Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 26 de enero de 2025

Tercer Domingo después de Epifanía

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 119:145–176

145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.
146 A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
147 Me anticipé al alba y clamé; esperé en tu palabra.
148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.
149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.
150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley.
151 Cercano estás tú, oh Jehová, y todos tus mandamientos son verdad.
152 Hace mucho que he entendido de tus testimonios, que para siempre los has establecido.
153 Mira mi aflicción y líbrame, porque de tu ley no me he olvidado.
154 Aboga mi causa y redímeme; vivifícame con tu dicho.
155 Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos.
156 Muchas son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame conforme a tus juicios.
157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, mas de tus testimonios no me he apartado.
158 Veía a los traidores y me disgustaba, porque no guardaban tus dichos.
159 Mira que amo tus preceptos; oh Jehová, vivifícame conforme a tu misericordia.
160 La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia.
161 Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.
162 Me regocijo yo en tu dicho, como el que halla muchos despojos.
163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo.
164 Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios.
165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.
166 Tu salvación he esperado, oh Jehová, y tus mandamientos he puesto por obra.
167 Mi alma ha guardado tus testimonios y los he amado en gran manera.
168 He guardado tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.
169 Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra.
170 Llegue mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu dicho.
171 Mis labios rebosarán alabanza cuando me enseñes tus estatutos.
172 Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia.
173 Venga tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.
174 He deseado tu salvación, oh Jehová, y tu ley es mi deleite.
175 Viva mi alma y te alabe, y tus juicios me ayuden.
176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, porque no me he olvidado de tus mandamientos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 56

1 Así dijo Jehová: Guardad derecho y haced justicia, porque cercana está mi salvación para venir y mi justicia para manifestarse.
2 Bienaventurado el hombre que hace esto y el hijo del hombre que lo abraza, que guarda el sábado de profanarlo y que guarda su mano de hacer cualquier mal.
3 Y el hijo del extranjero, allegado a Jehová, no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo Ni diga el eunuco: He aquí, yo soy árbol seco.
4 Porque así dijo Jehová a los eunucos que guardan mis sábados, y escogen lo que yo quiero, y abrazan mi pacto:
5 Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré que nunca perecerá.
6 Y a los hijos de los extranjeros que se allegan a Jehová para servirlo y para amar el nombre de Jehová a fin de ser sus siervos, a todos los que guardan el sábado de profanarlo y abrazan mi pacto,
7 yo los llevaré a mi monte santo y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración por todos los pueblos.
8 Dice el Señor Jehová, el que congrega a los desterrados de Israel: Aún le congregaré otros a sus ya congregados.
9 Todas las bestias del campo, todas las bestias del bosque, venid a devorar.
10 Sus centinelas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.
11 Y esos perros voraces no conocen hartura; y los mismos pastores no saben entender; todos ellos miran a sus caminos, cada uno a su provecho, de principio a fin.
12 Venid, dicen, tomaré vino, embriaguémonos de cerveza; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 7

1 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer.
2 Mas por causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.
3 El marido cumpla con la mujer la benevolencia debida, y asimismo la mujer con el marido.
4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
5 No os privéis el uno del otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en el ayuno y en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
6 Mas esto digo como concesión, no como mandamiento.
7 Quisiera más bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.
8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les sería si se quedaran como yo.
9 Pero si no tienen don de continencia, cásense; pues mejor es casarse que quemarse.
10 Mas a los que están casados, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;
11 pero si se separare, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no repudie a su mujer.
12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer incrédula, y ella consiente en habitar con él, no la repudie.
13 Y la mujer que tiene marido incrédulo, y él consiente en habitar con ella, no lo repudie.
14 Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula por el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, pero ahora son santos.
15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso sino que a paz nos llamó Dios.
16 Porque, ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
17 Pero como Dios le repartió a cada uno, y como el Señor llamó a cada uno, así ande; y así ordeno en todas las iglesias.
18 ¿Es llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso ¿Es llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.
19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.
20 Cada uno en la vocación en que es llamado, en ella permanezca.
21 ¿Eres llamado siendo siervo? No te dé cuidado; pero también si puedes llegar a ser libre, procúralo más.
22 Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor; y asimismo el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo.
23 Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres.
24 Cada uno, hermanos, en el estado en que es llamado, en este permanezca para con Dios.
25 Pero acerca de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia, que bueno es al hombre quedarse así.
27 ¿Estás ligado a mujer? No busques soltarte ¿Estás libre de mujer? No busques mujer.
28 Mas también si te casares, no pecas; y si la virgen se casare, no peca; pero los tales tendrán aflicción de carne; mas yo os la quiero evitar.
29 Pero esto digo, hermanos, que el tiempo es corto; lo que resta es que los que tienen mujer sean como los que no la tienen;
30 y los que lloran, como los que no lloran; y los que se alegran, como los que no se alegran; y los que compran, como los que no poseen;
31 y los que hacen uso de este mundo, como los que no lo usan; porque la apariencia de este mundo se pasa.
32 Quisiera, pues, que estuvierais sin preocupaciones El soltero se preocupa de las cosas que son del Señor, de cómo ha de agradar al Señor;
33 pero el casado se preocupa de las cosas que son del mundo, de cómo ha de agradar a su mujer.
34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la virgen La soltera se preocupa de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu; mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo ha de agradar a su marido.
35 Pero digo esto para vuestro provecho, no para tenderos lazo, sino para lo honesto, y para que la dedicación al Señor sea sin impedimento.
36 Mas, si alguno piensa que es impropio para su hija virgen, si pasare ya de edad y así conviene que se haga, haga lo que quiera, no peca; cásese.
37 Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene potestad sobre su propia voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar a su hija virgen, hace bien.
38 Así que el que la da en casamiento hace bien y el que no la da en casamiento hace mejor.
39 La casada está atada por la ley mientras vive su marido; mas si su marido muriere, es libre de casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.
40 Pero más dichosa será si se quedare así, según mi parecer; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso y eterno, mira misericordiosamente nuestras debilidades, y en todos nuestros peligros y necesidades extiende tu diestra para ayudarnos y defendernos, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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