Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 3 de febrero de 2025

Lunes de la Cuarta Semana después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 18

1 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, peña mía, en él confiaré; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi refugio.
3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
4 Me cercaron lazos de muerte y torrentes de perversidad me atemorizaron.
5 Lazos del sepulcro me rodearon, me salieron al encuentro redes de muerte.
6 En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios; él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
7 Entonces la tierra fue conmovida y tembló; y los fundamentos de los montes se conmovieron y se estremecieron, porque se indignó él.
8 Subió humo de su nariz y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos.
9 E inclinó los cielos y descendió; y había oscuridad debajo de sus pies.
10 Y cabalgó sobre un querubín y voló, y velozmente voló sobre las alas del viento.
11 Puso tinieblas por su escondedero, su pabellón alrededor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12 Por el resplandor que había delante de él, sus nubes pasaron; y hubo granizo y carbones ardientes.
13 Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones ardientes.
14 Y envió sus saetas, y los dispersó; y lanzó relámpagos, y los destruyó.
15 Y aparecieron los lechos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz.
16 Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas.
17 Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
18 Me salieron al encuentro en el día de mi calamidad, mas Jehová fue mi apoyo.
19 Y me sacó a lugar espacioso; me libró porque se agradó de mí.
20 Me ha pagado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
21 Porque yo guardé los caminos de Jehová y no me aparté impíamente de mi Dios.
22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí y no aparté de mí sus estatutos.
23 Y fui íntegro para con él, y me guardé de mi iniquidad.
24 Me recompensó, pues, Jehová conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, con el hombre íntegro serás íntegro.
26 Con el limpio te mostrarás limpio y con el perverso serás sagaz.
27 Porque tú salvarás al pueblo humilde y humillarás los ojos altivos.
28 Tú, pues, alumbrarás mi lámpara; Jehová, mi Dios, iluminará mis tinieblas.
29 Porque contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros.
30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino; la palabra de Jehová es pura; escudo es él a todos los que en él esperan.
31 Porque, ¿quién es Dios, sino Jehová? ¿Y quién la roca, sino nuestro Dios?
32 Dios es el que me ciñe de fuerza y él hace perfecto mi camino;
33 quien hace mis pies como de ciervas y él me hace estar sobre mis alturas;
34 quien enseña mis manos para la batalla, para tensar con mis brazos el arco de bronce.
35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido.
36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí y no titubearon mis tobillos.
37 Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos.
38 Los herí y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
39 Pues me ceñiste de fortaleza para la batalla; postraste debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
40 Y me diste la cerviz de mis enemigos, y destruí a los que me aborrecían.
41 Clamaron, y no hubo quien salvara; aun a Jehová, mas no les respondió.
42 Y los molí como polvo delante del viento; los esparcí como lodo de las calles.
43 Me libraste de las contiendas del pueblo; me pusiste por cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió.
44 Al oírme, me obedeció; los hijos de los extranjeros se sometieron a mí;
45 los hijos de los extranjeros desfallecían y salían temblando de sus encierros.
46 Viva Jehová y bendita sea mi roca, y ensalzado sea el Dios de mi salvación,
47 el Dios que me concede la venganza y sujeta pueblos debajo de mí.
48 El que me libra de mis enemigos; y aun me elevas sobre los que se levantan contra mí, me libras de varón violento.
49 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré salmos a tu nombre.
50 El que engrandece las victorias de su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Éxodo 13

1 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
2 Santifícame todo primogénito, todo el que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales; mío es.
3 Y Moisés dijo al pueblo: Acordaos de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.
4 Vosotros salís hoy, en el mes de Abib.
5 Y sucederá que, cuando Jehová te haya introducido en la tierra del cananeo, y del heteo, y del amorreo, y del heveo, y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que fluye leche y miel, harás este rito en este mes.
6 Siete días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta para Jehová.
7 Por siete días se comerán panes sin levadura; y no se verá contigo leudado ni levadura en todo tu término.
8 Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Esto se hace con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.
9 Y te será como una señal sobre tu mano y como un memorial entre tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca, por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.
10 Por tanto, tú guardarás esta ordenanza en su tiempo señalado, de año en año.
11 Y sucederá que, cuando Jehová te haga entrar en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la haya dado,
12 dedicarás a Jehová todo lo que abre la matriz, asimismo todas las primeras crías de los animales que tengas; los machos serán de Jehová.
13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, le quebrarás la cerviz; asimismo redimirás todo primogénito de hombre entre tus hijos.
14 Y sucederá que, cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? ; le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre.
15 Y aconteció que, cuando se endureció Faraón en no dejarnos ir, Jehová mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico a Jehová todo macho que abre la matriz, y redimo todo primogénito de mis hijos.
16 Te será, pues, como una señal sobre tu mano y por frontales entre tus ojos, ya que Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.
17 Y aconteció que, cuando Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: No sea que se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra y se vuelva a Egipto.
18 Pero Dios hizo dar la vuelta al pueblo por el camino del desierto del mar Rojo Y los hijos de Israel subieron en orden de batalla de la tierra de Egipto.
19 Tomó también consigo Moisés los huesos de José, quien había juramentado solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros.
20 Y partieron de Sucot, y acamparon en Etam, a la entrada del desierto.
21 Y Jehová iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 15

1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;
2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
3 Porque primeramente os he entregado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
5 y que se apareció a Cefas, y después a los doce.
6 Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, y otros ya duermen.
7 Después se apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles.
8 Y al último de todos, como a uno nacido fuera del tiempo, se me apareció también a mí.
9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo.
11 Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos y así habéis creído.
12 Y si se predica que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
13 Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó;
14 y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, y vana es también vuestra fe.
15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
19 Si solamente en esta vida esperamos en Cristo, somos los más miserables de todos los hombres.
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
21 Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
22 Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.
23 Mas cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo principado, y toda autoridad y potencia.
25 Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies Pero cuando dice: Todas las cosas están sujetas a él, está claro que se exceptúa a aquel que le sujetó a él todas las cosas.
28 Y después que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si de ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?
30 ¿Y por qué nosotros estamos en peligro a toda hora?
31 Os aseguro, por la gloria que de vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, que cada día muero.
32 Si como hombre batallé en Éfeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha, si los muertos no resucitan? Comamos y bebamos, que mañana moriremos.
33 No erréis: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.
34 Volved a la sobriedad, como es debido, y no pequéis, porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.
35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica si antes no muriere.
37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de algún otro grano;
38 mas Dios le da un cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.
39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de las bestias, y otra la de los peces, y otra la de las aves.
40 Y hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales y otra la de los terrenales.
41 Otra es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; porque una estrella es diferente de otra estrella en gloria.
42 Así también es la resurrección de los muertos: se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción;
43 se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder;
44 se siembra cuerpo natural, resucitará cuerpo espiritual Hay cuerpo natural y hay cuerpo espiritual.
45 Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.
46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo natural; luego lo espiritual.
47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
48 Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.
49 Y como trajimos la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.
50 Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
51 He aquí, os digo un misterio: Ciertamente, no todos dormiremos, pero todos seremos transformados,
52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción, y nosotros seremos transformados.
53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
54 Y cuando esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
56 Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
57 Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, que sabes que estamos rodeados de tantos y tan grandes peligros, que debido a la fragilidad de nuestra naturaleza no podemos siempre mantenernos en pie: Concédenos tal fortaleza y protección que nos sostengan en todos los peligros y nos lleven a través de todas las tentaciones, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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