Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 15 de abril de 2025

Martes Santo

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 78

1 Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
2 Abriré en parábolas mi boca; declararé enigmas que son desde la antigüedad,
3 los cuales hemos oído y entendido, y que nuestros padres nos contaron.
4 No los encubriremos a sus hijos, a la generación venidera contaremos las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y las maravillas que hizo.
5 Él estableció testimonio en Jacob y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificaran a sus hijos.
6 para que lo sepa la generación venidera, los hijos que nacerán; estos se levantarán, y lo contarán a sus hijos,
7 a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos,
8 y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu.
9 Los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron las espaldas en el día de la batalla.
10 No guardaron el pacto de Dios ni quisieron andar en su ley,
11 sino que se olvidaron de sus obras y de sus maravillas que les había mostrado.
12 Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
13 Dividió el mar y los hizo pasar, y detuvo las aguas como en un montón.
14 Y los guio de día con nube y toda la noche con luz de fuego.
15 Hendió las peñas en el desierto y les dio a beber como de grandes abismos,
16 y sacó de la peña corrientes e hizo descender aguas como ríos.
17 Pero aún volvieron a pecar contra él, rebelándose contra el Altísimo en el desierto.
18 Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto.
19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios poner mesa en el desierto?
20 He aquí, ha herido la peña, y fluyeron aguas, y torrentes inundaron la tierra ¿Podrá también dar pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo?
21 Por tanto, lo oyó Jehová y se indignó; y se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel,
22 por cuanto no habían creído a Dios ni habían confiado en su salvación;
23 aunque mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,
24 e hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo de los cielos.
25 Pan de poderosos comió el hombre; les envió comida hasta saciarlos.
26 Movió el viento del este en el cielo, y trajo con su fortaleza el viento del sur,
27 e hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves aladas como arena del mar.
28 Y las hizo caer en medio del campamento de ellos, alrededor de sus tiendas.
29 Y comieron, y se saciaron mucho; les cumplió, pues, su deseo.
30 No habían aún quitado de sí su deseo, aún estaba su comida en su boca,
31 cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató a los más robustos de ellos, y derribó a los escogidos de Israel.
32 Con todo esto, pecaron aún y no dieron crédito a sus maravillas.
33 Entonces consumió en vanidad sus días y sus años en tribulación.
34 Si los mataba, entonces lo buscaban; entonces se volvían y buscaban a Dios de mañana.
35 Y se acordaban de que Dios era su roca, y el Dios Altísimo su redentor.
36 Pero lo lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían;
37 pues sus corazones no eran rectos con él ni estuvieron firmes en su pacto.
38 Pero él, misericordioso, perdonaba la iniquidad y no los destruía; y apartó muchas veces su ira, y no despertó todo su enojo.
39 Y se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, lo enojaron en la soledad!
41 Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
42 No se acordaron de su mano, del día que los redimió de la angustia,
43 cuando puso en Egipto sus señales y sus maravillas en el campo de Zoán;
44 y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, para que no bebieran.
45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban y ranas que los destruían.
46 Dio también a la oruga sus frutos y sus trabajos a la langosta.
47 Sus viñas destruyó con granizo y sus higuerales con aguaceros,
48 y entregó al granizo sus bestias y sus ganados a los rayos.
49 Envió sobre ellos el furor de su ira, indignación y enojo y angustia, y un ejército de ángeles malos.
50 Dispuso camino a su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad.
51 E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de sus fuerzas en las tiendas de Cam.
52 Pero hizo salir a su pueblo como a ovejas y los llevó por el desierto como a un rebaño.
53 Y los guio con seguridad, de modo que no tuvieron miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.
54 Y los trajo a los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha.
55 Y echó a las naciones de delante de ellos, y les repartió una herencia con cuerdas, e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.
56 Pero tentaron y se rebelaron contra el Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios,
57 sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; se volvieron como arco engañoso.
58 Y lo enojaron con sus lugares altos, y lo provocaron a celo con sus esculturas.
59 Lo oyó Dios y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.
60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres;
61 y entregó a cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.
62 Entregó también su pueblo a espada y se airó contra su heredad.
63 El fuego devoró a sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
64 Sus sacerdotes cayeron a espada y sus viudas no hicieron lamentación.
65 Entonces despertó el Señor como quien duerme, como un valiente que grita excitado por el vino,
66 e hirió a sus enemigos por detrás; les dio perpetua afrenta.
67 Y desechó la tienda de José y no escogió a la tribu de Efraín,
68 sino que escogió a la tribu de Judá, el monte Sion, al cual amó.
69 Y edificó como alturas su santuario, como la tierra que cimentó para siempre.
70 Y eligió a David, su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;
71 de detrás de las paridas lo trajo, para que apacentara a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, y los pastoreó con la pericia de sus manos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 3

1 Y la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David fue larga; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
2 Y le nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam, la jezreelita;
3 y su segundo, Quileab, de Abigail, la que fue mujer de Nabal, el de Carmelo; y el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur;
4 y el cuarto, Adonías, hijo de Haguit; y el quinto, Sefatías, hijo de Abital;
5 y el sexto, Itream, de Egla, mujer de David Estos le nacieron a David en Hebrón.
6 Y aconteció durante la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, que Abner se fortalecía en la casa de Saúl.
7 Y Saúl había tenido una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja Y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?
8 Y Abner se enojó en gran manera por las palabras de Is-boset y dijo: ¿yo una cabeza de perro que pertenece a Judá? Hoy yo he hecho misericordia con la casa de Saúl, tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y hoy tú me haces cargo de la iniquidad de esta mujer?
9 Así haga Dios a Abner y así le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él,
10 trasladando el reino de la casa de Saúl y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba.
11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía.
12 Y envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que dijeran también: Haz alianza conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti a todo Israel.
13 Y David dijo: Bien; yo haré alianza contigo, pero una cosa te pido: No verás mi rostro sin que primero traigas a Mical, la hija de Saúl, cuando vengas a verme.
14 Entonces envió David mensajeros a Is-boset, hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme a Mical, mi mujer, la cual yo desposé conmigo por cien prepucios de filisteos.
15 Entonces Is-boset envió a quitársela a su marido Paltiel, hijo de Lais.
16 Y su marido fue con ella, siguiéndola y llorando tras ella hasta Bahurim Y le dijo Abner: Anda, vuélvete Entonces él se volvió.
17 Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace tiempo procurabais que David fuera rey sobre vosotros,
18 ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por mano de mi siervo David salvaré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos y de mano de todos sus enemigos.
19 Y habló también Abner a oídos de Benjamín, y fue también Abner a Hebrón a decir a oídos de David todo lo que parecía bien a Israel y a toda la casa de Benjamín.
20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres, y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido.
21 Y dijo Abner a David: Me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo alianza y tú reines en todo lo que desee tu alma David despidió luego a Abner y él se fue en paz.
22 Y he aquí que los siervos de David y Joab venían de una incursión y traían consigo gran botín Pero Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido y él se había ido en paz.
23 Y cuando llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso a Joab diciendo: Abner, hijo de Ner, ha venido al rey, y él lo ha despedido y se fue en paz.
24 Entonces Joab vino al rey y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí vino Abner a ti; ¿por qué, pues, lo despediste y se ha marchado?
25 Tú conoces a Abner, hijo de Ner, que ha venido para engañarte, y para saber tu salida y tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.
26 Y saliendo Joab de estar con David, envió mensajeros tras Abner, los cuales lo hicieron volver desde el pozo de Sira, sin saberlo David.
27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte, en medio de la puerta, para hablar con él tranquilamente, y allí lo hirió por la quinta costilla y murió, por la sangre de su hermano Asael.
28 Cuando David lo supo después, dijo: Limpio estoy yo, y mi reino, delante de Jehová para siempre de la sangre de Abner, hijo de Ner.
29 Caiga sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con bastón, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan.
30 Joab, pues, y Abisai, su hermano, mataron a Abner, porque él había matado a Asael, hermano de ellos, en la batalla de Gabaón.
31 Entonces dijo David a Joab y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de sacos, y haced duelo delante de Abner Y el rey iba detrás del féretro.
32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner, y lloró también todo el pueblo.
33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un insensato?
34 Tus manos no estaban atadas ni tus pies sujetos con grillos; caíste como los que caen delante de malos hombres Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.
35 Y cuando todo el pueblo vino a hacer comer pan a David siendo aún de día, David juró diciendo: Así me haga Dios y así me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan o cualquier otra cosa.
36 Y lo supo todo el pueblo y le pareció bien, porque todo lo que el rey hacía parecía bien a todo el pueblo.
37 Y todo el pueblo y todo Israel entendieron aquel día que no había venido del rey que muriera Abner, hijo de Ner.
38 Y el rey dijo a sus siervos: ¿No sabéis que ha caído hoy un príncipe y un grande en Israel?
39 Y ahora yo soy todavía débil, aunque he sido ungido rey, y estos hombres, los hijos de Sarvia, son más duros que yo; Jehová dé el pago al que hace el mal conforme a su maldad.

CANTATE DOMINO

Salmo 98
1
Cantad a Jehová cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
2
Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia.
3
Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
4
Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
5
Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico.
6
Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del rey Jehová.
7
Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habitan;
8
Los ríos batan las manos, los montes todos hagan regocijo
9
Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Santiago 4

1 ¿De dónde vienen las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No vienen de aquí, de vuestros deseos por los deleites, los cuales combaten en vuestros miembros?
2 Codiciáis y no tenéis; matáis y tenéis envidia, y no podéis alcanzar; contendéis y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
3 Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
4 Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios.
5 ¿Pensáis que la Escritura dice sin causa: El Espíritu que mora en nosotros nos desea celosamente?
6 Pero él da mayor gracia Por esto dice: Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doble ánimo, purificad los corazones.
9 Afligíos, y lamentad, y llorad Vuestra risa se convierta en lloro y vuestro gozo en tristeza.
10 Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará.
11 Hermanos, no habléis mal los unos de los otros El que habla mal del hermano y juzga a su hermano, el tal habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.
12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; ¿quién eres tú que juzgas al otro?
13 Vamos ahora, los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y haremos negocio, y ganaremos;
14 cuando no sabéis lo que será mañana Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.
15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.
16 Mas ahora os jactáis en vuestras soberbias Toda jactancia semejante es mala.
17 Así que, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, que por tu tierno amor hacia la humanidad has enviado a tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo, para tomar sobre sí nuestra carne y sufrir la muerte en la cruz, para que toda la humanidad siga el ejemplo de su gran humildad: Concede misericordiosamente que sigamos tanto el ejemplo de su paciencia como que seamos partícipes de su resurrección, por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, que no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que nosotros, lamentando debidamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, obtengamos de ti, el Dios de toda misericordia, perfecta remisión y perdón, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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