Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 24 de abril de 2025

Jueves de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 119:1–32

1 Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová.
2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo el corazón lo buscan;
3 tampoco hacen iniquidad los que andan en sus caminos.
4 Tú ordenaste tus preceptos para que sean muy guardados.
5 ¡Ojalá fueran afirmados mis caminos para guardar tus estatutos!
6 Entonces no sería yo avergonzado, al considerar todos tus mandamientos.
7 Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprenda tus justos juicios.
8 Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente.
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
10 Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviar de tus mandamientos.
11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
12 Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos.
13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
14 Me he gozado en el camino de tus testimonios como lo haría sobre toda riqueza.
15 En tus preceptos meditaré y consideraré tus caminos.
16 Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras.
17 Haz bien a tu siervo; que viva y guarde tu palabra.
18 Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley.
19 Extranjero soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos.
20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.
21 Reprendiste a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.
22 Aparta de mí oprobio y menosprecio, porque tus testimonios he guardado.
23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
24 También tus testimonios son mi deleite y mis consejeros.
25 Está pegada al polvo mi alma; vivifícame conforme a tu palabra.
26 Mis caminos te conté y me has respondido; enséñame tus estatutos.
27 Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas.
28 Se deshace mi alma de ansiedad; confírmame según tu palabra.
29 Aparta de mí camino de mentira y concédeme tu ley.
30 Escogí el camino de la fidelidad; he puesto tus juicios delante de mí.
31 Me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences.
32 Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 21

1 Y en los días de David hubo hambre por tres años, año tras año Y David buscó el rostro de Jehová, y Jehová le dijo: Es por Saúl y por aquella casa sanguinaria, porque mató a los gabaonitas.
2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas y les habló Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento; pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.
3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros y con qué haré expiación para que bendigáis la heredad de Jehová?
4 Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos pleito sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa, ni queremos que muera hombre alguno de Israel Y él les dijo: Lo que vosotros digáis haré por vosotros.
5 Y ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el término de Israel,
6 se nos entreguen siete varones de entre sus hijos para que los ahorquemos para Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová Y el rey dijo: Yo los daré.
7 Y perdonó el rey a Mefi-boset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saúl.
8 Mas tomó el rey a los dos hijos de Rizpa, hija de Aja, los cuales ella había dado a luz a Saúl, esto es a Armoni y a Mefi-boset, y cinco hijos de Mical, hija de Saúl, los cuales ella había dado a luz a Adriel, hijo de Barzilai, el meholatita,
9 y los entregó en manos de los gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová; y cayeron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en el tiempo de la siega, en los primeros días, al principio de la siega de la cebada.
10 Y tomando Rizpa, hija de Aja, un saco, lo tendió para sí sobre un peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posara sobre ellos de día, ni bestias del campo de noche.
11 Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl.
12 Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán, su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa.
13 E hizo subir de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán, su hijo, y juntaron también los huesos de los ahorcados.
14 Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en la tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis, su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado Y después de esto Dios fue propicio a la tierra.
15 Y los filisteos volvieron a hacer guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.
16 E Isbi-benob, el cual era de los descendientes del gigante, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien tenía ceñida una espada nueva trató de matar a David;
17 pero Abisai, hijo de Sarvia, lo socorrió, e hirió al filisteo y lo mató Entonces los hombres de David le juraron diciendo: Nunca más saldrás con nosotros a la batalla, para que no apagues la lámpara de Israel.
18 Y sucedió después de esto que hubo otra guerra en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai, el husatita, mató a Saf, que era de los descendientes del gigante.
19 Y hubo otra guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat, el geteo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de telar.
20 Y hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total; y también él le había nacido al gigante.
21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David.
22 Estos cuatro le habían nacido al gigante en Gat, los cuales cayeron por la mano de David y por la mano de sus siervos.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Pedro 3

1 Amados, yo os escribo ahora esta segunda carta y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,
2 para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por nosotros los apóstoles;
3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias.
4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.
5 Pues ellos ignoran voluntariamente que, por la palabra de Dios, los cielos fueron hechos en el tiempo antiguo, y la tierra, que proviene del agua y por el agua está asentada;
6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;
7 mas los cielos y la tierra que existen ahora son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
8 Mas, oh amados, no ignoréis esto, que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.
9 El Señor no retarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.
10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué clase de personas debéis ser vosotros en santa y piadosa manera de vivir,
12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos, siendo abrasados, se fundirán?
13 Pero esperamos, según su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
15 Y considerad que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,
16 como también en todas sus epístolas, en las que habla de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos de que por el error de los perversos no seáis arrastrados junto con ellos y caigáis de vuestra firmeza.
18 Mas creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que por medio de tu Hijo unigénito Jesucristo has vencido la muerte y abierto para nosotros la puerta de la vida eterna: Humildemente te suplicamos que así como por tu gracia especial que nos precede pones en nuestras mentes buenos deseos, así también con tu ayuda continua podamos llevarlos a buen término, por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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