hombres, bienaventurados estos tus siervos que están continuamente delante de ti y que oyen tu sabiduría.
9 Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto por rey para que hagas derecho y justicia.
10 Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especias, y piedras preciosas; nunca llegó tan gran cantidad de especias como la que la reina de Sabá dio al rey Salomón.
11 Y la flota de Hiram que había traído el oro de Ofir traía también de Ofir gran cantidad de madera de sándalo y piedras preciosas.
12 Y con la madera de sándalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehová y para las casas reales, y arpas y salterios para los cantores; nunca llegó tanta madera de sándalo ni se ha visto hasta hoy.
13 Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que quiso pedirle, además de lo que le dio de su mano el rey Salomón Y ella se volvió y se fue a su tierra con sus siervos.
14 Y el peso del oro que llegaba a Salomón cada año era seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
15 sin lo de los mercaderes, y de la mercancía de los comerciantes, y de todos los reyes de Arabia, y de los gobernadores de la tierra.
16 Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro batido, seiscientos siclos de oro gastó en cada pavés.
17 Asimismo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y los puso el rey en la casa del Bosque del Líbano.
18 Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual revistió de oro fino.
19 Seis gradas tenía el trono, y la parte alta del trono era redonda por el respaldo, y tenía brazos a un lado y al otro del lugar del asiento, y dos leones estaban junto a los brazos.
20 También estaban puestos allí doce leones sobre las seis gradas, a un lado y al otro; en ningún otro reino se había hecho trono semejante.
21 Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del Bosque del Líbano era de oro purísimo; no había plata, porque en los días de Salomón no era de estima alguna.
22 Porque el rey tenía en el mar una flota de Tarsis, junto con la flota de Hiram; una vez cada tres años llegaba la flota de Tarsis y traía oro, y plata, y marfil, y simios, y pavos reales.
23 Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría.
24 Toda la tierra procuraba ver el rostro de Salomón para oír su sabiduría que Dios había puesto en su corazón.
25 Y cada uno le llevaba su presente: objetos de plata, y objetos de oro, y vestidos, y armas, y especias, y caballos, y mulos, cada cosa de año en año.
26 Y juntó Salomón carros y jinetes, y tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén.
27 Y puso el rey plata en Jerusalén como piedras, y puso cedros como los sicómoros que están en la Sefela en abundancia.
28 Y traían de Egipto los caballos a Salomón, porque la compañía de los mercaderes del rey compraba allí la caravana de caballos por precio.
29 Y un carro subía y salía de Egipto por seiscientas piezas de plata, y un caballo por ciento cincuenta; y así los sacaban por mano de ellos para todos los reyes de los heteos y para los reyes de Siria.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Mateo 1

1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
2 Abraham engendró a Isaac, e Isaac engendró a Jacob, y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos,
3 y Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara; y Fares engendró a Esrom, y Esrom engendró a Aram,
4 y Aram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón,
5 y Salmón engendró, de Rahab, a Booz; y Booz engendró, de Rut, a Obed; y Obed engendró a Isaí,
6 e Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón, de la que fue mujer de Urías;
7 y Salomón engendró a Roboam, y Roboam engendró a Abías, y Abías engendró a Asa,
8 y Asa engendró a Josafat, y Josafat engendró a Joram, y Joram engendró a Uzías,
9 y Uzías engendró a Jotam, y Jotam engendró a Acaz, y Acaz engendró a Ezequías,
10 y Ezequías engendró a Manasés, y Manasés engendró a Amón, y Amón engendró a Josías,
11 y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.
12 Y después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel engendró a Zorobabel,
13 y Zorobabel engendró a Abiud, y Abiud engendró a Eliaquim, y Eliaquim engendró a Azor,
14 y Azor engendró a Sadoc, y Sadoc engendró a Aquim, y Aquim engendró a Eliud,
15 y Eliud engendró a Eleazar, y Eleazar engendró a Matán, y Matán engendró a Jacob,
16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.
17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
18 Y el nacimiento de Jesucristo fue así: Estando María su madre desposada con José, antes que se juntaran, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
19 Y José, su marido, como era justo y no quería infamarla, se propuso dejarla secretamente.
20 Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor se le apareció en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
22 Y todo esto aconteció para que se cumpliera lo que fue dicho por el Señor por medio del profeta, que dijo:
23 He aquí la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.
24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.
25 Y no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y llamó su nombre JESÚS.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Padre todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para morir por nuestros pecados y resucitar para nuestra justificación: Concédenos apartar de tal manera la levadura de malicia y maldad, que siempre te sirvamos en pureza de vida y verdad, por los méritos de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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